viernes, 14 de marzo de 2008

Día internacional de los ríos

Me llegan éstas reflexiones de María Victoria Trigo Bello, que pide que se publiquen coincidiendo con el día internacional de los ríos. Merece la pena la lectura y cómo indica el título del artículo, debe invitar a la reflexión y ver la advertencia.



REFLEXIONES EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LOS RÍOS


Me pregunto en cuántos foros de amplia difusión, en cuántos colegios, en cuántos colectivos, se tiene en cuenta la fecha de este catorce de Marzo, Día Internacional de los Ríos. Pero, más allá de la minúscula entidad de una casilla en el calendario, me pregunto en cuántos espacios se habla actualmente con rigor de los ríos y, por extensión, de la naturaleza.

Tomando el año 2000 como punto de inicio de la más reciente historia de la sociedad aragonesa y su relación con los ríos, cuando aquel Plan Hidrológico Nacional agitó incluso las conciencias más gelatinosas y provocó sonadas manifestaciones –a veces con mensajes contradictorios, cierto es- e iniciativas en las que salieron a la luz pueblos y ríos que eran la letra minúscula –pero no menos dolorosa- de aquel infortunado plan de maquinaciones y eurotubos, a la vista de la situación en este 2008 en que el PSOE ha repetido victoria en las urnas, cabría reflexionar qué hemos aprendido, qué poso nos ha quedado de todo aquello, qué balance haríamos de estos casi ocho años transcurridos desde aquella primera manifestación en Zaragoza, entonces en pleno Octubre pilarístico.

¿Qué ha cambiado desde entonces? Fundamentalmente, que ya por cuarto año consecutivo, la mayor parte de la ciudadanía duerme tranquila en el colchón que le brinda la negativa del PSOE al trasvase del Ebro –paz de cementerio para las almas tibias- y esa bonanza ha desactivado las alarmas, propiciando copiar o reforzar el modelo destructor de la costa para trasladarlo al interior. Y es que ahora, libres del puño de hierro del PP, los colectivos ecologistas –salvo quienes instalaran su silla en el caballo de Troya- son víctimas del estrangulamiento del guante de seda, de las buenas maneras, de la cacicada de pajarita con que se sigue asaltando –con silenciador, eso sí, nada de paseos militares o gestas testiculares- caudales, riberas, ibones, humedales, acuíferos, meandros, estepas...

En este Día Internacional de los Ríos -¿tal vez de los ex-ríos?- bajo la difundida caricatura de la sostenibilidad de la Expo, de Aramón y de Gran Scala, me entristece y me indigna comprobar que para este viaje de vía estrecha, no hacía falta haber llenado las alforjas de tantos discursos, tantas movilizaciones y tantos kilómetros de reivindicación y denuncia.

Perros y collares son los mismos. Sólo han cambiado de nombre.


Mª. Victoria Trigo Bello
(Zaragoza)



Río Ara. Valle de Bujaruelo. (Yildelen blogalia)

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