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jueves, 9 de octubre de 2014

Lidia Falcón y el nacionalismo

Pienso que Lidia Falcón merece un respeto como víctima de torturas durante el franquismo. Lo cual no es óbice para poder criticar algunos planteamientos suyos. Llama la atención que siga siendo la presidenta del Partido Feminista desde su fundación en 1979. O hay una alarmante falta de renovación o hay un marcado personalismo.

Sin embargo, es con el tema catalán con el que sale con un artículo lleno de clichés. Muy típicos por otra parte en buena parte de la izquierda española, que después de tantos años, sigue sin comprender la composición de su propio estado y por eso yerran en sus análisis.

Que a estas alturas relacione nacionalismo con derecha es paupérrimo. Sobre todo en el tono peyorativo que emplea. No me gusta personalmente ese término y me defino soberanista, pero artículos así hacen un totum revolutum y aún así se dejan actores fuera, interesadamente. Para que se ajuste el relato. Obviamente no ve nada de eso en la idea de nación española, que no cuestiona ni quiere analizar sus orígenes ni cómo pretende imponerse a otras realidades nacionales, que llama inventadas por la burguesía. 
 
Cita a Rosa Luxemburgo pero no cita a Lenin "El derecho de las naciones a la autodeterminación" (1914) o Stalin "El marxismo y la cuestión nacional" (1913). Ambos hablan de la nación opresora, y podemos debatir si es aplicable o no a Cataluña, pero no negar que se pueda ser de izquierdas y defender la autodeterminación. De hecho para mi es indisoluble porque es la libertad y la soberanía. Y ejemplos hay como Cuba o Argelia. O como esa fraternidad de la clase trabajadora se da entre los distintos soberanismos del Estado. Pero es más fácil echarle la culpa a que la izquierda nacionalista es la que ha llevado al proletariado catalán a votar a CIU. Tampoco cita a la CUP, que tiene cosas criticables, pero que es un elemento a tener en cuenta.

Y todo porque parece que no le guste que la gente pueda votar.

viernes, 18 de octubre de 2013

Los arcos de la Aljaferia

Por lo gneral se entiende que la obra de arte adquiere su pleno significado en su contexto histórico y social. Los museos al final son acumulaciones de obras de arte muchas de ellas obtenidas por procedimientos de dudosa catadura moral y aprovechándose de la ignoracia promovida por las altas esferas y gente sin escrúpulos. No voy a negar que en algunos casos han podido ayudar a salvar obras, pero mayoritariamente se aprovechan para concentrar en las grandes ciudades museos que se convierten en foco de atracción turística y económica. Otra forma de colonialismo.

Lo que ya carece de sentido es que el parlamento español se niegue a transferir la propiedad de los arcos de la Aljafería a la Diputación General de Aragón. Un edificio no solo restaurado sinio sede de las propias cortes de Aragón. Los mayores avatares históricos fue cuando el ejército español lo convirtió en un cuartel en el siglo XIX. Y ahora demás se niegan a devolverlos formalmente, ya que vinieron con motivo de la Expo. En 1868 se regalaron de aquella manera por la comisión provincial de monumentos al recién creado museo arqueológico nacional. Un museo creado para justificar la nación española a lo largo de los siglos trayendo de aquí y de allá y descontextualizando.

El PP se sirvió de su mayoría para tumbar la propuesta de la Izquierda Plural. De manera cobarse de abstuvieron PSOE, UPyD y CIU. Habría que ver la postura de la burguesía catalana si esos arcos vinieran de algún monumento catalán, pero Aragón puede servir de moneda de cambio a otras cosas. Mientras solo la Izquierda Plural y Compromis lo apoyaron. Que la gente en Aragón piense en estas cosas cuando saca a relucir su españolidad.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Gran manifestación independentista en Barcelona

No cabe duda de que fue una manifestación histórica con cientos de miles de personas en Barcelona reclamando la independencia. Esa fuerza popular es la que ha virado hacia el independentismo a CIU, tradicional aliada burguesa de "gobiernos de estabilidad" del estado español. Tampoco este viraje puede tapar sus políticas neoliberales que en una hipotética independencia no supondrían avance alguno para las clases populares. Aún partiendo del hecho que en un proceso como este y de modo táctico se ha de aliarse en un movimiento transversal con la burguesía, al menos a día de hoy. 

Por otro lado la CUP hizo una manifestación alternativa donde reivindicó la necesidad de unir independencia y socialismo. Después de un trabajo de años empiezan a tner más visibilidad. Del mismo modo que se reclama el derecho a decidir y la soberanía propia, también hay que respetar la de los demás. Es un grave error asimilar un mapa lingüístico a uno político y más propio del nacionalismo burgués que del independentismo revolucionario. A día de hoy los Països Catalans son una quimera política viendo la correlación de fuerzas en cada territorio.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cayetano y el trabajo

Históricamente la aristocracia ha trtado con desprecio al pueblo trabajador, no podía ser menos en la rancia casa de Alba, esa familia que cada año recibe millonarias ayudas europeas por no cultivar, mientras que muchos pueblos andaluces están llenos de paro y con gente dispuesta a trabajar esa tierra. A la que desde el españolismo se culpa de no trabajar y cobrar el PER sin darse cuenta de la situación socioeconómica andaluza, que deriva desde los tiempos de la conquista a los árabes. Como el desalmado de Durán i Lleida. Así alguien que ha contado con todos esos privilegios desde su nacimiento y que dedica buena parte de su tiempo a montar a caballo, Cayetano Martínez de Irujo tiene la desfachatez e indecencia de decir.

Cuando ves que la gente joven no tiene el menor ánimo de progresar, eso es grave. Eso sólo pasa en Andalucía. Sinceramente. Eso en el norte de España no pasa, en el centro tampoco. Ni tan siquiera en Extremadura.

Unas declaraciones llenas de clasismo y hasta de xenofobia, mira que ni siquiera en Extremadura, otra comunidad maltratada por los tópicos tienen la vagancia como en Andalucía. La auténtica rémora para Andalucía son los terratenientes como él.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Como si hiciera falta negarlo

Uno de los temas cíclicos en la actualidad política aragonesa es la travesía central. Pasan los años, pasan los gobiernos de distinta índole, pasan las cumbres hispano-francesas y todo sigue igual. Los pasos de Catalunya y Euskal Herria no son suficientes, y la travesía central no sólo beneficiaría a Aragón sino a puntos de España cercanos.


Sin embargo hay políticos de pocas miras, temerosos y mal informados que parecen empeñarse en azuzar el ya latente anticatalanismo, para que atribuyan al vecino una culpa que sólo corresponde al gobierno central. Es el caso del economista, no hace falta decir más, y eurodiputado de CIU, debe contar bastante en su partido, Ramón Tremosa. Sería hasta un número de humor si no fuera por lo que hay en juego después de tantos años. Al sujeto no s ele ha ocurrido decir que la ex ministra de fomento Magdalena Álvarez prioriza la opción aragonesa frente a la catalana en Bruselas. Ya nos gustaría aquí que así fuera, o que hubiera hecho algo en su etapa en el ministerio. Antes de buscarle ocupación en el europarlamento.


Tiempo les ha faltado desde la PSOE para desmentir la información, creo que hasta con algún sudor frío. No e que nos hubiésemos hecho ilusiones, pues estamos escarmentados, pero hacen el desmentido como si hiciera falta.

sábado, 28 de marzo de 2009

¿Qué espera De la Vega?

Las políticas del gobierno español y muchas veces la falta de cumplimiento de sus promesas, le han llevado a una delicada situación parlamentaria. Donde necesita el apoyo de otros grupos para sacar adelante las leyes. A mi me gusta porque teóricamente supone una vida parlamentaria más rica y diversa. A otras personas les ha entrado la prisa por asegurar una mayoría parlamentaria.


Ya sabemos que el PSOE tiene de socialista sólo el apellido. Por eso no extraña que busque una alianza con la burguesía catalana encarnada en CIU. Un partido que se suele presentar periódicamente como partido de la estabilidad y las buenas costumbres. Desde luego buenas políticas económicas y sociales pueden salir. La suma matemática de ambos grupos da mayoría absoluta. De ser mínimamente audaz, buscaría un pacto de izquierdas más amplio, echando mano del grupo mixto y del conformado por ERC, IU e ICV. Demasiado escorado para lo que es el PSOE. Me recuerda a la cariñosa despedida que tuvo Labordeta por parte de Zapatero. Realmente salvo algunas concesiones simpáticamente concedidas, las grandes cuestiones aragonesas no quedaron en claro ni solucionadas. Habría sido más práctico ser menos cariñoso y más atento a las necesidades.


Por ésas cuestiones resulta descarado lo que dice una vez más De la Vega. Apelar a la responsabilidad de los diputados. Habrá que ganársela digo yo. Siendo serios, coherentes, cumpliendo lo que se dice. Buscando alianzas lógicas y no resultadistas y oportunistas. La primera legislatura se presentó como aire fresco frente al orden y mando del PP, y ahora llevan mucho tiempo faltos de ideología y compromiso social. No se puede quedar en las buenas palabras y las promesas. Hay que ser justos con todos y no sólo por el apoyo parlamentario puntual.

jueves, 22 de mayo de 2008

¿Sequera?

Como siempre, didáctico y enriquecedor Narcís Prat.


LAS RAZONES PARA EVITAR EL MINITRASVASE
Narcís Prat. 22/05/2008

¿Sequía? ¿Qué sequía?


