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domingo, 25 de enero de 2015

Hipólito y la Ley de Riegos de 1915

Hipólito Gómez de las Roces, con su secular irredentismo pantanero, ha conmemorado a su manera el centenario de la Ley de Riegos del Alto Aragón. Lamenta que se haya tardado cien años en vez de los veinticinco inicialmente previstos. Fuera de la guerra civil lo achaca a la falta de interés del gobierno central y la excesiva comprensión aragonesa con ese retraso. Suena carpetovetónico que en cualquier tema se invoque una ley de 1915 como sancta sanctorum irrebatible de un asunto. Los tiempos cambian, la sensibilidad y valoración al medio ambiente, incluyendo el habitual referente a calificar los Monegros como un secarral y no como un lugar de gran biodiversidad y merecedor de mayor protección. A Hipólito le debe de parecer pocas las 10.000 personas desplazadas en Aragón por obras hidráulicas. Los valles y patrimonio anegados.
 
Y encima rememora una conversación con Franco cuando era presidente de la DPZ en 1974, ¿por qué lo sería en el tardofranquismo? Donde le sigue reivindicando los pantanos frente al trasvase a Barcelona. Siempre hay que recordar que son precisamente esos pantanos los que dotan de caudales continuos y tranquilos a los trasvases.
 
Habrá que recordarle que Joaquín Costa hizo un análisis de la España de la época. Un país poco menos que subdesarrollado y con hambrunas periódicas, pobre, y donde él creyó en el poder redentor del agua. Hoy España no es ese país. Pero también hay que recordar que se oponía a que hubiera pueblos inundados por los pantanos. Pueblos con los que Hipólito nunca ha mostrado empatía ni agradecimiento por el sacrificio, sino que los sigue viendo como obstáculo a sus delirantes y trasnochadas propuestas a quienes no quieren correr esa misma suerte. 

martes, 11 de febrero de 2014

Hipólito y Blas Piñar

Una de las características principales de todo el conglomerado del régimen del 78, es el balnqueamiento del fascismo. En este caso, una vez más, por Hipólito Gómez de las Roces, quien estuvo en la Diputación Provincial de Zaragoza franquista. Escribe un penoso artículo sobre el fascista recalcitrante Blas Piñar, recientemente fallecido. Sin duda, y con estos antecedentes, no es de extrañar que se sintiera cómodo con su compañía. Resulta hasta gracioso comparar la voz atiplada de uno, con la rabia que emanaba de cada discurso de Blas Piñar.

Guardo un buen recuerdo del grupo mixto y si hoy aludo por razón de su fallecimiento al siempre caballeroso Blas Piñar, ya en ocasiones anteriores me ocupé con sincera estima, de otros diputados del mismo y heteróclito grupo. Podría decirse de Piñar que no se consideraba demócrata (al menos, del régimen instituido y como él mismo confesaba) pero nadie que le conociera y viese su modo de actuar en el Congreso, podría sostener justamente que Blas no hubiera tenido parlamentariamente, un comportamiento ejemplar y desde luego, más respetuoso con los hábitos parlamentarios comunes, que muchos demócratas de toda la vida.

Al menos reconoce una obviedad, no era demócrata, pero ya viene con el matiz del régimen del 78, que no deja de ser, paradójicamente, una continuidad de las grandes estructuras socioeconómicas existentes. Pero que era caballeroso y ejemplar. 


A Blas le cuadraba una glosa de D'Ors: "El que se entusiasma sin proseguir es un diletante. El que prosigue sin renovar su entusiasmo, un filisteo. Solo quién renueva su entusiasmo a través de la repetición, es un hombre". A Dios, Blas. 

Aquí está acertado, con otro fascista como Eugeni D´Ors. 

Obviamente, Hipólito no cita la relación con la violencia que durante aquellos años tuvo Fuerza Nueva, el partido del caballeroso Blas Piñar. Como la matanza de Atocha o el asesinato de Yolanda González, entre otros. Incluyendo el del aragonés José Luis Alcazo, estudiante en Madrid. No, esos no son de los tuyos.

domingo, 6 de enero de 2013

¿Y Biel, Hipólito?

Hipólito se pone a hacer memoria, desmemoriada, sobre el penoso proceso hacia la autonomía que padeció Aragón. Él mismo, donde militaba entonces CAIC y la UCEd donde militaban otros que acabaron en el PAR, tuvieron un papel decisivo para tamaño desaguisado. Como no, la culpa es de otros, de los que fueron por la vía rápida o artículo 151 de la constitución, no de los que arbitrariamente decidieron quién podía y quien no. UCD ya se encargó de atemeperar la fiebre autonomista de entonces en Aragón y que no se convirtiera a la larga, en su temor, en una autonomía díscola, reservándonos el lastimoso papel de barranco centralista entre Euskal Herria y Cataluña. También son conocidos los expeditivos métodos que emplearon en Navarra para que no se uniera al País Vasco en una sola autonomía y que aseguraba la hegemonía de la derecha regonalista y españolista. Tanto artículo para que se "le olvide" el crucial manifiesto de los alcaldes de UCD en la provincia de Teruel para que Aragón no fuera por el artículo 151. Una UCD cuya cabeza visible era José Ángel Biel, quien cínicamente luego ha querido encabezar procesos de reforma estatutaria que nos equipararan a las autonomías de vía rápida. Impidieron que aquí hubiera un referéndum como en Andalucía para consultar qué quería el pueblo aragonés. La última frase define el artículo, invocando a Dios para que mantenga la unidad de España.

domingo, 1 de julio de 2012

Que no opinen los filólogos

Dentro de la polémica que tanto gusta a la derecha baturra para sacar rédito político, no podía faltar el insigne Hipólito Gómez de las Roces. Acostumbrado a dar lecciones democracia y funcionamiento parlamentario cuando proviene de la democracia orgánica franquista.

