Recientemente hemos visto a los hermanos Gallagher en el festival de cine de Venecia siendo aclamados. El documental recibió 8 minutos de aplausos y después de verlo no se puede decir que sea algo exagerado. De hecho, también hubo aplausos en el cine al acabar las dos horas. Para mi fue una sobreestimulación de sensaciones, energía y que conecta profundamente con la condición humana. Un viaje introspectivo e incluso a mostrarse vulnerable. La música va engarzando perfectamente cada declaración y momento del documental, evocando diferentes sensaciones. Al final, la música es un elemento catalizador, sanador y catártico. Liam dice que Noel acertó de pleno, las canciones de hace 30 años siguen vigentes y no solo para esa generación sino para la siguiente, aspecto que deja alucinado a Noel. Un vínculo de padres a hijos.
El documental empieza con los ensayos y como se recibe en el mundo la noticia. Algo que parecía muy difícil. Los recelos de como funcionarán volviendo a estar juntos. Liam llega y dice que no va a fumar ni beber, por respeto a los fans y a las canciones. Noel, de trabajar duro para que los conciertos sea disfrutar. Constantemente se ve las diferencias de personalidad entre los hermanos y la lucha de egos que provocó la abrupta disolución. Y el deseo de que ese no sea lo último de Oasis sino la oportunidad de poder cambiar ese relato. La personalidad más introvertida, metódica y trabajadora de Noel, frente a la extrovertida, espontánea y carismática de Liam. Algo que se tiene o no se tiene, Noel admite que ponerse una pandereta en la cabeza sin parecer un gilipollas solo lo puede hacer Liam. También la importancia de Bonehead, como pegamento interno en la banda y no solo eso, Noel reconoce que el sonido de Oasis es Bonehead y su guitarra rítmica, que se pasaron años buscando ese muro de sonido de fondo. Y en su vuelta se nota, es un sonido puro y contundente, similar al jodidamente cool de (What's the story) morning glory?
El primer momento de lagrimilla viene ne Cardiff. Noel admite estar sobrepasado con la reacción del público. Es un momento místico, tanto como la homilía del cura que sale después. Es un compendio de reacciones humanas en base a esa energía que genera Oasis. El momento en el que salen al escenario. Hay gente gritando, otros parecen estar en trance, otros llorando de emoción y otros de alegría. El jefe de policía los compara acertadamente con una hinchada futbolera, un jodido caos. Alegre, de evasión, la gente maravillosa que dice Liam. Hay un hombre de rodillas en actitud de rezar postrado frente a la valla mientras suena Slide away, una de las mejores interpretaciones de Liam. Quien dice que casi nunca canta sino que saca la rabia y los demonios internos y que en ocasiones casi muerde el micrófono. A pesar de su hieratismo en el escenario.
Unas canciones que hablan de la propia autoestima en una clave positiva. De enfocar la vida con alegría y ayudando a los demás. Todos necesitamos un punto de escape y quien puede proporcionarlo debe hacerlo, comenta Noel. El inicio de Supersonic, necesito ser yo mismo y nadie más. Corroborado por la peculiar manera de confirmarlo de Liam. Es un mensaje profundo, que la gente te acepte y aceptarse uno mismo tal y como es. Noel comenta que algo muy bueno para un compositor es cuando sus canciones dejan de ser suyas y pasan a ser de la gente. Cada uno con sus propias circunstancias e interpretación de las mismas. En el recorrido a través del mundo, diferentes personas y culturas con la música de Oasis como elemento sanador. Noel dice que la nostalgia no ha de ser mala, está bien volver a donde has sido feliz y volver a repetir cosas en tu vida.
Una banda que salió de un entorno de clase trabajadora y que además tenía los mismos gustos, modo de vestir y comportamiento que ellos. Hay una contundente declaración de que Oasis no es algo de derechas pero que todos son bienvenidos. Que se puede beber y seguir el fútbol. Y la masa de fans de Oasis tiene bastante de eso y sus canciones de himnos de estadio futboleros. No hace falta ser sofisticado para triunfar y llegar a la gente. Y esa energía de Oasis proviene de esa simbiosis, alguien como tú con un mensaje de vivir la vida a tu modo. Y que es un producto muy de Manchester. Es a destacar la increíble escena musical que ha generado esa lluviosa y gris ciudad, dando luz musical al mundo. Liam admite la cantidad de gilipolleces que ha dicho, sobre todo siendo joven, y que en ese momento le parecían frases transcendentales.