• El riesgo de desabastecimiento antes del 2009 es menor que el riesgo de ruptura social en Catalunya

Un visitante que llegara hoy a Catalunya y la recorriera visitando primero el Montseny, luego se dirigiera al Cadí, desde allí bajara por el Segre y volviera a Barcelona cruzando la Segarra, al ser informado al final de su recorrido de que el principal problema de los catalanes es hoy la sequía, preguntaría intrigado: "¿Qué sequía? He visto los ríos con buen caudal, las fuentes brotando, las plantas floreciendo, los campos verdes... ¿Dónde está la sequía?". En Catalunya no hay sequía. Si los embalses no se han llenado lo suficiente para el consumo humano futuro no es ya por la sequía: es un problema de gestión.


Es decir: el problema es el riesgo de cortes de agua en la región metropolitana en una fecha anterior al mes de mayo del 2009. No hablemos, pues, más de una sequía que es inexistente. Hablemos de un riesgo... ¿realmente grave? La gestión del riesgo no se puede hacer desde la búsqueda de la certeza absoluta de que algo no va a suceder. Eso es imposible, y sin embargo es lo que están haciendo los gobiernos catalán y español con la hipótesis de que no va a llover más. Y para minimizar un riesgo físico (la falta de agua) están generando un peligro mucho mayor: la fractura de la sociedad catalana en dos: los pro y los antitrasvase del Ebro.


La gestión sostenible del agua requiere evaluar los riesgos teniendo en cuenta tanto la garantía del recurso como la sostenibilidad ambiental y los aspectos socioeconómicos. El problema del abastecimiento urbano de Barcelona se ve, por parte de los gobiernos central y autonómico, únicamente desde el primer punto de vista, y en cambio está generando un riesgo muy grande de bancarrota económica y de desafección social hacia la política que no se percibe.


Pero, realmente, ¿el riesgo de desabastecimiento es tan grande?


En estos momentos han entrado ya en los embalses de las cuencas internas de Catalunya más de 60 hectómetros cúbicos de agua, una cantidad superior a los hectómetros cúbicos que el futuro microtrasvase del Ebro puede proporcionar antes de mayo del 2009. Por lo tanto, el decreto ley que lo permite debería ser suspendido ya, y la obra, anulada. Por otra parte, las previsiones meteorológicas a medio plazo señalan que el año 2008 será húmedo, con precipitaciones superiores a la media. Por lo tanto, la suposición de que no va a llover más hasta mayo del 2009 tiene una probabilidad muy baja de convertirse en realidad, y deberíamos aceptar como hipótesis que llegará agua a los embalses antes de mayo del 2009, y no solamente que no lloverá nada.


Cada vez hay menos riesgo de desabastecimiento antes de la fecha fatídica, mientras que cada vez el riesgo de confrontación social es mayor si se insiste en un microtrasvase costoso e innecesario. ¿Cuál de los dos riesgos es el peor? Un partido que gobernó en Catalunya durante casi un cuarto de siglo perdió el poder por minimizar el riesgo social. Además, económicamente este trasvase es una ruina, y muy ineficiente. Haciendo una inversión de 90 millones de euros (la mitad de lo que se ha presupuestado que costará la tubería) sería posible construir un tratamiento terciario en la depuradora del Besòs y todas las conducciones necesarias para establecer en el llano de Barcelona y en la cubeta de la Llagosta un sistema de reutilización de las aguas que podría proveer a la zona con más agua que la que les va a proporcionar el trasvase que la transportará de forma puntual.


Esta sería una infraestructura permanente que podría trabajar siempre. Y aún se dispondría de otros 90 millones de euros para acometer otras obras necesarias. Además, con esta opción, se invertiría en tecnologías de última generación, no solo en una tubería que no aporta nada a la innovación, una palabra muy en boga en los programas políticos y a la que se apuntan los países que miran al siglo XXI. Ofrézcase a las empresas a las que se han prometido los millones del microtrasvase el cambio de cromos, innovación en lugar de tuberías en el ciclo del agua, y todos ganaremos.


Es una lástima que la administración del agua en Catalunya, una comunidad que lo había hecho medianamente bien hasta el presente y que parecía que realmente se creía lo de la sostenibilidad ambiental y la nueva cultura del agua, ahora se vea cuestionada por la vieja cultura del hormigón, en la que los problemas se tratan de solucionar mediante tuberías, sin consenso social y sin racionalidad econó- mica, justo al revés de lo que exige la directiva marco del agua.


Pero todavía podemos recuperar el tiempo perdido: anúlese este maldito microtrasvase, recupérese el consenso social en la mesa nacional de la sequía y demuéstrese que es posible poner en marcha un modelo diferente de gestión del agua en Catalunya.


Catedrático de Ecología de la Universitat de Barcelona


viernes, 16 de mayo de 2008

Reacción y recurso

Según el periódico, ILD ha hecho efectiva una ampliación de capital. Qué curioso que lo hagan cuando más fuertes son las informaciones sobre la falta de liquidez económica.


Y sí, el GA ha aprobado recurrir el decreto trasvasista al Tribunal Constitucional. Justo es decirlo, aunque las razones sean algo rebuscadas y pudieran ser más simples y claras. Y sobre todo, haberlo hecho antes. Genial la frase de Biel, se la podía aplicar cada vez que habla. No basta con oponerse, hay que argumentar. Pero aún es mejor la siguiente, después de reclamar la reserva hidráulica de 6550 hm3. No se puede tratar el tema hidráulico en Aragón con este Estatuto como hace 30 ó 100 años. ¿Pero qué es lo que pide él sino hacer las obras de toda la vida? De hace 30 y 100 años, y se queda tan ancho. Tampoco se entiende muy bien, de qué saca pecho Boné. Ni que Suárez exija el recurso y sea tan tibio, por no decir que mira a otro lado, con lo que hacen sus compañeros de partido.


También Pedro Arrojo considera que ya ha pasado la excepcionalidad. Se desactive lo que estaba previsto para el trasvase porque, si no, se va a generar desconfianza. Aunque para mi ésta historia ha sido un error político y de concepto. La paradoja de ser la comunidad autónoma con la planificación hidrológica más avanzada no sólo de España, también de Europa, para los próximos 30 años, y sin embargo se está haciendo una muy mala gestión de la emergencia de sequía. El GA debería fijarse en el concepto general por tanto. CiU y PP haa sido oportunistas con el pretexto de la emergencia, y han aprovechado para sacar el muerto del cajón y ponérselo en la mesa de la planificación. Por eso sabemos en Aragón, que el trasvase es una amenaza constante, y que a la menor lo van a sacar. Es estúpido sacarlo en tiempo de sequía, porque ésta es global, y si hay en Levante, también la hay en el Ebro. La teoría que manejan es paupérrima. Y un mensaje para los del Ródano y los antidesaladoras. El agua del Ródano vale más de un euro por metro cúbico, y desalar agua de mar para obtener agua de más calidad cuesta 0,40 céntimos.


De la falta de necesidad, también se ha dado cuenta Marcelino, al que no se le escapa una. Aunque no por ello cambia la terminología, dato a tener en cuenta. Si no hay emergencia no hay decreto, si no hay emergencia no hay proyecto, si no hay emergencia es que tenemos agua suficiente y por tanto no es necesario el proyecto de redistribución de aguas en las cuencas internas de Cataluña.






Aunque nuestro conocido Andrés Martínez, sigue a lo suyo. Ha dado la autorización a vender el agua del acuífero, mientras sus íntimos del PP reclaman el trasvase, muy coherente. Tanto que hasta se distancian algo de él en éste asunto. Leemos en Las Provincias, que su empresa familiar, no sólo se beneficia de parte de los terrenos de la planta embotelladora, sino que dentro de poco 1000000 de metros cuadrados del mismo propietario, pasarán de ser terreno agrícola a campo de golf. Es lo que éste sujeto debe entender como Es una manera de que la agricultura de esta zona siga viva, ya que no llega agua de otra forma. Que a su vez tiene el 50% de las acciones de la empresa Prosport Golf, que encabeza Juan Carlos Ferrero, que dados sus resultados deportivos de los últimos años, ya va pensando a qué dedicarse cuando se retire. El mismo que lee manifiestos trasvasistas, dónde se demuestra que tiene un interés en el lucro personal para que la obra se lleve a cabo. Y aún así con todo el morro se victimiza de que le iban a hacer un boicot.

miércoles, 23 de abril de 2008

Neotrasvasismo del Ebro

Como siempre didáctico y ameno. Es largo pero recomendable.

De Javier Martinez Gil:

REFLEXIONES EN TORNO A LA POLÉMICA DEL NEOTRASVASISMO DEL EBRO


A vosotros:
las gentes de la Plataforma en Defensa del Ebro,
porque con vuestra actitud encarnáis la voz
de una conciencia social adormecida,
y de un mundo de valores en vías de extinción
en estas sociedades esquizofrénicas del falso progreso,
la falsa sostenibilidad y de una democracia,
que no lo es tanto
en las que todo esta mercantilizado,
y en las que todo se hace en aras del pretendido interés general.
Una sociedad en la que los planes hidrológicos
todavía siguen siendo planes del reparto del agua,
y el discurso de los valores medioambiental
todavía es poco más que retórica vacía
Nos estáis ayudando a mirarnos en nuestra propia esquizofrenia,
y a plantearnos cuestiones tan elementales como
¿qué es el progreso?¿qué es la democracia?
¿Qué es el uso y el abuso de los ríos?
¿dónde está la franja que los separa?¿Hasta cuándo?
Nos recordáis el valor de la palabra “territorio”.
Nos ayudáis a reflexionar y a tomar el gusto
de construir la sociedad desde la ciudadanía,
recuperando una alegría y una credibilidad perdidas.
Gracias.


Antes de hablar de la polémica surgida en torno al trasvase del Segre a Barcelona, es decir, de la cuenca del Ebro a las cuencas interiores de Cataluña, conviene recordar algunas datos de la situación general de la cuenca cedente, y del mundo desaforado de apetencias que sobre ella en este momento recaen.