Refrendando las relaciones con la extrema derecha cita a la FACAO, mintiendo además sobre que el catalán debe extenderse a todo el territorio aragonés, empleando la táctica franquista del miedo a la población. Y menospreciando el patrimonio cultural que es la lengua catalana para Aragón, al más puro estilo boina a rosca e ignorante. Luego sigue con el supremacismo lingüístico, pues cree que el inglés es lengua universal y el catalán no, cuando todas las lenguas tienen su valor. Continúa con el menosprecio ignorante de dar valor a otras lenguas y que las demás sólo generan conflictos, cuando los que los generan son ellos. Por supuesto el castellano, español para él, sí entra en las lenguas superiores. Le convendría leer al profesor Moreno Cabrera sobre el supremacismo lingüístico. Para acabar mezclando el tema con el de los bienes, pero luego somos los que defendemos a otras lenguas los que creamos conflictos. Buena manera de confundir y azuzar el anticatalanismo. Asunto al que dedica más de la mitad del artículo cuando en teoría iba a versar sobre el catalán en Aragón.

Y además comenta algo peligroso, que solo las cortes de Aragón pueden decidir qué lenguas son aragonesas. Las cortes están obligadas a dignificar y a legislar sobre ellas, pero no tienen autoridad lingüística y menos empleando criterios políticos que rayan la xenofobia como los que defiende este personaje anacrónico. La autoridad está en los filólogos, que son los expertos en el tema y quines lo estudian. Claro, que siempre se puede menospreciar el trabajo del consejo asesor de lenguas hasta hacerlo desaparecer, si no te gustan sus conclusiones y consejos.


lunes, 31 de octubre de 2011

Hipólito y el fin de ETA

Hacía tiempo que no aparecía la sección de Hipólito, garantía de risa al leer sus ocurrencias si no fuera porque trata de temas serios. Es la reacción precisamente de quienes en los 70 tras morir Franco se disfrazaron de demócratas tras haber ostentado puestos durante la dictadura, él mismo la de presidente de la diputación de Zaragoza. No le he oído ni leído nunca pedir perdón ni condenar aquella dictadura. ¿Qué fuerza moral tiene este señor para decir nada sobre violencia? Fundador de la Candidatura Aragonesa Independiente de Centro, escisión de UCD, partidaria de la OTAN y la energía nuclear entre otras lindezas conservadoras y totalmente personalista en su figura. Germen del PAR.

En su desvarío llega a atribuir a ETA incendio del hotel Corona de Aragón, sobre el que hay fundadas sospechas de atentado pero no precisamente de ETA, teoría defendida por los sectores más reaccionarios, y del accidente del monte Oiz. ¿Cómo se puede tener la desvergüenza de emplear a las víctimas de un accidente aéreo? Le debe traicionar el subconsciente cuando su percepción es que no será el fin de la violencia, o de su coartada para su posición inmovilista. Siguiendo con la desvergüenza lo que en otros artículos es ejemplo de concordia, la impunidad de la transición con los criminales franquistas, aquí la critica duramente. Al final es el uso de la violencia según qué intereses defiende.

Por último sigue criminalizando a un partido perfectamente legal, por más que se empeñe en prohibir la libertad de ideología política y le gustaría como ejemplo de democracia la imposibilidad de que la izquierda abertzale se pueda organizar políticamente.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Biel el chaquetero

Este hombre lleva en política desde los años 70. Cuando estaba en UCD y entre sus grandes méritos está su colaboración en el habernos llevado por la vía lenta autonómica. Luego cínicamente siempre ha encabezado las reformas estatutarias. Desde 1987 lleva pactando para estar en el gobierno y en 1983 no lo hizo por la mayoría absoluta del PSOE. En 1987 y 1991 pactó con AP, luego PP, para que nuestro viejo amigo Hipólito Gómez de las Roces fuera presidente, viejo amiguete en UCD. En 1995 pacta como socio minoritario con el PP para aupar al infausto Santiago Lanzuela. Sin embargo a partir de 1999 pacta con el PSOE para constituir el Marcelinato. Quizá en represalia por las políticas aznarianas. Hasta que ahora ve el cambio político a nivel estatal y se vuelve a arrimar al sol que más calienta. Es fácil de hacer cuando no se tiene ideología. Aunque camuflen su derechismo bajo un centrismo pactista que ayuda a gobernar. Mejor dicho se ayudan a sí mismos. Aunque saque su cinismo de nuevo para decir que lo hacen por el bien de Aragón y no del PAR.

Nadie con un mínimo de conocimiento político puede creerse que se arriman al PP para que Rajoy nos haga más caso. No lo hizo cuando era ministro, ni tampoco obviamente el PP cuando gobernó, menos aun cuando tuvo mayoría absoluta. Es más, impulsó el trasvase del que el PAR ha hecho bandera su oposición. Le podrá plantear las mismas cuestiones que hace diez años. Que ningún gobierno estatal ha resuleto a pesar de los pactos del PAR. Lo que tiene que hacer si de verdad le importa Aragón es marcharse de una vez.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Gastar en lenguas

Lo de Hipólito con el tema de las lenguas ya es obsesivo. Con explicaciones rebuscadas que sólo pueden convencer a los acólitos y desinformados. Trufado de una trasnochada catalanofobia. Lo más triste es que este tipo de artículos no sólo desinforman, sino que crean enfrentamientos artificiales y ajenos a los intereses de Aragón.

Aragoneses y catalanes deberíamos ir al compás en el cultivo de valores universales mientras que, en los obligadamente locales, cada territorio debería cultivar los propios y respetar los ajenos que no quiere decir desconocerlos ni prohibirlos. Esa es, a mi juicio, la regla de oro. Para asumir ese comportamiento recíproca y lealmente no hace falta en absoluto una ley de lenguas.

Este por valores universales, al menos en lengua, entiende el castellano, como si éste tuviera ya poca difusión y apoyo. Insiste en confundir catalán con Catalunya, y en todo caso si un día la Franja decide unirse a Catalunya será cosa que sólo a ellos les atañe decidir. Con todo lo que ha escrito del tema y aún no sabemos cuáles son sus propuestas.

