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lunes, 14 de septiembre de 2009

De la Loteta al Moncayo

En Aragón podemos pasar de paisajes áridos a arbolados en pocos kilómetros. Me apetecía ir a ver el embalse de La Loteta, aunque no llegué a acercarme a la orilla. Está enclavado en un secarral cercano a Magallón, cercano a una ermita donde cada año el último sábado de mayo se realiza una romería a San Sebastián. La ermita barroca no tiene un interés especial. Pero sí unas pinturas barrocas pertenecientes al retablo de San Sebastián, actualmente en el ayuntamiento por motivos de seguridad y restauradas parcialmente. Hasta hace poco tiempo aún vivían ahí los santeros encargados de cuidar la ermita.

Ermita de San Sebastián de la Loteta

Desde la misma loma donde se sitúa la ermita, podemos observar el pequeño mar enmedio de la aridez y el polvo que es el embalse de La Loteta. Y antes un pequeño oasis verde en torno a una charca.


Vista general del embalse de la Loteta


Remontando el curso de la Huecha hacia la montaña mágica del Moncayo, llegamos hasta Añón, un pueblo que siempre me ha gustado su tranquilidad, entorno y arquitectura. En Añón confluyen los barrancos que recogen las aguas del Moncayo y forman el cauce del río.


Vista hacia el nacimiento de la Huecha


La curiosa formación de las Peñas o Castillos de Herrera

Conserva aún restos de la muralla que fortificó la villa debido a su valor estratégico. Con un castillo de origen templario.


Restos de la muralla y un torreón


Adentrándonos en el parque natural de la dehesa del Moncayo, dejamos de lado la estampa sugerente del castillo de Trasmoz y sus míticos aquelarres, podemos llegar por una pista forestal hasta el Santuario de la Virgen del Moncayo. Cobijado bajo una formación rocosa impresionante. Por el trayecto se observan unas fantásticas y amplias vistas del Somontano. Además de observar durante todo el camino como va variando la vegetación.

Santuario de la Virgen del Moncayo


Siguiendo la carretera sinuosa hacia la vertiente soriana, llegamos a Vozmediano, para ver su castillo, recordando siempre que estamos en tierras fronterizas, y el nacimiento del río Queiles, el otro colector de las aguas del Moncayo junto a la Huecha. Unas aguas que emergen con fuerza a borbotones.


Castillo de Vozmediano



Nacimiento del río Queiles

miércoles, 10 de junio de 2009

Un paseo por Maluenda

Maluenda es uno de esos pueblos con encanto. Las calles limpias y cuidadas y un rico patrimonio artístico dan fe de ello. Situado en el valle del Jiloca en una comarca de personalidad mudéjar. Donde contrasta la aridez de los montes sobre los que asienta Maluenda con el verdor de la vega. Y te puedes encontrar con alguien que te informe acerca del patrimonio artístico de su pueblo.

El castillo musulmán, de los pocos íntegros en Aragón, data del siglo X, situado sobre un cerro rocoso. El califa Abderramán III acampó ante sus muros en una campaña militar contra el rebelde de Zaragoza. Dado su valor y singularidad merecería un mejor estado de conservación.

Castillo musulmán.

Otra edificación defensiva, es la torre de El Palomar, con funciones también de comunicación. Es de origen medieval y reformada en el Renacimiento.


Torre El Palomar.

Maluenda es un pueblo de iglesias, y llegó a tener ocho ermitas. La iglesia parroquial de la Asunción, del siglo XV, conjuga el gótico con el mudéjar. Aunque la antigua torre y nave son del XIV. El pórtico es gótico y está cubierto. La bella torre mudéjar hace ángulo y está integrada en la nave, como torre fachada, conserva en su inicio parte de la primitiva torre. Destacan también las techumbres de madera mudéjares. Es Bien de Interés Cultural.

Iglesia de la Asunción.


