martes, 10 de marzo de 2009

Hipólito, a lo suyo

Si triste es ver cómo desde fuera menosprecian tu patrimonio lingüístico, más lo es aún que lo haga igual un partido que lleva en teoría la A de aragonés. No es que actitudes así sorprendan en el PAR, pero no por ello dejan de ser menos lamentables. Vale que Hipólito pinta poco actualmente en el partido, pero su opinión en este tema coincide con la general del mismo. Es curioso que en el reportaje se siga tildando al PAR de aragonesista, prueba de la palpitante devaluación de ese término. Preguntado por la posible abstención del PAR en la votación sobre ley de lenguas afirma sin rubor.
No; pero si lo hiciera, al menos no volvería a contar con
votos que siempre fueron suyos. Indigna pensar que puedan prevalecer en nuestras
Cortes los intereses catalanistas o socialistas contra los intereses permanentes
de Aragón.
Supongo que se refiere a la abstención y no a votar en contra, porque están en contra de la oficialidad del catalán y su reconocimiento, no de que dejaran de votarles porque estuvieran a favor de ello. ¿Qué votos han sido los del PAR? Los cerriles, rurales y caciquiles, esos no los va a perder por la abstención, porque le tienen demasiado apego a la red clientelar que tienen montada. El puesto como socio de gobierno vale mucho y es posiblemente lo que impide un voto negativo. La posible vuelta con el PP no está asegurada aritméticamente como para lanzarse.
En vez de indignarse por la actual situación de discriminación, se indigna porque se den derechos, lo cual sí que es lamentable y bochornoso. Comete el mismo error del españolismo de asociar lengua a política. Aprovechándose del siempre latente anticatalanismo del Aragón irredento bastante visible en el PAR. Ahora resulta que una ley que además se queda corta, es un interés del PSOE, un partido que lleva diez años postergándola. No es que el PSOE vaya a sacar mucho rédito político de ésto, por un lado por sus opositores y por el otro que consideran que es insuficiente. Desprecia una parte de la cultura aragonesa que tiene como vehículo de expresión el catalán, con Jesús Moncada como uno de sus exponentes. Salvo que escribiera en lengua mequinenzana, en vez de catalana. Prefieren hablar por motivaciones políticas que lingüísticas. Es difícil entender cómo en Aragón se dan tantos casos de menosprecio a la propia cultura. A qué son los intereses permanentes de Aragón, mi capacidad de análisis político se ve incapaz de comprenderlo.

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