Aunque sean dos los partidos con representación en Cortes que se declaran aragonesistas, en esta ocasión, sólo nos defiende el PP; aquellos otros no se muestran propensos. Son aragonesistas como aquella vicetiple que se decía rubia y vienesa aunque sin dar a esa declaración efectos irrevocables. Ellos sabrán por qué.


No se comprende ese constante mercadeo de posturas y de votos; en el caso de la pretenciosa ley de lenguas y salvo la excepción del PP que debe apreciarse justamente, los demás grupos obran a conveniencia que ni los militantes de hoy ni los electores de pasado mañana, comparten; esa laxitud no coincide, ¡qué mala suerte!, con los intereses de Aragón. Si continúan por ahí, tendrán que declarar el voto obligatorio para que sirvan de algo las urnas.

Por supuesto ahora es el PP el que defiende lo aragonés. Apañados vamos. Eso sí, hacen buena pareja el PAR y el PP para la catalanofobia.

¿Algún dirigente podría explicarnos por qué el PAR anunció desde el principio, que en el asunto de las lenguas iba a abstenerse? Lo de la CHA tampoco lo entiende "todo el mundo", ni siquiera por razones de mimetismo con las posiciones de ERC de las que parecen su eco en Aragón.

Seríamos unos pobres de espíritu si no actuásemos cordial pero firmemente, ante esa especie de resistencia material y en ocasiones furiosa, que los gobernantes de la Generalidad están empleando en asuntos que nos conciernen. Nosotros deberíamos aprender y practicar una política aragonesista congruente, sin excepciones, tentempiés ni tapujos y sin vender votos. Vergüenza ya dan pero no les importa.

Será porque CHA defiende lo que opinan los filólogos. Ahora es Generalidad, se le ve acalorado. La verdadera vergüenza es la que está realizando Hipólito y su partido, y con la A de aragonesista, sin el menor rubor.

Desde nuestras Cortes no parece comprenderse que todas las cuestiones que hoy nos separan de nuestros vecinos responden esencialmente a un denominador común; por citar algunas, la del Archivo de la Corona de Aragón (no de la supuesta Corona catalana aragonesa que jamás existió), la del agua que paradójicamente nos une, la de la lengua cuando alguien se emperra en no usar el español común, la de los bienes que se apropian sin causa legítima y no hablo sólo de los que el obispado debe restituir a las diócesis de Barbastro-Monzón y Huesca, la de la eurorregión, la de las salidas al continente a través del Pirineo central y sin agotar el elenco, la absurdidad de conservar reivindicaciones territoriales trasnochadas e imposibles, salvo para reñir o amenazar, etc., etc.


Son materias que tenemos que abordar pensando en Aragón y desde luego en España pero rechazando que se negocien "por vías de excepción" sino conjuntamente o cuanto menos manteniendo el mismo criterio y rechazando de plano que se sometan al unilateral criterio de la Generalidad y al posterior silencio manso y mohíno del Gobierno central.

Luego mete otros asuntos que no tienen que influenciar, porque son temas diferentes. Como el Archivo de la Corona o los bienes de la Franja, para azuzar. Especialmente ridícula es la del español común, qué cosas emplear tu lengua materna. Toda la retahila de reivindicaciones que no se atreven a plantear siquiera, no ya en el mismo tono, ante el gobierno central, como podrían ser los de la travesía central, pues de ellos depende, o porque no quieren devolver los papeles de Salamanca o el arte aragonés en Madrid.

El texto de aquella ley solo se explica por razones políticas de facción a las que no son ajenos ciertos filólogos o ¿es que los filólogos, los filósofos y hasta los filatélicos no hacen política? Puede que la hagan con cautelosa asepsia ¡pero la hacen!; por acción u omisión, todos hacemos política porque ahí confluyen los problemas; por ejemplo, el de saber cuánto costará esa ley, algo que nadie aclara. ¿Será indispensable ese gasto con tantas inversiones desamparadas, empezando en este caso, por las universitarias?; ¿a dónde iríamos con el aragonés o el catalán?

Claro, los lumbreras de la FACAO y compañía no responden a razones políticas. Como los filólogos le han puesto en su sitio, busca desesperadamente una razón por absurda que sea. Y se puede hacer política pero no mentir. ¿Cuánto supondría 24 millones (cifra dada por el PP) en el departamento de educación? ¿Y las ocurrencias millonarias del PAR cuánto nos han costado? ¿Y los pantanos que reivindican? No, pero dice que no es pobre de espíritu, menos mal.

Es lógico que cada Comunidad cuide de sus tradiciones vernáculas pero no es verdad que en Aragón se hablen generalmente tres lenguas; el español común sí, lo hablamos todos y basta para entendernos, pero el aragonés, siendo tan nuestro y debiendo cultivarse, fue decayendo a partir del XV, como escribió en su día Manuel Alvar. Y decir que en Aragón se habla catalán es cierto si se puntualiza que eso sólo ocurre en unos pocos lugares y menos que el rumano- Para respetar esa realidad, no hace falta ninguna ley sino espíritu ciudadano; además, del catalán nada manda nuestro Estatuto.

Queriéndose hacer el culto, mediante una cita a Alvar, hace el ridículo, mientras haya gente que sepa aragonés, seguirá existiendo, por mucha decadencia que lleve desde el siglo XV. Por fin reconoce que se habla catalán en Aragón, claro que son pocos y seguramente conspiradores. Contradiciéndose con todos sus artículos anteriores. Más la tontería del rumano. ¿Es el rumano una lengua con tradición en Aragón y se sienten aragoneses esos rumanos? ¿Lo emplean sólo entre ellos o también para hablar con otros aragoneses?

De Cataluña tenemos que aprender mucho pero deberíamos centrarnos en lo que desde allí se haga con vocación de universalidad; lo más o menos local tiene poca trascendencia; lo universal, siempre tendrá mucha.

Claro, la vocación imperialista que no falte. Como es bajito debe tener complejo con el tamaño de las cosas.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Los valores de Hipólito.