Más monumental si cabe es la iglesia de las Santas Justa y Rufina, edificada entre los siglos XIV y XV. Con dos torres flanqueando la fachada y que le dan cierto carácter defensivo. Una galería de arcos recorre todo el exterior del edificio. También es BIC.


Iglesia de Santa Justa y Santa Rufina desde la de San Miguel.



Del siglo XV es la iglesia de San Miguel, situada en lo alto de la localidad y casi sobre un precipicio. En estado ruinoso, igualmente es BIC. A pesar del calor la subida merece la pena.
Iglesia de San Miguel.
Es destacable igualmente el convento de carmelitas, del siglo XVII en estilo aragonés.

domingo, 12 de abril de 2009

Valle del Isuela

Me gusta visitar los pueblos aragoneses. Es una manera de conocer mejor el país y una forma de ocio. Además creo que muchos tienen un potencial grande para el turismo rural. Me agrada la tranquilidad y la limpieza, algo que en poblaciones más grandes no siempre hay. Además en este caso era una manera de quitarse la pesadumbre por la visita a las obras de Mularroya. Así que girando hacia Morata de Jalón y siguiendo la carretera hasta llegar al valle del río Isuela. Aprovechando la agradable y soleada tarde primaveral. Una manera también de comprobar el mal estado de la mayoría de carreteras aragonesas, y si se girara hacia Santa Cruz de Grío aún sería peor.


En la larga travesía de Morata, a un lado queda la plaza con la iglesia y el magnífico palacio barroco del siglo XVII, al estilo italiano y uno de los mejores ejemplos de Aragón. Con ocasión de merecer en otra visita una parada.



Vista de Morata desde las cercanías del puente Capurnos. Se aprecia el conjunto monumental de la plaza.



Chodes llama inmediatamente la atención por su plaza circular. Proyectada por Juan de la Marca, el mismo que el del palacio de Morata, y con el mismo mecenas del conde Argillo o de Morata, dado el precario estado del emplazamiento primitivo a pie del castillo, actualmente fuera del casco urbano. Veinticuatro casas y la iglesia.



Plaza de Chodes. Entrada desde Morata.

Otro atractivo son los cortados del Jalón, que siguen aguas arriba y abajo del pueblo. Una zona apta también para la escalada. Cogiendo un camino por el que se acaba llegando a Morata se llega al puente de Capurnos, en realidad se llega antes por Morata. También obra de Juan de la Marca. Merece la pena quedarse unos minutos escuchando el fluir del río mientras éste se pierde encajonado entre promontorios de roca.


Puente de Capurnos


Siguiendo por una cada vez más tortuosa carretera de asfalto rugoso, se llega a Arándiga, ya en la comarca Comunidad de Calatayud. Sobre un cerro rocoso se alza el castillo de Arándiga, cuya primera referencia data de 1188, y que fue conquistado en 1363 por Castilla en la guerra de los dos Pedros. Nos recuerda que estamos en una zona fronteriza y que la zona estuvo fortificada. En el mismo término desembocan los ríos Aranda e Isuela.



Vista del castillo de Arándiga desde la carretera.

Siguiendo el valle del Isuela pasamos por la localidad de Nigüella. Entramos en la comarca del Aranda. Tras una curva en la carretera aparece el caserío de Mesones de Isuela sobre la ladera y en la cima el imponente castillo palacio de los Luna. Cuyo escudo es visible en el mismo. La primera referencia data de 1175 cuando fue cedido a los templarios. Pasando en el siglo XIV al linaje que le da nombre.

Vista de Mesones de Isuela desde la carretera.


Merece la pena subir por las calles para llegar al castillo y verlo de cerca. Además disfrutaremos de una bonita vista del valle y del pueblo. Donde contrasta el verdor de la zona de huerta junto al río con la aridez de los montes circundantes. Antes habremos visto la torre mudéjar de la iglesia.