El segundo momento lagrimilla viene con el emotivo recuerdo a Mani. Liam fundó Oasis, entonces The rain, tras ver un concierto de The Stone Roses. Y es evidente la similitud escénica con Ian Brown. Mani, un tipo guapo, encantador y talentoso. Noel dice que siempre se alegraba por el éxito de los demás y que les anticipó que iban a arrasar. Emociona verle moviéndose cadencioso al ritmo de sus hipnóticas líneas de bajo. Un recuerdo de la fugacidad de la vida y saber disfrutar el momento. Mientras suena la bella, motivadora y emotiva Live forever.
Un momento fan es cuando por fin se ve que Oasis conquista los Estados Unidos. En los 90 mandaba el grunge y el mensaje de Oasis no era depresivo sino sal fuera y sé tu mismo. También reivindican con orgullo todos sus ancestros irlandeses, y que lo único es que viven en Inglaterra pero se sienten irlandeses y de su singular carácter. De esas canciones melancólicas que se cantan mientras se beben, del esfuerzo de clase trabajadora por salir adelante en la vida, canciones que ponen triste y alegre al mismo tiempo. Las lágrimas de emoción de Noel y Bonehead oyendo a la multitud en Dublín cantando The auld triangle, en la versión de Luke Kelly, vocalista de The Dubliners.
Por supuesto, no puede faltar Acquiesce, interpretable tanto sobre la relación entre ellos como ampliarse al sentido de la amistad y el entendimiento. Un momento siempre especial, reconocido por Noel, es cuando los dos hermanos cruzan sus miradas en el escenario. Pura comunicación sin palabras. Y enternecedora es la historia del chico que no puede hablar pero le pide escuchar Talk tonight, una de las canciones más intimistas de Noel. Hay veces que la música llega muy lejos.
El tercer momento lagrimilla es el atentado de 2017 en el Manchester arena. Estremece el testimonio de una superviviente, sentirse culpable durante un tiempo por haber sobrevivido. Don't look back in anger ayudó a sobrellevar el trauma a una ciudad. Se cantó de manera espontánea y ayudaba a quien lo hacía y hacerlo en comunidad. Noel se llega a emocionar, confiesa que se giraba hacia atrás, mientras la gente la cantaba en ese momento de emocionante hermandad. Y se ve a la misma chica cantando en el concierto. Es otro momento de iniciación mística auspiciado por Noel. Va a ser vuestra primera vez cantando con otros fans de Oasis en un concierto, dice dirigiéndose a la gente joven.
Noel dice al inicio del documental que tiene un error, no saber perdonar, que hay algo dentro de él que se lo impide. Acaba diciendo que el perdón vino sin palabras y que incluso ahora definiría a Liam como alguien encantador y que están más en contacto que nunca. Es una hermosa experiencia humana. El amor y el afecto siempre van a estar ahí aún cuando estén sepultados. Conecta porque todos podemos tener un caso similar y es sanador haberlo podido solucionar o ver que siempre hay una posibilidad. La ira y el rencor te corroen y el perdón te reconforta. Los hijos de Noel y Liam no se conocían y ahora son los mejores amigos y se emborrachan juntos. Nuestras buenas acciones influyen positivamente en la vida de nuestro entorno. Es bello poder comprobarlo.
A los dos se les ve sorprendidos y gratificados por la influencia en tanta gente, que no imaginaban que fuera en tanta ni a ese nivel de profundidad. El mundo va mal y necesita a Oasis. Y que mejor que acabar con la etérea, espiritual y solemne Champagne supernova. Críptica en su letra pero que te lleva a otra dimensión cargada de energía. Aprovechemos ese energía de amor para tener una existencia más agradable.
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