Una vez más podemos leer la xenofobia e ignorancia malintencionada de Hipólito, más grave aún por su condición de ex presidente de Aragón. Pero poco se puede esperar de quien dentro del partido baturrista y anticatalán que es el PAR, defiende las posturas más radicales. La ley de lenguas le sigue provocando urticaria y no admite que el catalán forme parte de la cultura de una parte de Aragón. Con referencias constantes a que nos entendemos en castellano, él dice español, como dando a entender que gastar en otras lenguas es inútil y poco práctico. Siguiendo esta absurda lógica, siempre habrá hablantes de una lengua con un número mayor que se crean con ese derecho.

Hablo de las dos vías del catalán, para poner de relieve que nada se opone a que lo parlen allí o aquí cuantos lo deseen, si bien nunca a costa de tenerlo que financiar Aragón porque algunos lo hablen y los demás lo respetemos.

Qué generosidad la suya, volver a sus orígenes franquistas sería demasiado, mal visto. Pero nada de pagar por una lengua que hablan unos 70000-80000 aragoneses, a pesar de ser ajena al país, menos mal. La deben de hablar por dar la nota y alguno incluso como infiltrado de la Generalitat.

Todos necesitamos del español común para entendernos, mientras que, para no entendernos entre nosotros mismos, sería más recomendable refugiarnos en lo más vernáculo de cada sitio. Nadie puede ser obligado a perder las propias raíces; ninguna ley ni pacto de partidos podría imponernos eso de hablar lenguajes ajenos aunque próximos, pero algo de ello se está cociendo, inmotivadamente, ¡en la Aljafería!

"No pasa nada por hablar en catalán" oí decir el otro día; ¡eso faltaba, que pasara algo! No obstante, sí puede pasar mucho si se insiste en introducirlo empleando furtivamente, el sabido método del caballo de Troya.

Indignante sin duda que se quiere dar igualdad de derechos. La invasión catalanista ya tiene sus primeras puntas de lanza. Para llevar siglos con ese caballo de Troya cuánto están tardando en invadirnos. Resulta patético, y más aún que este discurso tenga cierta acogida.

Desde la Generalitat catalana nos dan demasiados ejemplos de lo que verdaderamente quieren. Los aragoneses libres no debemos ni callar ni otorgar aunque parezcan hacerlo la mayoría de nuestros parlamentarios. ¿A quién servirían los parlamentarios de Aragón si apoyaran esa trapisonda o se abstuvieran exquisitamente, de oponerse?

Los aragoneses libres y que no hablan catalán, le falta por decir. Los aragoneses libres que no dan libertad ni igualdad de derechos a los que hablan otra lengua.

Las dos vías del catalán son bastante claras: una estriba en conciliar el amor a lo propio con el respeto a lo ajeno y el uso del español común sin reticencias. Otra consiste en intentar el imposible de sumergir a los niños desde chiquitos, en el catalán que, con todos los respetos, nunca podría ser nuestra lengua universal. Dentro de la inmersión que algún centro imponga casi manu militari, asombra que nuestros vecinos permitan que sus centros puedan extender al recreo, como una actividad educativa más, el uso obligado del catalán sin permitir que, al menos a la hora del recreo, se considerase ese tiempo como relativamente libre y que cada escolar pudiese emplear el gallego, el euskera y hasta el español común, para decirle al compañero, "tu la llevas".

A través de la lengua este cenutrio quiere dar a entender que ya se le abduce a una ideología política, debe ser nuevamente recuerdos de sus inicios falangistas en la política, en la diputación de Zaragoza en época franquista. Hablando de lo que no sabe sobre la educación en Catalunya. Tampoco por ahora se pretende sojuzgar al mundo a través del catalán, ni siquiera en la conquista que no descubrimiento de América. Él seguramente como asturiano y país con lengua propia, tendrá recuerdos de tener que hablar una única lengua en el patio de recreo cuando era niño.

Otra interpretación de la pauta docente aunque fuera legal, que lo dudo, humana y cívicamente sería intolerable. La educación que no enseñe a ser libre y a compartir valores, no enseñaría lo principal y haría del niño sometido a presiones sectarias un mero robot. Considero que los alumnos que no empleen el catalán como lengua materna tampoco deben ser compelidos a hablar con tal pauta excluyente que más parecería cadena solo apta para incubar en niños y niñas diferencias y rencores de uno u otro signo. ¿Ellos verán? Pues sí, ellos verán, pero nosotros también deberíamos verlo a tiempo de evitar que nos envuelvan en conflictos irracionales.

En un sitio donde hay dos lenguas oficiales y ambas son de uso común en la sociedad, por la óptima integración conviene que se dominen las dos, pensando siempre en el bienestar. Sus valores son negar que el catalán es lengua de una parte de Aragón, negar los mismos derechos que a los castellanohablantes y ver fantasmas políticos en hablar una lengua.

¿Por qué tendríamos que colaborar con política tan inmoderada? No es cierto que Aragón esté obligado a elaborar una ley de lenguas en la que se reconozca el aragonés y el catalán. Además, ponerlos al mismo nivel es inadmisible. El Estatuto, que está por encima de las leyes ordinarias, solo permite proteger las "lenguas propias"; lo demás es error, picardía de unos y cobardía de otros.


No, es mejor que sigan discriminados, que en castellano ya nos entendemos todos. Tu ignorancia y catetez te impiden ver que el catalán es una de nuestras lenguas propias, más antiguo su uso que el del castellano. Lo inadmisible es tu postura y la de tu partido.

Con esa insólita proposición de ley del PSOE, de origen tan sospechoso, se está probando nuestra resistencia al pancatalanismo; se trata de introducir el catalán con limitaciones, "en cómodos plazos" y dejando ladinamente para más adelante, otros esfuerzos continuistas de idéntica catadura; la Generalitat catalana, cuyo equipo de gobierno actual es más confuso que gallardo, lucha por salvar en el Tribunal Constitucional un Estatuto no solamente autonomista y que de salir de allí como entró, volvería a restringir los derechos lingüísticos de los ciudadanos catalanes aunque no catalanes de lengua particular.

Ladinamente mezcla nuevamente los planes de invasión a través del catalán con la polémica por el Estatut, dos cuestiones diferentes y que evidentemente no debe de influir en las decisiones que aquí se tomen. Precisamente si se ha leído nuestro estatuto, verá el mandato de hacer una ley que proteja nuestras lenguas.