Las más de 300.000 ha que suman los proyectos de nuevos regadíos que, de una otra forma, están en vías de ejecución en la cuenca del Ebro (Burgos, Álava, La Rioja , Navarra Aragón y Cataluña), equivalen a una detracción al río del orden de tres trasvases como el derogado de 1.050 hm3, cuyos efectos, poco a poco, a modo de una lenta agonía fluvial, nos irán llegando en los próximos años, en los que veremos un Ebro con su régimen de caudales todavía más desregulado, a base de tanta regulación, con mucha menos agua y con menos dilución de su carga contaminante, aquella que las depuradoras no eliminarán ni las buenas prácticas apenas conseguirán atenuar.

Los 6.500 hm3/año a los que Aragón tiene derecho por la Ley del PHN en concepto de "reserva estratégica”, que en principio parece que podría usar a su albedrío, equivalen a seis nuevos trasvases como el derogado, a costa de los caudales circulantes por el Ebro a su entrada en Cataluña.

Por otra parte, de acuerdo con las aspiraciones razonadas y fijadas por el Parlamento de Cataluña, las aportaciones mínimas del Ebro en la desembocadura, siempre que el año hidrológico lo permita, deberán ser de 12.500 hm3/año (12 trasvases equivalentes) y, en cualquier caso, como mínimo, en un año de sequía, de 7.500 hm3/año (7 trasvases equivalentes) . Estamos hablando, por tanto, del equivalente a 3 + 6 + 1 (el trasvase del PP) + 12 = a 22 trasvases en año hidrológico ordinario; es decir de 22. 000 hm3/año de caudales que se supone deberán estar garantizados. En el caso de un año seco serían: 3 + 6 + 1 + 7 = 17.000 hm3 que, por supuesto, no los da el río, ni siquiera son almacenables a expensas de los años medios ni de los lluviosos. ¿Dónde está toda esa agua? Alguien debe pensar que el Ebro es el
Amazonas.

En este contexto de apetencias y compromisos ha sido reconocido hace unos meses por vía de su Estatuto de Autonomía, el derecho de la Comunidad Valenciana a los caudales “sobrantes” de "otras" cuencas; es decir, del Ebro. ¿De qué caudales sobrantes estamos hablando? Si tuviera gracia podríamos decir que se trata de un chiste. Pero ni es un chiste ni tiene gracia; es una tomadura de pelo a la inteligencia hidrológica, al discurso medioambiental y a los compromisos del país con la Directiva Marco. Es una expresión de nuestra esquizofrenia hidrológica y de los juegos que la alimentan.

* * *
Llevamos décadas planificando la gestión del agua de esa manera, al tuntún, cometiendo errores garrafales; diseñando proyectos y aprobándolos luego por ley; creando expectativas no se pueden cumplir, pero que generan deudas históricas, malestares sociales y, en definitiva, un clima de desgobierno y de improvisación y urgencia continuos.

Dando un salto atrás podríamos referir, entre otras realidades, lo que en política de regadíos en Aragón se llama la “Ley del 15” , convertida hoy en una pretendida deuda histórica, exigida alegremente la realización de la parte inconclusa, proyectada con los criterios, realidades y populismos de hace un siglo, que en este momento son absolutamente implanteables desde el punto de vista social, económico, medioambiental y desde las afecciones a terceros, y a la sociedad en su conjunto. Sin embargo, con la excusa de esa deuda ha sido
elaborado el Pacto del Agua de Aragón y, con ello, condicionado el bien hacer hidrológico de casi toda la cuenca aguas a bajo de esa Comunidad.

Podríamos referir el sistema concesional vigente en la explotación hidroeléctrica, que afecta a los grandes ríos de toda la cuenca, hecho a partir de la primera década del siglo XX bajo criterios y formas políticas y de administrar los patrimonios públicos, propios de entonces, que fueron excesivamente generosos, y que devinieron en los grandes lobies hidroeléctricos que hoy conocemos, que al cabo de los años vemos las disfunciones que han generado en casi todas las cuencas tributarias de cierta relevancia: Zadorra, Aragón, Gállego, Cinca, Ésera, Noguera Ribagorzana, Noguera Pallaresa, Segre, etc., por no citar más que la cuenca del Ebro; sus aguas y sus ríos han sido convertidos fácticamente en cotos privados, en patrimonios del poderoso sector hidroeléctrico y de unas cuantas grandes sindicatos de regantes.

Hoy, todo eso exige una profunda revisión; mientras, no tiene sentido hablar de planificación hidrológica.

Centrándonos en tiempos más recientes podríamos referir, entre otros, el trasvase entonces “necesario” y “urgente” de los años 70 del Ebro a Barcelona, el de los 1400 hm3/año, que “de no hacerse traerá consecuencias apocalípticas para el devenir inmediato de la ciudad y del desarrollo económico del país”, según decían los planificadores de entonces. Hay que referir también el trasvase de 750 hm3 del Ebro a Sagunto, con las mismas predicciones agoreras, proyectado en aquellos años. Ninguna de esas obras se hicieron, y el país siguió creciendo de forma espectacular.

Es inexcusable referir en esta mirada hacia atrás el trasvase del Tajo al Segura, que hoy apenas logra transferir la tercera parte de lo previsto y de la capacidad de la obra; un proyecto que generó expectativas no cumplidas y un gran aumento de la apetencia (“demanda”) por el agua. Hoy los problemas allí generados por aquellas políticas de la oferta son más graves que los que había antes del trasvase, y la apetencia -la mal llamada “demanda”-, es también mayor.

Luego vino el “mini” trasvase a Tarragona (¡ojo con el eufemismo del “mini”, una expresión de auténtico diseño; estamos hablando de un río de caudal constante de 4 m3/s!), del que acabó sobrando el 50% del volumen trasvasado; la entidad concesionaria no ha sabido qué negocio montar con ese sobrante. Tal habría que haber revisado a su tiempo esa concesión.

Después vendría la “extrema urgencia” de las obras de Real Decreto de la Sequía de mayo de 1992, aprobadas sin el menor informe, ni debate social y técnico, económico y medioambiental previos; algo absolutamente bananero, pero que incluyó todas las obras estratégicas del Pirineo antes siquiera de empezar el gran debate democrático del agua que nos anunció el gobierno socialista de entonces. Con los mismos planteamientos bananeros conocería la luz un mes después el plan de presas del Pacto del Agua de Aragón, que contemplaba la construcción de 32 nuevos grandes embalses urgentes para las necesidades “exclusivas” de la Comunidad , sin especificarlas ni justificarlas. De acuerdo con lo entonces planificado, deberían estar acabadas sus presas en el 2002; afortunadamente apenas han sido hechas dos pequeñas cosas, que ni siquiera están en servicio, cuando han pasado quince años desde su precipitada aprobación. Al cabo de los años, el Pacto fue incluido de manera especialmente destacada en la Ley del Plan Hidrológico Nacional.

Podríamos referir también en este repaso al pasado de nuestras grandes políticas, la vergüenza y el fracaso del proyecto de transporte de agua del Ebro en barco a Palma de Mallorca, que con la historia aquella de las pinturas de los tanques acabó siendo un auténtico esperpento hidrológico, con el que alguien debió de hacer su agosto.

Mención especial merece el Anteproyecto del Plan Hidrológico Nacional, con su fantasía hidráulica de conectar bidireccionalmente entre sí todas las grandes cuencas de la Península , a través de una gigantesca operación de fontanería a escala de país, entonces llamado sistema hidrológico integrado para el equilibrio hidrológico nacional, el SHIENA. En el caso de no ser ejecutado con urgencia el plan, auguraban sus defensores y diseñadores enormes catástrofes a diez años vista, para el 2002, y una Apocalipsis para el 2012. Requería aquel proyecto, elaborado entre 1991 y 1992, de un gran trasvase del Ebro de 2.000 hm3/año, con más de 800 hm3 para Barcelona. Fue presentado como la solución definitiva, como la manera de “acabar de una vez por todas con los problemas del agua en toda España”. Era obvia su ingenuidad. Toda la dignidad de aquel megaproyecto terminó como el rosario de la aurora. Hoy nadie se acuerda de él, ni sabemos quienes fueron sus autores, para no encargarles ningún proyecto planificador más; por supuesto, que sus planteamientos nadie los defiende hoy, incluso nos parecen un esperpento hidráulico y, desde luego, ecológico. Nada de aquello se hizo, y no pasó nada.

Es más, luego vendría el Plan Hidrológico Nacional del Partido Popular, con sus afanes trasvasistas, pero más moderados, pero también “muy necesarios y urgentes”, presentados como “la única alternativa” al problema del agua en España. Su quinta esencia era el trasvase de 1050 hm3 de aguas del Ebro. En diferentes ocasiones el ministro de medio ambiente de turno, Jaume MATAS, dijo públicamente que sin el trasvase del Ebro no era posible un plan hidrológico nacional; lo mismo que había dicho años atrás en multitud de foros el ministro BORRELL respecto a aquella fantasía de su APHN y sus trasvases del Ebro: “Dadme un acuerdo entre aragoneses respecto al Ebro y con lo que sobre arreglaremos el problema del agua en España”. El asalto al Ebro, desde 1942 es una obsesión.

Los volúmenes necesarios a trasvasar del Ebro a Barcelona han ido sufriendo sucesivas reducciones en los diferentes proyectos, desde los 1.400 hm3/año de principios de los setenta hasta los 0 hm3 de la legislatura anterior, o a los 45 hm3/año coyunturales de ahora, a realizar desde el Segre o desde la conexión con el minitrasvase, cuando en ese tiempo la ciudad ha crecido, al igual que la economía y la población.

