lunes, 8 de junio de 2009

Cinismo taurino

El mundo taurino se precia de ser una lucha de igual a igual, a pesar de la rémora física con la que sale el toro a la plaza, y del arsenal de objetos punzantes que acompañan al torero, su cuadrilla y al picador. Queriéndole dar a este grotesco y cruel espectáculo una simbología profunda acerca de la vida, con todo el cinismo, y del arte, dentro de su imaginario delirante. Trufado de un lenguaje pedante y rebuscado para intentar tapar su miseria moral.

A pesar de todo ello, el drama viene cuando en ocasiones, a pesar de sus malas artes, los afeitados y la merma física del toro, éste hace un esfuerzo justiciero y cornea al torero. Entonces cínicamente la prensa taurina habla de impacto, de imágenes que pueden dañar la sensibilidad y de tragedia. Deberían asumirlo con más entereza y menos teatralidad. No se lo parece mientras en un circo burdo se tortura al animal, verlo lleno de pinchos y ensangrentado no les parece una imagen que dañe la sensibilidad. La ignoran, ellos van a ver el falso arte de un tipo vestido de manera ridícula y amanerada, que representa un ideario de virilidad. Las veces que el toro vence y mata al torero, o que le hiere, acaba siendo muerto de todos modos. Como los inolvidables Avispado, Islero o Burlero. Esa es la igualdad de la que hablan.

En cualquier país civilizado y con una mínima moralidad pública, haría tiempo que se hubiesen suprimido. Aquí se llegan a retransmitir en horario infantil. Unos espectáculos, incluidos los festejos populares, que son aún peores porque ahí ya no hay reglas como en las corridas, donde se pone de manera estúpida en peligro la integridad física de las personas. Un país donde la prensa ubica los degradantes espectáculos taurinos en la sección de cultura.

En la feria de San Isidro 2008, una cogida muy grave de un banderillero llamado Juán José Rueda El Ruso, dedicado a la infame profesión de clavar banderillas a un toro. Con la de trabajos dignos que hay. Un gran toro llamado Sombrerero se tomó cumplida venganza ampliándole el ano por dos trayectorias.


Olé Sombrerero.

En la de éste año también ha habido ejemplos dantescos y bochornosos. Sevilhano estuvo cerca de pasar a la historia como los toros anteriormente citados, se quedó en una cogida muy grave y espectacular a Israel Lancho, quien por un momento quedó elevado del suelo a merced de los cuernos del toro. A pesar de todo creo que cosas así no deberían pasar, que deberían evitarse las situaciones que lo provocan. Con una ley de protección animal que los incluya a todos.


Sevilhano sacando sus últimas fuerzas.



Un acto de cinismo fue el del rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, llorando afectado por la brutal cornada recibida por su valioso caballo Patanegra. So carnuz, no le pongas en riesgo si tanto le estimas y así no tendrás que lamentarte. Todo por la diversión del señorito de torturar toros a caballo. Ver la secuencia de la cornada al pobre caballo, levantado por la fuerza del toro, tirado, embestido y con las tripas colgando fue realmente lamentable y desagradable. Por suerte le pudieron salvar la vida, me pregunto si harían lo mismo con un caballo de menos valor.


Sin comentarios.

7 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.