Leo en un periódico barcelonés que la cultura no tiene precio y que no se explica que los aragoneses no queramos ser más cultos aprendiendo catalán. Más vale no reírse; ese tiempo que nos llevara aprenderlo (bastantes lo saben o lo entienden), también podríamos emplearlo en aprender ruso, pongo por caso, porque para entendernos entre nosotros ya disponemos del español común y lo demás es secundario.

Pero se tiene la impresión de que aquella Generalitat no quiere enriquecer la aptitud lingüística de sus ciudadanos sino hacer frente al español común o sea, tirar piedras contra el tejado que a todos nos permite ser entendidos en el mundo y entendernos entre nosotros.

Lo que da risa es leer los artículos de Hipólito. Hay dos opciones, una es cabrearse y la otra es tomárselo como una astracanada de mal gusto.

lunes, 2 de noviembre de 2009

¿La lengua legítima?

Si había alguien capaz de superar las sandeces de Hipólito ese alguien debía de militar en UPyD. Concretamente esta lumbrera se llama Juan Francisco Sánchez y es el responsable de estudios y programas en Aragón, tarea para la que demuestra estar plenamente capacitado en esta sucesión de incoherencias, mentiras y desconocimiento que no puede denominarse artículo. El españolismo xenófobo, imperialista y que desprecia la cultura de los demás aparece reflejado. Provocando la intolerancia y dificultando la convivencia.

Pocas veces en política la utilización de las palabras es el resultado de una elección inocente, y el caso que nos ocupa no constituye una excepción. El término lengua propia es un concepto con connotaciones claramente xenófobas. Porque lo que a través de él se pretende resaltar no es el carácter autóctono de un idioma en un territorio determinado, sino la naturaleza identitaria de ese vehículo de comunicación. Claro está que la existencia de una o varias lenguas propias en un territorio dado sólo tiene sentido si, frente a ellas, aparece un idioma ajeno (el castellano, obviamente) al que, como si de un huésped molesto se tratara, conviene recordar en todo momento quién es el verdadero dueño de la casa.

Efectivamente, como que se llama español a la lengua castellana. Como si fuera la natural de España y las demás fueran mero folklore y lenguas menores que diría Hipólito. Con ello buscan crear una unidad nacional a través de la lengua, justo lo que cínicamente critican a los demás, confundiendo lengua y nación. La lengua propia simplemente es la originaria de ese lugar, en este caso el aragonés y el catalán, y no quita para que con el paso de los siglos el castellano sea la lengua materna de la mayoría de aragoneses. Sólo los necios o malintencionados pueden ver xenofobia en lo que no es más que una constatación histórica. La lengua castellana por mucho que le moleste es ajena a Aragón hasta entrado el siglo XV con la llegada de la dinastía castellana de los Trastamara. Es lamentable observar como de sensibles a su identidad y su lengua son los llamados no nacionalistas. Frente al desprecio que ejercen con los demás y su idea de imposición, sólo hay que ver el título de su morralla.

Pero si la apelación al sentimiento patriótico no resulta del todo convincente, ¿por qué no presentarse además como víctima? Es aquí donde entra en juego otro concepto que, si bien no se menciona de forma expresa en la citada Proposición de Ley, subyace en ese intervencionismo extremo que revelan tanto la exposición de motivos como el articulado. Estamos hablando de la noción de lengua o lenguas minorizadas, idiomas a los que, supuestamente, la acción premeditada de Estados poderosos han reducido a una posición marginal.

¿Por qué no cita ese articulado? Deja la mierda que algo queda, cuando se trata de una ley de mínimos. Lo que llama victimizarse es la situación de discriminación lingüística que padecen los hablantes de aragonés y catalán en Aragón, que no tienen ninguna defensa ni derechos. Supuestamente, podemos hacer un recorrido histórico sólo desde la dictadura de Primo de Rivera, la II República o el franquismo, donde estas lenguas estuvieron perseguidas y ridiculizadas. Algunos mayores y no tanto, pueden dar fe de ello en su etapa escolar si no ibas hablando castellano. Sin menoscabo de un proceso histórico que ha determinado la preeminencia del castellano, pero que no conviene olvidar lo otro.

Creo llegado el tiempo de decir que los dos conceptos anteriores, aplicados al caso concreto de nuestra región, constituyen una inmensa patraña. Ni el castellano puede ser considerado, desde fines de la Edad Media al menos, una lengua ajena a Aragón ni la decadencia del romance medieval aragonés estuvo vinculada a disposiciones legales o de otra índole que coartaran su uso a lo largo del tiempo.

Lección de historia gratuita de esta mente privilegiada. Ya el término región, aparte que no figura en el estatuto, implica un menosprecio frente a la única nación, la española. Ni siquiera es capaz de citar el acontecimiento histórico que lo hizo posible, el Compromiso de Caspe, no confunda ajena con propia. ¿Qué es el romance medieval aragonés? ¿Por qué no denomina romance medieval castellano igualmente? Vamos, que el castellano se hiciera la lengua de la corte y sustituyera la latín, catalán, occitano y aragonés en la chancillería no parece que tenga que ver con disposiciones legales. En la mente de un españolista no es más que la predeterminación histórica, un proceso que lleva la situación a su estado natural. Las persecuciones posteriores tampoco influyeron. Ni la ridiculización que sufre desde el siglo XIX como sinónimo de brutalidad y falta de cultura en el nefasto baturrismo.

Ningún aragonés medianamente culto dejará de ver en el intento de conservar las hablas vernáculas de su región un propósito noble. Pero nadie que no sea un perfecto orate puede sostener que ello debe hacerse aun a costa de relegar el idioma común de los españoles poco menos que a la condición de lengua extranjera. Mantener la distinción entre lenguas propias y castellano es algo que muchos aragoneses juzgamos un doble agravio, a la sensibilidad y a la inteligencia, a la vez que un peligroso sofisma con el que, antes o después, se puede llegar a justificar en Aragón la misma restricción de derechos que soportan hace ya tiempo los castellanohablantes en otros territorios.

