Estaba tranquila y rutinariamente revisando el correo electrónico, cuando me llamó la atención la cantidad de mensajes con la palabra Mularroya. Después de leer el primero, me desbordó la alegría, y la reacción fue ponerme a correr. Una reacción espontánea. La audiencia nacional había admitido el recurso contra el embalse de Mularroya. Últimamente estaba pesimista con este asunto, más aún tras las últimas visitas realizadas. Porque era lo peor de este asunto. No sólo tenías la razón moral, por así llamarlo, sino también la judicial. En Aragonéame aparecía el link al blog de Charo Gimenez. Mientras la nota de prensa se podía leer en Jalón Vivo y Yesano.
Obras del túnel en la zona de la presa.
Resultado de las últimas talas.
Por desgracia, parte del daño está hecho y es irreversible. Por mi parte pondría a esta caterva de políticos responsables del daño, con un pico y una pala a restituir el daño que han hecho. Tanto de talas como desmontes. Incluso el túnel de derivación que se empezaba a ver. Vergonzoso ha sido también el silencio en los medios aragoneses. Cuando seguro que ya eran conocedores de la noticia.
Vista de la Peña María y desbroces para la variante.
Personalmente he vivido este proceso con la relación afectiva con la zona. Pero de lejos, por razones personales. Mi felicitación a todas las personas que desde el terreno han venido sin reblar todos estos años. Es una victoria de la tenacidad, la dignidad y la coherencia. Nos reafirma en nuestros ideales. Porque estas alegrías son incomparables por todo lo que lleva detrás. Por qué no, puede ser el principio del fin, la primera ficha del dominó que haga caer otros proyectos como Yesa o Biscarrués. Porque creyendo en ellas, a veces las utopías se hacen realidad.

Vista general del pinar y la cerrada.