En todo este contexto de diagnósticos y proyectos desacertados, es obligado referir los Planes Hidrológicos de Cuenca, aprobados en 1998 por el Gobierno, y luego por Ley junto al Pacto del Agua de Aragón, que incluye esa reserva estratégica de 6.500 hm3 anuales para la Comunidad , una cantidad establecida en un proceso técnico de auténtico chiste, que no merece la pena reproducir aquí.

De aquellos planes de cuenca, que tanto esfuerzo y dineros costaron, realizados sin otro criterio que el de la oferta, se dijo que habían sido aprobados por razones políticas, como un acto puramente simbólico, pero que luego “habrán de pasar por el cedazo del Plan Hidrológico Nacional, de forma que sólo algo o nada de lo que estos planes contienen habrá de ser incluido en ese Plan”. Después, se ha dicho también que los nuevos planes a los que nos obliga la Directiva Marco , “en poco o en nada se han de parecer a los ahora aprobados”. Lo paradójico es que nadie osa proponer la consiguiente moratoria, que es lo que procede, al manos las de las obras más conflictivas, que siempre acaban siendo las del Ebro.

La razón de esa fijación en el Ebro está, por un lado, en que es el gran río totalmente patrio, los demás hay que pactar con Portugal, y por otro, que en su cuenca está la reserva de agua más segura del país: el Pirineo. Dentro de esa dinámica de los errores planificadores y planificaciones frustradas, hay que referir, también la derogación por parte del gobierno socialista de lo que desde 1992 venia siendo considerado como la quinta esencia del PHN, los trasvases del Ebro a las zonas del Levante, Murcia y el sureste peninsular. En el 2004 se considera que esos trasvases no son necesarios, porque la demanda habría de ser atendida a través den un plan supermillonario de desaladoras, que de momento no está teniendo el ritmo de ejecución anunciado ni los resultados apetecidos, hasta el punto de que cuando gane el PP las elecciones, ha dicho que volverá a poner en marcha su proyecto del gran trasvase del Ebro. En ese momento tendremos los dos proyectos ejecutados, el de los trasvases y el de las desaladoras. No importa, ¡paga el Rey!

Entretanto, alguien seguirá haciendo su agosto, por aquello de “A río revuelto, ganancia de…constructores” dice el eminente Profesor LLAMAS.

Con independencia de que algún día, próximo o lejano, el PP vuelva a tener las responsabilidades de gobierno, el gobierno socialista de ZAPATERO ya ha puesto en marcha otro “mini” trasvase del Ebro, el Xerta a Castellón. Muchos temen que esto es el comienzo de una dinámica imparable, que a base de muchos pocos se irá llevando el Ebro, haciendo de él un nuevo Júcar, un Segura o un Tajo.

Mientras los científicos seguimos hablando del respeto a los ecosistemas, del ahorro, de la reconversión del regadío, de la gestión conjunta de las aguas superficiales y subterráneas, de las políticas de permutas, de la Directiva Marco , de la participación social, de la revisión de las concesiones, de los bancos de agua,… y de la Nueva Cultura del Agua, quienes al final toman las decisiones van a su bola; sus lógicas nada tienen que ver con las nuestras, ni su sentido del bien hacer tampoco; utilizan el agua, los ríos, los valores medioambientales y los agravios humanos a su antojo, al servicio de lo que ellos mismos definen como los “juegos políticos”, que no son sino juegos de intereses, en los que el agua y los ríos son moneda de cambio de un oscuro mundo de poderes. Incluso puede que hasta honestamente estén convencidos de que no se puede desaprovechar el agua de ningún río, dejándola que “se pierda en el mar”, y que
sus intereses son los del país, los que al país convienen.

* * *
Esta es nuestra historia planificadora. Todo esa larga lista de realidades mayores (obviamos las menores) ha generado un merecido clima de frivolidad y consiguiente falta de credibilidad. Es probable que el planteamiento que ahora se hace, de trasvasar agua desde el Segre a Barcelona o llevarla desde el minitrasvase a Tarragona, escape a toda esa dinámica del mal hacer, la improvisación y las malas predicciones. Es verdad que Barcelona y Cataluña empiezan a ser de momento aparente ejemplo del camino que tienen que llevar
las cosas del agua en las ciudades, y que la propuesta de ahora sea la última de las grandes improvisaciones a costa de un Ebro ya muy explotado; pero no es menos verdad que el agua es poder, es dinero y es juego, y que donde se dice “digo” acaba casi siempre siendo “diego”; de forma que lo que hoy es “coyuntura” y medida pasajera, existe el riesgo de que mañana acabe siendo norma y medida irreversible, porque llegado el momento, si conviene a los juegos del poder, la ley se cambia, se apaña o se permite su vulneración desde las estrategias de los hechos consumados.

¿Qué credibilidad merecen ahora nuestros planificadores en este nuevo proyecto de la improvisación, de la urgencia y la coyuntura? ¿Es que las gentes de la Plataforma de la Defensa del Ebro pueden creer que el nuevo trasvase va a ser acaso una excepción a esta historia de malos haceres sistemáticos, algo que supere aquella chapuza inversora que fueron las medidas de urgencia de la “metasequía” (¡otro bonito eufemismo hidrológico de diseño!) de la etapa socialista del APHN, que en su momento supuso más de setenta mil millones de pesetas, que en su mayor parte no sirvieron para NADA?

En el caso del Ebro fueron más de 2.500 millones de pesetas absolutamente tirados (bombeo del Jalón a la Tranquera , y bombeo del Matarraña al embalse de Pena), invertidos en proyectos que nunca han llegado a funcionar,… Por supuesto, nunca han sido pedidas las pertinentes responsabilidades. El desastre ya había sido anunciado. En el caso del Matarraña se llegó a ejecutar incluso recurriendo a la violencia y a la intimidación de las gentes con la presencia de dos compañías especiales de las fuerzas de orden público. De nada sirvieron las razones científicas y técnicas.

¿Acaso no era previsible una situación de sequía para Barcelona como la actual? ¿Porqué el plan previsto de desalación de agua de mar lleva el retraso que lleva? ¿A quién hay que pedir responsabilidades? ¿Quién tiene que pagar los platos rotos de esta falta de previsión? ¿Ha sido una falta reprevisión, o una coyuntura deseada, la oportunidad de sacar del armario un proyecto técnico que ya estaba en los cajones hacía tiempo?

No cabe duda de que la imagen de una Barcelona moderna, pionera en tantas cosas, después de los últimos “caos” habidos (apagones, túneles, obras del AVE, y algunos más) ahora con unas semanas o meses de posibles restricciones de agua, empezaría a deteriorarse; no tanto la imagen de la ciudad ni la de los ciudadanos, sino la de sus gestores, y eso es lo que ellos no quieren asumir, incluso a costa de lo que sea, de un nuevo gran embalse, de un trasvase o de unas decenas de kilómetros de tubería, para una obra que a lo mejor ni se llega a usar. El ciudadano tampoco es insensible a esa nueva imagen de una ciudad con restricciones horarias en el suministro de agua; lo que el quiere es agua y punto. De forma que el proyecto hasta puede tener su parte de coartada, porque no cabe duda de que detrás hay un complejo mundo de intereses.

Los juegos políticos y los arreglos parlamentarios, empujados por un mundo oculto de poderosos intereses económicos, nos han llevado y nos siguen llevando, a situaciones como éstas, de la urgencia, de los hechos consumados. Y es que cuando el agua y los ríos son convertidos en mercancías, en chalaneos y apaños, se pierde hasta el sentido común y, por supuesto, la vergüenza.

* * *
En una sociedad atrapada en las lógicas de un lenguaje hidrológico orwelliano, como la nuestra, es difícil -por no decir imposible-, que el sentido común aflore. Me refiero a mi sentido común, el de la Nueva Cultura del Agua, porque cada cual tiene derecho a tener su propio sentido común.

El sentido común al que yo apelo, admite y entiende que los ríos son elementos consustanciales de los territorios por los que circulan; son parte integrante y significativa de su esencia, porque ellos mismos son el territorio. Están donde están y en la forma que están, porque son el resultado de un equilibrio natural planetario, muy complejo; el mismo que establece las características y distribución del mosaico de climas del planeta, la flora y la fauna; los ríos cumplen con su presencia unas funciones de vida y naturaleza, y generan nuevas relaciones de equilibrio allí donde están.

Ese sentido común de la Nueva Cultura del Agua nos lleva a entender también -¡como no¡-, que necesitamos las aguas y la fuerza motriz de los ríos para mantener los sistemas productivos y las formas de vida y de confort que hemos ido creando, pese a que en estos momentos todo el uso del agua esté necesitado de un relevante reajuste.

Igualmente, ese mismo sentido común nos lleva a entender que los ríos son patrimonios de memoria, de historia y de identidad, además de oferta lúdica y de bienestar natural; son sentimientos profundos para las gentes ribereñas; son una parte significativa y entrañable de su propia historia. Un río degradado, no respetado, pierde todo ese carácter simbólico, dando paso a la despersonalizació n del territorio, primero, y al desarraigo de las gentes después, que es el final de su historia.

Siempre que detraemos agua de un río, cortamos su flujo natural o su continuidad espacial mediante una presa que lo compartimenta, en mayor o menor medida lo estamos disfuncionando y degradando. Con el agua ocurre –al igual que con todo-, que en el punto medio está la virtud; es decir, en el saber discernir entre el uso y el abuso; en el arte de ponderar los ríos como valor de naturaleza que son, pero también como recurso y como valor metafísico. La virtud está en saber ponderar esas tres realidades; esa la esencia de la Nueva
Cultura del Agua.