Como la purria que pulula en UPyD. No hacen más que menospreciar pero dicen que protegen las hablas, la lengua sólo puede ser definida así el castellano. Lo de esa coletilla de relegar al castellano, la lengua del imperio, es que no cabe en una mente normal. Tampoco cita qué parte de la ley lo provoca. Ni cómo menos de un 10% de la población puede acabar con la lengua que habla el 100% incluidos ellos mismos. Como no cita la clarísima discriminación en otros territorios. Eso no se duda.

El español lleva siendo desde hace casi cinco siglos la lengua mayoritaria de nuestra región, la que han utilizado nuestros mejores escritores y hombres de ciencia y la que emplea en la actualidad como idioma materno más del 90% de la población. No parece, pues, improcedente recordar que cuenta con sobrados títulos para que se le reconozca no sólo como idioma oficial, sino también como lengua legítima ("cierta, genuina y verdadera", según el Diccionario académico) de los aragoneses.

Nadie lo duda, por eso precisamente hay que apoyar a las lenguas minoritarias. Nuevamente intenta dar una superioridad moral e intelectual a una lengua, cuando sólo fue el vehículo de expresión, quizá con unas circunstancias históricas diferentes lo habrían expresado en aragonés, como sí lo pudo hacer Johan Ferrández d'Heredia personaje histórico que estoy casi seguro que desconoce. Si quiere ser la lengua legítima se lo podemos cambiar por la oficialidad, pero lo quieren todo los colonos. La verdadera, el término que les gusta emplear, no necesitan argumentar más, la verdadera nación, la verdadera lengua, la verdadera imbecilidad.

domingo, 25 de octubre de 2009

El catalán no es lengua propia

Eso opina Hipólito en otro de sus magistrales artículos de opinión, tan bien fundamentados. Es penoso que alguien que ha sido presidente de Aragón y representante en el congreso español, muestre este desconocimiento del país, por no decir que es una estrategia planificada. Porque lo suyo es reiterativo.

El catalán es una lengua respetable como las demás pero catalana de origen, no aragonesa.

El castellano tampoco es de origen aragonés, y nadie duda que sea la lengua materna de la mayoría de aragoneses y un acervo cultural. El propio Marcelino Iglesias afirma que en la Franja se hablaba catalán un siglo antes que en Barcelona. Es la lengua materna de él y varios miles de aragoneses desde hace generaciones. ¿Cómo no va a ser la lengua propia de ese territorio? La absurda catalanofobia lo hace posible. Además lo pone claro el estatuto (artículo 7) que emana de la constitución que tanto le gusta citar, incluyendo la creación de una ley de lenguas. Aún tiene la desfachatez de citarlo para probar sus pseudoargumentos.

El catalán, como cualquier otra lengua ajena y minoritaria, no debe gravar más el gasto público que soportemos los aragoneses. Todos los españoles nos entendemos sin dificultad alguna en la lengua común y universal que además, hablan en el mundo unos 400 millones de seres humanos. No derrochemos pues, ni tiempo ni dinero en esfuerzos que sería útil aplicar a otros saberes. Encima, no está el horno para bollos.

El párrafo entero es de vergüenza ajena. ¿Ajena a esos miles de personas que la hablan? ¿O es que no son aragoneses? Para hablar de gasto público podemos hablar de los grandes proyectos del PAR, cuánto valen y qué rentabilidad dan, o de la cantidad de empresas públicas que han creado para tener colocados a sus amigos. Es de un gran cinismo y a la vez un gran desprecio. La lengua del imperio. ¿Por qué no habla en inglés que se entiende aún más gente?


Sigue con otro párrafo nauseabundo, donde se le ve el plumero por si faltaba algo, al calificar el catalán como lengua menor. ¿Qué es una lengua mayor? ¿la que tiene más hablantes? A mí todas me merecen el mismo respeto. Para azuzar la catalanofobia con teorías de conspiración imperialista y mezclándolo con los bienes de la Franja, donde la Iglesia tendrá algo que decir para que se cumpla la sentencia. De los bienes aragoneses en Salamanca o Madrid prefiere no decir nada. Ni del trato de los sucesivos gobiernos españoles a Aragón.


Luego hace una interpretación sui generis del artículo 7 del estatuto.

Esas lenguas (recuérdese, "propias") no son aquí, más que dos: el español común (en creciente universal e incomparable) y el aragonés en desfallecimiento.

Ah, que el castellano, él lo llama español, sí que es propio de Aragón. A pesar de introducirse en el siglo XV con la entrada de la dinastía castellana de los Trastamara. Motivo a su vez del declive del aragonés. Eso sí, que el catalán se hablara antes que el castellano no le parece razón suficiente. Como no la lengua incomparable del imperio.


El estatuto no cita al catalán, ni al aragonés ni al castellano. Ni al fragatí, ni al maellano. No es argumento la dejadez y cobardía de los redactores del estatuto. También le parecerá que el aragonés común atenta contra las modalidades de los valles pirenaicos. O las normas de la Real Academia Española de la Lengua contra las diferentes hablas del castellano.