Cuando reducimos el agua y los ríos a una simple mercancía y a un oscuro objeto de la apetencia y de los juegos económicos y políticos, en cultura del pelotazo y oportunismo, entramos inevitablemente en la desmesura hidrológica, que es donde estamos instalados desde hace ya unas décadas, sea con gobiernos PPs, con PSOEs o CiUs; con unos y otros ministros, con unos y otros consejeros del medio ambiente. Cambian las formas, las palabras los discursos, las declaraciones de intenciones, las buenas formas, los inventos de ocasión,
etc.,… para que nada cambie. ¿Por qué no cambian las políticas del agua? ¡Eh ahí la pregunta del millón!

Estamos en una situación en la que se nos ha acostumbrado a llamar “caudal ecológico” -como sinónimo de caudal de respeto a la vida y a las funciones de los ríos-, al 10% de su aportación anual; lo cual es una barbaridad, un vandalismo (con perdón de los vándalos), sobre todo porque permite llamar “aportación sobrante” al 90% restante, dando pie a que alguien pueda afirmar que estamos desaprovechando el Ebro, desperdiciando sus aguas, dejándolas que se “pierdan inútilmente en el mar”. Es obvio que lejos de ser un caudal que garantiza la vida de los ríos, el llamado caudal ecológico es un auténtico “caudal de muerte”; es fluviovadalismo de diseño, cosmetizado de vida y respeto.

Con el agua ocurre como con todo. Allí donde la vida está basada en la codicia, en el afán desmesurado de poder, en la fuerza del autoritarismo, en el dominio de las pretendidas mayorías, y en la percepción de la naturaleza como un campo de negocios y experiencias, acabamos llamando “progreso” a lo que en realidad no es sino un “darle fuego a todo”; que es lo que ocurre cuando se pierde el respeto a los territorios, a la naturaleza y a las gentes.

Estamos sumidos en una auténtica esquizofrenia, no sólo hidrológica, sino de la vida en general. Hemos perdido el "seny". Estamos ciegos. Como dice Rafael SANCHEZ FERLOSIO: "Mientras los dioses no cambien,... nada cambiará". “Y vendrán más años malos, y nos harán más ciegos, y vendrán más años ciegos y nos harán más malos…”. Hoy los dioses son el poder, la ostentación, el dinero, el afán de poseer, los protagonismos personales, etc. Esa es la causa de nuestra ceguera. Todo lo demás son sus manifestaciones.


* * *


Ahora, con la llamada “sequía de Barcelona”, con la alarma social que suscitan los medios y la oposición política, está ocurriendo que en vez de hablar de la causa, de la razón que nos lleva a estas temidas situaciones de abastecimiento restringido (que no de “desabastecimiento”, ojo con el lenguaje, no dramaticemos) , parece que ya sólo queda tiempo para hablar de cómo corregir los efectos; no se permite “perderlo” en reflexionar, en hacer examen de conciencia, en airear las vergüenzas, en si procede o no pagar las consecuencias,… Es tiempo de actuar, se nos dice.

Hoy parece que pensar no es práctico, y muchos menos filosofar; es decir, analizar el sentido de lo que está ocurriendo en nuestra sociedad; lo práctico es resolver los problemas de cada día sobre la marcha, a través de las políticas del parcheo y coyunturalidad; es decir, seguir soltando hilo a la cometa del despropósito, de la improvisación y del alegre manejo del dinero público. Por eso mis reflexiones pueden parecer inoportunas, porque no resuelven el problema.

Para los responsables del mal hacer y la improvisación, nunca pasa nada, porque siempre hay alguien que paga sus platos rotos. Y así nunca aprendemos. No aprendemos, porque no interesa aprender; nadie que está detrás de los negocios del agua y la política es tonto, sino espabilado. La sociedad necesita agua, y punto; con eso se nos calla. Da igual a costa de qué o de quien, incluidos los agravios a las personas y los territorios.

¿Porqué no aprovechamos la coyuntura para hablar a fondo, de quienes han permitido que ocurra lo que está ocurriendo o lo que puede ocurrir, lo que ya ha ocurrido antes, y volverá a ocurrir siempre, cada vez que llegan las sequías, es decir, “cada dos por tres”?

Hoy -tal vez más que nunca-, el mal hacer forma parte del gran negocio organizado de los poderosos. No es exactamente el caso de Barcelona, pero en general se siguen fomentando las formas caprichosas e innecesarias de uso del agua, sabiendo que nuestro clima es como es; con sus años y series de años de lluvias parcas, y que de vez en cuando ocurren estas cosas, y todavía peores que pueden ocurrir; es decir, situaciones de un año, de dos, incluso de tres o más seguidos, en los que llueva menos de lo normal. ¿Alguien acaso cree que las sucesivas sequías, incluida la que actualmente amenaza a las formas habituales y caprichosas de uso del agua en nuestras ciudades como si fuera un bien libre, han sido fenómenos absolutamente imprevisibles? Personalmente creo que para determinados sectores económicos y políticos, más que imprevisibles la sequías son un fenómeno “deseable”, para poder resucitar con ellas viejos proyectos, sobre los que pivotan grandes y complejos intereses.

No se entiende porqué seguimos diciendo que el agua es un bien escaso, y que el cambio climático todavía la va a hacer más escasa, y a la vez impulsamos nuevas formas de consumo masivo, como nuestros grandes proyectos de nuevos regadíos, sea en La Rioja , Navarra, Aragón o Cataluña, ¿Por qué se le concede a Aragón gratuitamente esa friolera de los 6.500 hm3/año en concepto de “reserva estratégica”, sin justificación previa y sin criterio social, hidrológico, medioambiental alguno? ¿Qué hay detrás de esa gratuidad o deferencia? ¿Qué juego es este, que obscuros intereses organizados se nos ocultan?

En cierto modo lo de llevar ahora 45 hm3 más a Barcelona es apenas relevante en relación en relación a lo que viene detrás. En circunstancias como la de la “sequía” que se cierne en estos meses sobre Cataluña en general, y sobre la gran Barcelona en particular, los afectados tendrían que empezar a asumir las consecuencias durante el tiempo que dure la “coyuntura”, reduciendo su consumo de agua, “despilfarrandola” menos; las consecuencias, más allá de que resulten vergonzosas para sus gestores, son perfectamente asumibles: ni la ciudad ni la actividad ciudadana se van a hundir.

Barcelona no sería la primera ciudad que durante semanas y a veces meses, incluso algún año, ha tenido que vivir en situación de restricción horaria del abastecimiento. Cádiz, Sevilla, Granada, o ciudades del norte como La Coruña , Oviedo o Bilbao, lo han vivido. Por supuesto es una incomodidad no deseable, porque la disponibilidad ilimitada de agua domiciliaria la hemos asumido como una de las grandes conquistas irrenunciables de las sociedades del bienestar. Pero no conviene dramatizar, y menos en una sociedad que está obligada a poner en marcha eso que se llama el desarrollo sostenible, que significa un cambio de muchos hábitos. Podemos habituarnos a consumir bastante menos de lo que consumimos; claro, que para quien vive del negocio del agua ese panorama no le interesa.

He dicho “despilfarro” porque en realidad el agua urbana la despilfarramos, en Barcelona y en todas nuestras ciudades; lo hacemos de manera tan inconsciente, que cuando se nos acaba la oportunidad del despilfarro decimos que estamos padeciendo una “sequía”. ¿Cómo no va a ser un despilfarro consumir dentro de cada una de nuestras casas 110 litros cada persona y cada día, o dedicar más del 80% de nuestras disponibilidades de agua a un uso consuntivo en un país de hidroclimatologí a mediterránea, como es la agricultura? ¿Cómo no va a ser un despilfarro utilizar 40 litros diarios de agua potabilizada para algo tan simple como evacuar nuestro pis diario a la red de alcantarillado, para luego ser depurados? ¿Cómo no va a ser un despilfarro esos cientos de miles de piscinas privadas que hay en el litoral mediterráneo; esos jardines de césped delicadamente cuidado, con plantas hidrófilas, o esa lujuria de la ostentación de campos de golf, en un país cuyos políticos sigue pidiendo nuevos regadíos allí donde su cuota electoral puede arañar algún voto, en un país que sufre las consecuencias cíclicas de la parquedad de sus lluvias naturales?

Hay hábitos y formas de uso que deben cambiar, y es ahí donde nos duele, y donde duele a los negocios de la oferta. Proclamamos solemnemente la sostenibilidad, pero, mientras, no queremos renunciar a nada, ni siquiera a seguir creciendo. Hablamos de que el agua es un bien escaso, pero sin renunciar a nuestros hábitos, incluso fomentando nuevas gastos. Hablamos de sostenibilidad hidrológica, a la vez que las normativas hidrológicas municipales de uso del agua en jardines y piscinas, de recogida de pluviales, de reutilización de las aguas grises dentro de la vivienda, etc., no cambian, y cuando las circunstancias obligan a apretarse coyunturalmente el cinturón, se quiere presentar el hecho como si fuera una vergüenza de la gestión.

Quien quiera perpetuarse en la insostenibilidad hidrológica, deberá asumir los riesgos de las situaciones de “sequía”. La otra alternativa es seguir largando hilo a la cometa, a costa de nuevas vueltas de tuerca a los sistemas naturales, de nuevos asaltos a territorios ajenos, a los derechos de las gentes, las arcas públicas, y de nuevos agravios. La reconversión hidrológica -sea a nivel de uso del agua en la industria, en la producción hidroeléctrica, en la ciudad, en nuestras casas y en el regadío-, es tan necesaria como en su día lo fue la reforma fiscal, el limite de velocidad en las ciudades, o la prohibición de fumar en los lugares públicos.