martes, 10 de marzo de 2009

Hipólito, a lo suyo

Si triste es ver cómo desde fuera menosprecian tu patrimonio lingüístico, más lo es aún que lo haga igual un partido que lleva en teoría la A de aragonés. No es que actitudes así sorprendan en el PAR, pero no por ello dejan de ser menos lamentables. Vale que Hipólito pinta poco actualmente en el partido, pero su opinión en este tema coincide con la general del mismo. Es curioso que en el reportaje se siga tildando al PAR de aragonesista, prueba de la palpitante devaluación de ese término. Preguntado por la posible abstención del PAR en la votación sobre ley de lenguas afirma sin rubor.
No; pero si lo hiciera, al menos no volvería a contar con
votos que siempre fueron suyos. Indigna pensar que puedan prevalecer en nuestras
Cortes los intereses catalanistas o socialistas contra los intereses permanentes
de Aragón.
Supongo que se refiere a la abstención y no a votar en contra, porque están en contra de la oficialidad del catalán y su reconocimiento, no de que dejaran de votarles porque estuvieran a favor de ello. ¿Qué votos han sido los del PAR? Los cerriles, rurales y caciquiles, esos no los va a perder por la abstención, porque le tienen demasiado apego a la red clientelar que tienen montada. El puesto como socio de gobierno vale mucho y es posiblemente lo que impide un voto negativo. La posible vuelta con el PP no está asegurada aritméticamente como para lanzarse.
En vez de indignarse por la actual situación de discriminación, se indigna porque se den derechos, lo cual sí que es lamentable y bochornoso. Comete el mismo error del españolismo de asociar lengua a política. Aprovechándose del siempre latente anticatalanismo del Aragón irredento bastante visible en el PAR. Ahora resulta que una ley que además se queda corta, es un interés del PSOE, un partido que lleva diez años postergándola. No es que el PSOE vaya a sacar mucho rédito político de ésto, por un lado por sus opositores y por el otro que consideran que es insuficiente. Desprecia una parte de la cultura aragonesa que tiene como vehículo de expresión el catalán, con Jesús Moncada como uno de sus exponentes. Salvo que escribiera en lengua mequinenzana, en vez de catalana. Prefieren hablar por motivaciones políticas que lingüísticas. Es difícil entender cómo en Aragón se dan tantos casos de menosprecio a la propia cultura. A qué son los intereses permanentes de Aragón, mi capacidad de análisis político se ve incapaz de comprenderlo.

domingo, 2 de marzo de 2008

Hipólito ataca de nuevo

Después de su clase magistral sobre las lenguas en Aragón, el dinámico señor asturiano, sigue dando rienda suelta a sus ideas carpetovetónicas, ésta vez en materia de agua. Quizá con más morriña por tiempos pasados por aquello que estamos en época de elecciones. Cuando era presidente aragonés, dando esa imagen de falta de fortaleza, proponía lo mismo, y no ha evolucionado. Es más, como la mayoría de obras no se han hecho, se repite todavía más y lo emplea como agravio. Ese atavismo de la reclamación de pantanos tan típico de los regantes. El título del artículo no deja lugar a dudas. Pero rescato una frase suya de dichos artículos No soñemos con imposibles ni nos dejemos cautivar por complacencias caras. Pues eso, deje de pedir obras que ni la moral ni el caudal de los ríos lo hacen posible, y que suponen un enorme gasto. Ese que usted tanto le duele gastar en cultura, en las lenguas aragonesas, que es una cantidad ridícula comparada con lo que cuesta sólo uno de esos pantanos.
Rescatamos lo más destacado de su magisterio hidráulico.
Ahora empezamos a entender que eso de hacer presas y pantanos no era una política franquista sino una precaución elemental, porque siendo el agua un bien escaso, hay que saberla recoger y guardar. Aprovechando una coyuntura de sequía, de manera oportunista, reclama hacer más obras, si no hay agua para llenar los pantanos hechos, difícilmente se van a llenar los nuevos. De la época de Franco y de antes es la idea general de tratar el tema, y métodos franquistas son los que se siguen empleando en los desalojos.
Salvo excepciones, los aragoneses seguimos oponiéndonos a los trasvases del Ebro (en general, a todos) y algunos lo hicimos no sólo en Zaragoza (cosa tan sencilla) sino también por las tierras de fuera de la cuenca y en el Congreso. Pequeña puya a la postura del PP de éstos años. Se entiende que para él, lo del Jalón no es un trasvase, hasta recuerda cuando el PAR sacaba un diputado en la metrópoli, como si fuera sólo mérito de ese partido oponerse al trasvase. Sigue sin entender la globalidad y coherencia de la política hidráulica.
Pero nada de eso conlleva la cicatera idea de no hacer aquí más embalses porque el agua la puedan aprovechar otros. En un futuro que ya empezó, los embalses serán más indispensables en el interior de España que en su costa donde pueden arreglarse desalando aguas y hasta reconduciendo el agua de tormentas y riadas. Claro, aquí no tenemos playa, pero sí ríos que los embalses los están dejando secos, aunque no podamos tener desaladoras. Penoso que cite el agua de una riada como aprovechable, ignorando la función ecológica, y él que habla de España, la función global del río.
Nuestro progreso se mide por el agua que regulemos y nosotros no podríamos traerla del mar. Por miedo a las protestas demagógicas de los ciudadanos más ruidosos, llevamos treinta años desarmándonos de cara al porvenir que, para que sea de progreso, tendrá que ser de mayor consumo y ello exige mayor regulación. ... Menos mal que ahora, a la vista de la pertinaz sequía, el Gobierno entiende al fin que las sequías también acaecen en plena democracia y que los elementos naturales no tienen ideología. Tremendo párrafo, el futuro principal de Aragón es el regadío. hasta facilita hacer el chiste con la época franquista de la que procede políticamente con lo de la pertinaz sequía. Se me viene a la cabeza la música del NO-DO y a Franco o su doble inaugurando un pantano. Su respeto a la pluralidad democrática, que te echen de casa hace ruido. Sí, el agua no tiene ideología, pero huye de la que la maltrata. Además cita los derechos constitucionales de igualdad, de los que excluye a los montañeses.
Luego insiste con la añoranza de Franco, es que entonces al no haber democracia, era más fácil echar a la gente. Nuestra capacidad de embalse se parece a la que teníamos cuando murió Franco que, al menos de eso, no debe ser acusado. Intolerable Hipólito, intolerable. Como los catetos que loan a Franco y que si no fuera por él nos moriríamos de sed, cuando la mayoría de embalses se hicieron para planes de regadío e hidroeléctricos.
Su tiempo político, por suerte ya pasó, y sus ideas lo acabarán siendo igualmente.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Javier Allué y Yesa

Vaya racha de artículos lleva el Periódico de Aragón, después de las dos joyas lingüísticas del asturiano Hipólito Gómez de las Roces, supongo que opinará igual del bable, vuelve el PAR a su terreno de toda la vida, los pantanos. En su visión salvífica de Aragón. Con un título contundente Javier Allué, portavoz del PAR en las cortes y exconcejal de su localidad natal Ejea de los Caballeros, además de candidato a alcalde las pasadas elecciones, emulando a Biel, ya que se presentaba a algo incompatible con su cargo en las cortes, Recrecimiento de yesa ¡ya! La habitual exigencia bien clara.