Aunque Barcelona esté en un nivel bajo de consumo de agua en comparación con otras ciudades -apenas llega en contador a los 110 l/persona y día-, sigue siendo una cantidad elevada, superior a lo que son las necesidades estrictas sin por ello tener que renunciar a nada relevante. Cuando se dispone de agua, podríamos decir que se podría consumir sin excesivos miramientos, pero cuando las circunstancias obligan a unos ciertos reajustes coyunturales en nuestros hábitos, estamos moralmente obligados a hacerlos. Simplemente con
el agua que manejamos en la evacuación del pis se podría ahorrar cerca del 20% del consumo total de una casa.

* * *
El debate de los siempre polémicos trasvases del Ebro, como el que ahora se plantea desde el Segre o la prolongación del minitrasvase y la conexión de redes, para mí no es una cuestión de cantidad; no se trata de discutir de si es mucho o es poco lo que se va a trasvasar, si es coyuntural o no, si los regantes van a ser compensados y cómo, si es justo o no, ni si unos regante si y otros no; ni si el caudal del Ebro se va a enterar o no de una detracción de 1,5 m3/s. Estamos ante una cuestión de principio. Raramente este tipo de actuaciones como el trasvase que ahora se plantea son reversibles. Nadie piensa hoy que al acabar el plazo de concesión del trasvase del Tajo al Segura, las aguas volverán a su sitio.

Hay que entender que el Ebro, con todos sus tributarios, está ya muy mermado de caudales, muy explotado y muy degradado; que su régimen natural está disfuncionado, y todo lo que de ellos depende también. Sus principales tributarios se parecen en poco a lo que eran hace apenas cinco décadas; hoy, en ellos todo es desregulación, a base de tanta regulación y artificialidad; un panorama de ríos sin pulso, de tramos secos y de ríos muertos.

Digo muertos, porque la esencia de un río es el fluir; en ese sentido, los embalses son cementerios de aguas muertas. Eso no significa negar que necesitemos los embalses, pero vuelvo a insistir en la cuestión de la mesura. Una aspirina es un producto extraño que incorporamos en la fisiología de nuestro organismo, que en la debida dosis alivia el dolor y los efectos de determinadas disfunciones pasajeras; en pequeñas dosis no tiene de efectos secundarios, al menos hoy en día reconocibles; en cambio, un tubo de aspirinas es letal. Eso es lo que ocurre con nuestro panorama de embalses, que nos estamos acabando el tubo, y la apetencia por el agua lejos de disminuir, aumenta.

Es difícil que quien no quiere entender, entienda que la degradación de un río es más que una simple pérdida de caudales, de calidad química, de propiedades físicas de sus aguas o de biodiversidad; es también una auténtica amputación espiritual que se hace a la vinculación emocional del ser humano con su territorio; que conlleva un doble empobrecimiento: uno para la naturaleza, y otro para la relación emocional de las personas con su territorio y con el mensaje profundo de la naturaleza; otra cosa es que quien lo padezca, lo sienta o no así.

Soy consciente de que para muchas personas hablar en términos de “amputación espiritual” no significa hoy en día nada, y que quien así se expresa vive en las nubes, fuera de la realidad; pero también sé que para otras personas significa algo, incluso mucho. Hay gentes para las que suprimir, por ejemplo, el legado musical de Pau CASALS, la música clásica o el Quijote no significarían nada, pero para otras sí. Incluso es posible que para muchos no significaría nada que la montaña de Montserrat fuera convertida una especie de Las Vegas, como está ocurriendo a hora con el polémico proyecto de Gran Scala en los Monegros de Aragón, que trasformara el monasterio en unos de sus múltiples casinos la Moreneta en un objeto de atracción con la que poder hacerse fotos. Es posible que hubiera gente a la que le parecería bien si a cambio se les pagase a millón de euros la hectárea, y se encima se prometiese la creación de cincuenta mil puestos de trabajo en la Comarca.

Todo es subjetivo, pero no cabe duda que estaríamos inmersos en un grave proceso de degradación del ser humano, en particular, y de la sociedad en su conjunto; cosa que tampoco a unos les importaría nada mientras pudieran seguir amasando y a otros tampoco mientras tuvieran garantizados su ración de “pan y toros”,… Ese es el mundo que estamos creando. Un mundo desalmado.

Y así, hasta que el sistema aguante; es decir, hasta que empiece a autofagotizarse, o estalle. Eso es lo que está pasando hoy con toda la naturaleza general, con los ríos y con el Ebro en particular, que el sistema de progreso/capitalist a lo está fagotizando. La apetencia por el agua no tiene límite de satisfacción posible. Por eso, hace tiempo que ha llegado el momento de decir un ¡basta ya! ¡Arréglense Vds. como puedan sus problemas del agua, crezcan en otras zonas, en otros territorios, pero déjennos en paz, respeten el nuestro, nuestros
Patrimonios, nuestros símbolos y nuestras identidades. Por los menos, hagan un plan hidrológico de verdad, sin estos tumbos.

En todo caso, no hay que perder de vista que el problema de la sequía sobre el que estamos reflexionando, es relativo y coyuntural; limitado en el peor de los casos a una serie de incomodidades pasajeras; nadie en Barcelona va a morir de sed ni de una epidemia hídrica por reducir durante unas semanas o tal vez meses, su consumo ordinario de agua en un 25%, incluso un 40%. Nada grave va a ocurrir porque no puedan usar la piscina particular, se les vaya a secar el césped del jardín, ni si el green de su campo de golf no esté tan lujurioso como suele estarlo, ni porque se duche con una gran palangana dentro de la bañera para recoger el agua de la ducha y reutilizarla en el inodoro.

Pese a todo, es verdad que, con independencia de si se mantiene o no el carácter coyuntural de este trasvase de aguas del Ebro, realmente estamos hablando de una cantidad a detraer poco relevante, que si se plantea como “en principio” lo está, quitando de acá y poniendo allá, el Ebro no se va a enterar. Sin embargo, a mi manera de ver no está ahí el problema del malestar. Por un lado, creo que a veces determinadas crisis son necesarias para aprender de ellas a hacer las cosas mejor, a dar pequeños o grandes golpes de
timón.

Una persona que tiene salud, cuando le llega la enfermedad aprecia en su verdadera dimensión el don de la salud, y en qué medida todo lo demás es superfluo. Es necesario de vez en cuando escarmentar, ver las orejas al lobo para reaccionar, para salir del desorden y de la socorrida huida hacia delante, para salir de derroche.

Por otro lado, está lo que para mi es el verdadero fondo de la cuestión, que es lo que significa este trasvase para las gentes que están peleando por otra forma de hacer las cosas, y por el respeto a su territorio, y está el valor ejemplarizante que tendría en estos momentos renunciar a hacer ese trasvase afrontando la situación. Para empezar, quiero decir que no se puede minimizar el derecho -yo añadiría, la obligación- que tienen las gentes de les Terres de l´Ebre y las de la Plataforma a oponerse a un trasvase más a costa de su río, por pequeño que sea; en primer lugar porque es difícil admitir que los problemas derivados de esta situación coyuntural no tenga otras soluciones que pasen necesariamente por ese trasvase, y en segundo lugar no creo que unas eventuales restricciones horarias en el suministro de agua a Barcelona vaya a plantear problemas que no puedan ser asumidos, que ese 1,5 m3/s no pueda ser ahorrado de alguna manera.

Otra cosa es que la solución resulte más o menos molesta, y sobre todo mediática y políticamente peligrosa. Los medios se van a cebar en dramatizar la situación, pues es lo que vende. Y para un político representa un alto riesgo de perder cuota electoral. Las crisis son buenas para aprender; saberla superar tendría un valor ejemplarizante para las políticas del agua en España, para que alguien empiece a escarmentar en cabeza ajena, y empecemos a hacer políticas hidrológicas creíbles.

* * *


Hay que tratar de entender lo que significa este trasvase para las gentes de la Plataforma y para todo un movimiento ciudadano, que ha sido ejemplar a lo largo de estos últimos años en la defensa del Ebro, que incluye el no a los trasvases como un principio. Por eso, lo que ahora está en juego no son esos apenas relevantes 1,5 m3/s, que tampoco representa un monto importante frente al total del consumo de agua de Barcelona. Para unos es, ante todo una cuestión simbólica, de valores y de un nuevo orden, de tener conciencia de que es un proceso imparable, que va a despertar otras muchas apetencias y agravios comparativos entre diferentes Comunidades; mientras que para otros es un pulso, una manera de meter cuña a unas políticas de la oferta y la insostenibilidad, y sin duda, ocasión de negocios.

Que alguien eche mano de una bandera ajena, para limpiar sus zapatos puede parecer que en sí mismo que no es un hecho grave; al fin y al cabo sólo se trata de un trozo de tela. Para quien siente esa bandera como un símbolo sublime de su propia historia e identidad personal, que alguien la utilice para limpiarse sus zapatos, es una profanación; una ofensa muy grave. Esto es lo que está ocurriendo ahora con este trasvase del Ebro desde en relación con las gentes del la Plataforma.

Para mí, su actitud frente a ese trasvase es un como un “ya vale de paños calientes y de engaños, y de planes hidrológicos fantasmas”. Hay que poner fin a los remedios sintomáticos frente a una enfermedad que se está convirtiendo en crónica; es hora de analizar la causa de la enfermedad hidrológica de este país, y de erradicarla de una vez. Es hora de coger el rábano desde la raíz, y no por las hojas; esta puede ser una gran oportunidad para empezar a hacer las cosas de otra manera.

Dicho esto, en mi forma de ver el problema, no estamos ante una cuestión de cuentas hidrológicas, económicas, medioambientales, ni de permutas de concesiones a cambio de dinero a alguien. Para mí es una cuestión esencialmente filosófica, de dignidad, de respeto a las normas elementales de convivencia, de recuperar un mínimo de credibilidad en la “clase política”, en las gentes de la Administració n y en las políticas hidrológicas, que sean de verdad políticas del agua, del respeto, y no del reparto.

Es la hora de cuestionar la autoridad de la fuerza bruta como forma de gobierno, por más que esa fuerza sea la pretendida voluntad de la mayoría, o la expresión de un también pretendido interés general, olvidando que la grandeza de la democracia es, precisamente, el respeto a los derechos de las minorías. Es la hora de asumir las consecuencias correspondientes a la mala gestión o los malos hábitos.

Desde que se planteó la presa de Rialp en el Segre, ya se empezó a sospechar que era un proyecto hidráulico ligado al negocio de la oferta de agua a Barcelona; cuando se contempla un mapa, así ve, y así se dijo, se escribió y se denunció ante la sociedad. Se veía venir.

Hoy, el actual proyecto de trasvase es recibido entre muchas gentes de les Terres de l´Ebre lógicamente como un insulto y una traición.
La sequía ha sido la bendición deseada por los complejos intereses ligados a las políticas de la oferta del agua; hay presumiblemente estará poniendo velas a la Moreneta para que no llueva en cuatro meses, de lo contrario perderían fuerza social determinados proyectos.

Dar más agua para alimentar el despropósito como se está haciendo con todas las políticas del agua en el España, y en particular en el conjunto de la cuenca del Ebro, es como dar más droga al drogadicto, pensando que va a ser la última vez que nos la va a pedir. Esta crisis es la ocasión para decir ese basta ya de falsas instituciones medioambientales creadas para velar por nuestros ríos, nuestros paisajes, nuestros litorales, nuestros horizontes y todo aquello que configura la seña de identidad permanente de un territorio. La mayor parte de los ciudadanos probablemente perciben las instituciones medioambientales del país más como el zorro cuidando las gallinas, que valedoras del respeto.

¡Basta ya de falsas retóricas sobre el medio ambiente y de tanta autopropaganda institucional sobre la sensibilidad medioambiental de la Administració n ! Es hora de que quienes aspiren a gobernar hablen claramente, con discursos sinceros, para que el ciudadano sepa con quién se está jugando los cuartos: “Señores, si ganamos nos comprometemos a dar dos vueltas de tuerca más a los valores medioambientales del país mientras haya lugares, recursos o valores que explotar que puedan generar desarrollo económico, sean ríos, horizontes, litorales, bosques, cumbres de montañas hermosas,… Privatizaremos más ríos, más riberas, más playas, más espacios bellos,… y todo aquello que sea negocio; para que la iniciativa privada levante más urbanizaciones, más campos de golf, genere más revalorizaciones del terreno, más regadíos en zonas secas, construya más apartamentos, más pistas de esquí en lugares en donde muchos años no hay nieve siquiera, inundaremos más valles, etc., Pondremos aerogeneradores hasta en las torres de la catedrales y en las de todas las iglesias, porque el país necesita energía ecológica, y encima dinamizaremos el desarrollo y crearemos más puestos de trabajo y podremos acoger a más inmigrantes para con los que… Todo lo justificaremos como actuaciones de interés general, como un exponente del progreso, y lo haremos en nombre de la sostenibilidad, como la EXPO de Zaragoza o el proyecto de Gran Scala de Monegros. Todo es sostenible y respetuoso con el medio natural, y si no lo fuera, ya nos encargaremos de hacer los pertinentes estudios y declaraciones de impacto positivas… Pondremos al mando del Medio Ambiente a cualquier persona con dotes para sujetar a quienes se opongan a la causa del progreso; personas que sacaremos de cualquier chistera; incluso gente que cuanto menos sepa del tema y menos sensibilidad tenga hacia le medio ambiente, mejor...”

Obviamente, no hay partido político que sea capaz de hacer un discurso así, que es el que luego en realidad desarrolla cuando llega al poder, aquello a lo que el sistema del que forma parte y que le alimenta, le obliga para conservarse en el poder. Quien gobierna parece que acaba haciendo siempre no tanto lo que querría hacer, sino lo que conviene a quien manda. ¿Pero en realidad, quién manda por encima de un gobernante democráticamente elegido? ¿Quién manda en el destino de los patrimonios de belleza y naturaleza de un país, de una comarca, de un territorio.. .? ¡Buena pregunta! La respuesta básica está en la vieja filosofía del “poderoso Caballero es don Dinero”.

* * *

Si nos quedase un poco de responsabilidad y de capacidad de reflexión tendríamos que preguntarnos qué futuro estamos construyendo ¿Hacia qué modelo de país y de territorio queremos ir? ¿Acaso unos ríos sin pulso, reducidos al 10% de su caudal natural llevando agua industrial de depuradora?

Estas, y no otras, son las preguntas que las gentes de la Plataforma a modo de voz una conciencia colectiva perdida están haciendo hoy a la sociedad, a quienes creen que en nuestro nombre la gobiernan, a quienes gobiernan a los que gobiernan, y a los científicos. A menos que haya una fuerte reacción social, la explotación del Ebro no va a cesar hasta que el río no esté en ese 10% de su aportación, hasta no hacer de él un Júcar, un Segura o un Tajo; es decir unos cadáveres hidrológicos del progreso.

Por eso, no se puede admitir la hipocresía ni la fácil descalificació n que algunos intereses a través del poder de los medios quieren hacer recaer sobre las gentes de la Plataforma y de les Terres de l´Ebre que se oponen a este trasvase, tratándolas de “ecologistas radicales”, de enemigos del progreso de Cataluña, y de insolidarios con las necesidades de agua de boca (otro eufemismo) de Barcelona.

Las gentes de la Plataforma están jugando el papel de una conciencia social adormecida y embrutecida, no sólo en Cataluña sino en el resto de España también, capaz de vender a su padre y a su madre por un plato de lentejas en aras del becerro de oro de los tiempos modernos, que es el desarrollo económico, los afanes patológicas de poder y de gobernar, y del pelotazo personal. Gobernar ha dejado de ser el arte de administrar y ponderar, para ser una forma de poder.

Es hora de ser radicales; es decir, de ir a la raíz del mal de los tiempos. Nos estamos destruyendo a nosotros mismos y no queremos darnos cuenta. Vivimos tiempos de un fuerte autoritarismo del poder disfrazo de democracia. Tiempos de oscuridad colectiva, y de una grave crisis de credibilidad en todo. Olvidamos que la verdad es un alimento imprescindible del alma humana, y que una sociedad sana no puede vivir instalada en la mentira sistemática, ni en la desconfianza. Hay compromisos y reglas que en un estado de derecho no pueden ser violadas alegremente, por toda su filosofía se derrumba.

Hoy creo que no se puede tomar ninguna decisión de trasvasar aguas del Ebro si no es desde un diálogo previo y profundo, desde un mínimo acuerdo con esas gentes que lo llevan años defendiendo, que son coherentes, capaces de denunciar el mal cuando les viene de fuera, sino cuando está instalado en la propia casa. Cualquier alternativa no puede ser planteada sin ellos, no tanto por valor numérico sino por lo que su mensaje y su historia representan. Son un ejemplo real de la Nueva Cultura del Agua. Ellos son nuestra prehistoria y parte de la historia de movimiento ciudadano que está impulsando ese regeneracionismo hidrológico que es la Nueva Cultura del Agua.

En el fondo su mensaje es el de una hidrología humanística; en ese sentido transciende incluso lo puramente hidrológico; es algo que lleva a replantear el concepto y el valor del término “territorio”. Por eso, hoy estoy obligado a permanecer con ellos, sabiendo que la lección que puede resultar de asumir las consecuencias de esta sequía va a tener un alto valor pedagógico, que va a compensar con creces las molestias que puedan sufrir algunos barceloneses.

Es obvio que Barcelona sacará ingenio para superar la situación sin ese nuevo minitrasvase; entre otras razones porque a lo mejor las lluvias se nos presentan pasado mañana, y de la pretendida “sequía” pasamos a los desbordamientos de los ríos. Por otra lado, Barcelona se ha decantado ya por la solución definitiva a estas eventualidades, que es la desalación del agua del mar, que está por encima de las contingencias hidroclimáticas.

La renuncia a este auténtico minitrasvase es la oportunidad de una decisión ejemplarizante al resto del país, que dé a la Administració n la autoridad moral para empezar a poner fin las viejas políticas de la oferta; sobre todo fin al recurso trasvasista, que se sabe como empieza, pero no como puede llegar acabar. Es la ocasión para empezar a hablar -de verdad-, de la conservación de lo poco que va quedando de nuestros ríos, para entrar en una dinámica del uso responsable y respetuoso del agua, de los ríos, y para acercarnos a los compromisos con la Directiva Marco.

Si Cataluña renuncia a esta obra coyuntural, planteada en su propio territorio y con sus propias aguas, será un ejemplo a llevar a la EXPO de Zaragoza acerca de lo que es el verdadero compromiso con la sostenibilidad. Es hora de predicar con el ejemplo.

Finalmente, hay una cosa que me da miedo. Ya lo he expresado antes; es la actitud de los medios en este tipo de situaciones. Ellos son los que desde sus tribunas y con su lenguaje forman el criterio de los ciudadanos, en este y en todos los grandes temas. No hay más que analizar durante una semana cualquier medio para darse cuenta de hasta qué punto lo que vende es el sensacionalismo, el espectáculo, la noticia inesperada, el enfrentamiento, el morbo, la palabra atrevida… Me da miedo que traten de desfigurar la realidad, trasmitiendo al ciudadano la idea de estar ante una catástrofe, de una Apocalipsis, en la que los barceloneses no van a tener agua; en vez de lanzar un discurso que invite a la reflexión y a la colaboración ciudadana para superar la coyuntura, durante las semanas o meses que pueda durar.