Al igual que su paisano Lambán, se ha dejado barba, y le sigue en su pésima y mentirosa argumentación. Serían intercambiables. Hace uso del falso consenso de la Comisión del Agua, y vuelve a insistir en que todos debemos apoyar su capricho, la moción del ayuntamiento de Ejea. Este párrafo es bochornoso, para él los problemas de seguridad, los desprendimientos y grietas no son obatáculo, en un inadmisible desprecio a la vida de las personas cercanas a la presa. Convierten Yesa no en un medio para sus objetivos, sino en un fin, porque han desechado con prepotencia cualquier alternativa.


Desde el PAR ni entendemos ni aceptamos la paralización actual cuando no existían impedimentos para la ejecución y sí un firme compromiso ministerial; ahora resulta que se decide añadir un modificado al modificado anterior ralentizando todavía más un proceso que en Aragón estaba superado, lo que considero inadmisible. La situación se ha vuelto intolerable y las palabras de Narbona en Ejea, asegurando que la ampliación del embalse sería una realidad en la primavera de 2009, increíbles.



Insiste en la mentira del abastecimiento a Zaragoza, y tiene la desfachatez de apoyarlo en el desarrollo sostenible. Y pide medidas para ello. ¿A qué se referirá? Viene en plan colonial presumiendo que su partido ha apoyado el plan de restitución del entorno de Yesa. ¡Qué generosidad la suya! Expolian y machacan y luego vienen con ayudas, muchas de ellas deberían venir sin el embalse, en ese nauseabundo chantaje de hacer esas inversiones ligadas al embalse. Con políticos detan baja talla política y moral es imposible que el país vaya a mejor.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Hipólito Gómez de las Coces

Así era conocido jocosamente el señor asturiano bajito, con voz atiplada y con pinta de estar siempre encogido y temeroso. Aún guardo en casa un pasquín firmado por el grupo ecologista de los Ecofontaneros, llamándole así por su desmán en el Moncayo, de permitir una urbanización en pleno monte y sin depuradora. Volviendo al tema. Es vergonzoso e inadmisible los dos artículos aparecidos en el Periódico de Aragón, mofándose y humillando parte de la cultura de Aragón. El aragonés mal que le pese, es parte del patrimonio cultural aragonés. Agravado por su condición de expresidente aragonés, desde dónde debería velar o estar mínimamente concienciado sobre el tema. Viniendo del PAR, partido nada aragonés y sí muy español, pero de participar en la asimilación cultural o aculturación por parte de España sobre Aragón. Un medio eficaz para asimilarlo políticamente, empobreciendo al país, haciendo ciudadanos ignorantes de lo que son y que llegan a vergonzarse de lo suyo. Tenido como menor o anecdótico, frente a la verdadera cultura, la extranjera. Además su partido está juy próximo a la filofascista FACAO, que sólo ataca lo catalán, no defiende lo aragonés en la Franja. Seguramente el dinero que dice que costaría, está mejor invertido en pantanos inútiles, que empobrecen el país y hacen a unos dependientes de otros.





Paupérrimo el argumento del escaso número de hablantes. En ese caso todos deberíamos aprender chino. Es con la llegada de la dinastía castellana de los Trastámara, tras el Compromiso de Caspe en 1412, el castellano se va imponiendo poco a poco como lengua culta y de la corte, frente al aragonés como lengua popular. Si uno ha nacido, casualmente en un sitio, es bello disfrutar de tu propia cultura. La pluralidad cultural nunca sobra, ni e sobstáculo. Es como si aprender esa lengua te impidiera aprender otras más habladas, como el inglés o el francés. Conozco gente que domina el aragonés y el inglés. Son ellos quienes están cerrados en la ranciedad española, que necesita humillar a las restantes cultura del estado para sentirse algo. No se conforman con que el aragonés sea el único estatuto que no cita su lengua minoritaria, aragonés y catalán, ni la prometida ley de lenguas que nunca llega, en estos ocho años de alianza PSOE-PAR, sino que hay ensañamiento. Consiguen que lo propio sea tenido como exclusivo de nacionalistas, cuando la cultura pertenece a todos, incluso a quien reniega de ella, ese es su problema. El suyo es el verdadero nacionalismo excluyente, el que humilla y aparta lo que no sea español. Si no le gusta el país, que se marche a España.





Aquí están sus dos atentados a la cultura aragonesa. Se comentan sólos. Únicamente destacar alguna patochada, con la prepotencia típica del colonizador y que se cree superior.







También es cierto que en nuestra sufrida geografía tenemos unas cuantas lenguas, que en general empezaron siendo dialectos del latín y fueron civilizadas gracias a él; es tan cierto como que nuestra única lengua universal es hoy el que llamamos español común, con el que ya dije que nos entendemos alrededor de cuatrocientos millones de semejantes.



No soñemos con imposibles ni nos dejemos cautivar por complacencias caras.



En Aragón pasan de diez las modalidades lingüísticas que de alguna manera se usan (lo de la "normalización" o reciclaje de varias de ellas a otra lengua foránea cabe que sea sólo un subterfugio para eliminar diferencias que permita llevar toda el agua a un molino, que no es de aquí) y es obligado decidir entre cultivarlas todas, incluyéndolas como son (no como nos las "normalicen"), o apartarlas todas de aquel plan, optando por hacer obligatoria otra lengua universal como la china, la rusa, la inglesa, la francesa o en fin la alemana. No sería útil ir por el mundo intentando que nos entendieran en chistavino o en chapurreao.

Documental Don't look back in anger

Recientemente hemos visto a los hermanos Gallagher en el festival de cine de Venecia siendo aclamados. El documental recibió 8 minutos de ap...