Hay que decir al ciudadano que en vez de consumir 110 litros cada día, empiece ya a tratar de consumir 80, y nada más. Se que es pedir un imposible, porque tanto los medios como los partidos políticos van a tratar de capitalizar la situación.

Esta es mi visión del conflicto.


Fco. Javier MARTÍNEZ GIL
Miembro de Coagret
Miembro de la Fundación Nueva Cultura del Agua
Catedrático de Hidrogeología de la Universidad de Zaragoza.

martes, 19 de febrero de 2008

Público

El diario Público, de reciente aparición, y que se considera dentro de la corriente progresista, ese cajón de sastre que aglutina a personas de diversa ideología, algunos hasta faltos de ella, con el único objetivo de que no salga el PP, incluso algunos creen diferenciarse mucho de él y presumen de izquierdistas. Felices de su españolidad, ni con Rajoy ni los nacionalistas periféricos, en su autocomplacencia. Publica un reportaje sobre partidos políticos poco conocidos por el gran público, en gran parte por el centralismo informativo generalizado en los medios, y la displicencia empleada.

Después de treinta años de constitución, aún no se han enterado de que España se articula en comunidades autónomas, no regiones, y eso tiene su matiz político de displicencia. Empleando un tono pintoresco para la noticia, y de dar la impresión de ser partidos poco serios. Partidos regionalistas de Guadalajara, Cuenca, Cantabria, Aragón, Asturias o Leganés pegarán carteles también el próximo día 22, inicio de la campaña electoral.
Así ve la progresía madrileña, al nacionalismo aragonés, aunque no pase por su mejor momento, aún saca más votos que los partidos con los que los encuadra. Con respeto para esas formaciones, pero que hablando de elecciones generales, no han sacado representación ultimamente, mientras las opciones aragonesistas, son junto a vascas y catalanas las únicas de una autonomía que siempre han estado en el congreso, con el desaparecido PSA y el PAR, y ahora los últimos ocho años con CHA, que para el redactor no han contado, para ponerlas con partidos como Nafarroa Bai, BNG o EA, formaciones con una representación similar, tampoco pido que los pongan con PNV, CIU o ERC. Una muestra más del profundo desconocimiento que se tiene sobre Aragón, y de la falta de consideración.

sábado, 27 de octubre de 2007

El PP insiste en el trasvase

Curioso el sí pero no pero sí del PP con el tema del trasvase en los presupestos del estado. Más cuando todos sabemos de sobra su postura. No hace falta que trate de disimularla. Además sabe muy bien que electoralmente, lo que pierde en Aragón lo gana de sobra en Levante. Como quien no quiere la cosa, presenta una enmienda de nada menos que de 600 millones de euros, para ejecutar la obra en Valencia, de la que aparte de colocar Aznar la primera piedra gloriosamente, poco más se ha hecho. Jesús Miguel Franco, portavoz en las cortes por el PSOE Pese a las continuas afirmaciones del PP en Aragón, es una evidencia que Mariano Rajoy y el PP no renuncian a esta obra. Es una amenaza para Aragón que nos obliga a estar en permanente vigilancia. Ahora resulta que el estatuto ya no es tan efectivo, cuando se han cansado de pregonarlo. Y él mismo salió a defender el trasvase a Cantabria. Es una política de colaboración que nos garantiza el Canal Imperial, que coge el agua del embalse del Ebro, y no es comparable al de Levante.



Luego el PP rectifica y dice que se trata de un error. Un error de 600 millones, calderilla, y que coincide con lo que han venido defendiendo los últimos años. Y estaba redactada por alguien para pasar el rato. El papelón del desmentido le tocó al aragonés Antonio Suárez, diputado colonial. Ha sido un error. Una casualidad. Estamos en proceso de presentación de enmiendas y se ha colado una vieja propuesta en la relación de las que sí había que registrar, pero no hay ninguna voluntad por parte del grupo parlamentario del PP de entregar ninguna propuesta de este tipo. Las palabras de Rajoy los responsables autonómicos de Levante, son entonces carentes de sentido. Lo sintomático es que retiran dicha enmienda, pero la cambian el título "Proyecto: Júcar-Vinalopó en la Comunidad Valenciana". Obra directamente relacionada con el trasvase, este trasvase entre ríos valencianos sería más rentable si vinieran aguas del Ebro. Y se creen que nos lo hemos tragado su engaño. Y otra denunciada por CHA, la 2227, añadir 40 millones de euros al presupuesto de ACUAMED, empresa encargada del trasvase, para La autovía del agua entre Pantano de Cuevas y Venta del Pobre y entre Campos de Níjar y Almería. Justificada así Completar las instalaciones imprescindibles para el trasvase desde el Ebro.


Obras Júcar-Vinalopó

Y a pesar de todo esto, son muchos los aragoneses que siguen votando al PP, y que enseguida echan la culpa de los males de Aragón a los vecinos, en especial los catalanes. No a los que tienen el poder central y han hecho cosas perjudiciales para Aragón que siguen defendiendo. Curiosamente enmiendas presupuestarias de CIU y ERC son beneficiosas también para Aragón. Obras viarias de conectadas a Aragón o para la enseñanza del catalán.

martes, 7 de noviembre de 2006

Catalunya repite tripartito

Después de tantas especulaciones, muchas de ellas interesadas, Cataluña decidió seguir con el tripartito, a pesar de todos los avatares y tormentas. La única víctima ha sido Maragall, que lo ha sido por defender el estatut que salió de las Cortes catalanas, eso es lealtad a quien se debe, a los ciudadanos a quien representa, Marcelino podía tomar nota y no anteponer volver a ser candidato a defender los intereses de Aragón, muy decaída su reivindicación en Madrid desde la llegada de Zapatero. Cada vez más lánguido y sumiso. Quizá lo más lógico era que siguiera este tripartito, representativo de la pluralidad catalana, por más que sea para la derecha españolista significativo de un tridente infernal, y de una mayoría de izquierdas, y la izquierda es plural. Los resultados y más viendo como CIU ganaba, confirman esa pluralidad. Es importante ver a Montilla como molt honorable, por su origen, una muestra más de pluralidad. Destacable es la aparición de Ciutadans, mucho mejor de lo que ellos mismos esperaban, y cuya aparaición es para que se tome nota.
CIU: 2003 30,93% 46 escaños; 2006 31,52 48 escaños. Ligera mejoría, pero lejos de sus mejores resultados. Victoria agridulce por no decir amarga, le debe incitar a la reflexión de sus alianzas, porque un partido independentista como ERC prefiere pactar con el PSC. Para ello debe alejarse del PP, sinónimo de radicalidad, aislamiento y anticatalanismo. Ha jugado con fuego al querer estar siempre a dos aguas y sigue purgando. Quizá deba dar un paso adelante en esa indefinición. Hay que respetar que es el partido más votado.
PSC: 2003 31,17% 42 escaños; 2006 26,81% 37 escaños. Derrota dulce, le salva la fidelidad de sus socios de gobierno, pero le debe incitar a la reflexión de sus errores. Cuatro puntos menos y 5 escaños no son baladí. Así como asumir el relevo de Maragall y la aceptación de Montilla. Los electores le dan una nueva oportunidad pero con un aviso. Debe de mantener su personalidad propia en el contexto estatal frente a los barones centralistas.
ERC: 2003 16,47% 23 escaños; 2006 14,06% 21 escaños. Caso parecido al PSC, nueva oportunidad pero con reprimenda. Nuevamente deja con las ganas a quienes pronosticaban una debacle, como en las elecciones generales de 2004, más quisieran. Es un buen resultado con todo lo que ha caído, con unos resultados bastante cercanos a 2003, donde dio el gran salto y casi dobló su representación. Sigue siendo el partido clave para pactar, y ha elegido seguir con el tripartito, desechando la opción más catalanista, para que hablen de su racismo a lo español. Los tejemanejes de CIU con el estatut en Madrid le dejaron en bandeja seguir con la opción de izquierdas. Mucho más consecuentes que CIU y menos veleta.
PP: 2003 11,87% 15 escaños; 2006 10,64% 14 escaños. Afortunadamente es la comunidad española con menos representatividad y sin visos de cambio, su estrategia ultranacionalista española les condena más a ser una fuerza no significativa en el panorama catalán, y más con un partido nacionalista de derechas fuerte como CIU. No puede caer más porque sus resultados ya son mediocres, aún así han bajado. Aislado y sin posibilidad de pactos, ni con CIU, sería un suicidio electoral para ellos, el PP se lo ha buscado. A punto de ser la quinta fuerza, y eso que el voto de la izquierda se reparte bastante. Ya me gustaría que el PP tuviera esta situación en Aragón.
ICV: 2003 7,30% 9 escaños; 2006 9,56% 12 escaños. El gran ganador, más moral que electoral, pues sigue como tercer socio, pero un premio a su buena labor. Un partido admirable, al que la atención mediática, no siempre deseable, que suscita ERC le quita protagonismo. Un aviso para los socios de gobierno, vienen apretando fuerte. Es agradable ver como el electorado premia el trabajo bien hecho.
CC: 2006 3,04% 3 escaños. La gran sorpresa electoral, no por obtener representación, sino porque esperaban uno como mucho y tienen tres. Importante responsabilidad no tanto por su importancia en el parlamento, sino por devolver la confianza a los ciudadanos, que lo ven como una alternativa política a PP y el sector menos catalanista del PSC fundamentalmente, un aviso. Aunque se declaren socialistas, y como única fuerza de izquierda no nacionalista habrá que verlo. Su campaña electoral se basó en criticar el catalanismo, ahora les toca demostrar que tienen programa electoral aparte de eso, pues lo han mostrado muy poco.

Morrissey en Zaragoza

 La primera reacción fue como hallar una serendipia. Morrissey actuaría en Zaragoza. Así que un amigo estuvo rápido para conseguir entradas ...