Torre de la iglesia

Queda para otro día seguir valle arriba, hacia Tierga, Trasobares, Calcena y Purujosa, casi en el límite con Soria y el nacimiento del río en Beratón. Acercándonos cada vez más al Moncayo.

Vista del valle del Isuela hacia Nigüella desde el castillo.

domingo, 30 de marzo de 2008

Mularroya, desmanes, esperanzas

Tras pasar unos días en el pueblo, con asuntos que preparar, con vistas a un próximo traslado, se vuelve a la que en los últimos tiempos es la rutina habitual. Ésta cambia en un sitio diferente y con cosas diferentes por hacer, llega a no echarse apenas en falta alguna comodidad, como internet, de la que por el mometo ahí se carece. Cuando uno está a gusto en un lugar es más sencillo. Otros no aguantarían vivir en un pueblo, por la tranquilidad y no disponer de los servicios de una ciudad. Pero hoy en día en un pueblo medio se está bien surtido, y más teniendo localidades más grandes muy cerca y estando cerca de Zaragoza. Tampoco hay gente que sepa valorar el encanto de la naturaleza, tengo la suerte de que mi casa da al campo. Se ve la rambla, el Jalón serpenteando y la sierra al fondo, atravesada por la brecha de la A-2 desde hace 15 años, al otro lado del monte de la Perdiz está precisamente Mularroya. Aún recuerdo cómo temblaban los cristales de casa con las explosiones para abrir la roca. Ver a diversas clases de pájaros, oir su piar, cómo se posan en el árbol te da una tranquilidad especial, herrerillos, cardelinas, petirrojos... Invita a la reflexión y a tomarse las cosas con perspectiva. Otros se aburrirían y le incomodaría hasta el piar de los pájaros. Incluso sin que intervenga que dos amigos sean reconocidos pajareros y aficionados al digiscoping.

Monte de la Perdiz desde casa.


Visité un par de veces Mularroya, la sensación que da es de tristeza, ver ese hermoso paraje con decenas de pinos derribados, que no han retirado, y saber que es una pequeña parte del enorme destrozo que van a hacer, te deja impotente en el momento. Más cuando desde la propia administración se incumple la sentencia del TSJA que ordena incluir esa zona en la ZEPA Hoces del Jalón, en éste caso el MIMAM, con la anuencia y el aplauso de los políticos de aquí. Evidentemente la reacción sería distinta si fuese un particular u otro colectivo quien incumpliera la sentencia judicial, como en el caso de Itoiz no les importa. Dentro de lo negativo, que sólo hubiera una máquina no es el peor de los escenarios, implica poco interés, que era una maniobra electoralista, o que no hay más dinero a pesar de los más de 100 millones de euros presupuestados.Contrasta además el color rojizo que queda al descubierto, con el más blanquecino de los alrededores. Lamentablemente se me olvidó la cámara de fotos en Miranda y no puedo ilustrar el artículo de esa manera, para el mes que viene, dónde espero que no hayan avanzado las obras.

Embalse de La Tranquera.



Coincidió con la aparición mensual de la Crónica de Valdejalón, que dedica además en su número 100 una entrevista al presidente comarcal Jesús Isla, del PSOE, y alcalde de Calatorao, firme defensor del pantano y que aparece su opinión en la noticia referente al inicio de las obras. Recibidas con alborozo por éste medio de comunicación tan parcial en éste asunto. En vez de informar, adoctrina. Obsérvese la redacción. Esta obra sigue las líneas del Programa AGUA del MIMAM que incorpora las actuciones históricamente propuestas, pero no desarrolladas que sean coherentes con los objetivos por su viabilidad económica y medioambiental. No sólo se justifica per se la obra debido a la antigüedad de su reclamación, sino que se presenta viable económicamente, sin ofrecer ningún dato del coste que se pagará por el agua, y medioambientalmente, no ofreciendo ningún dato sobre el interés ecológico de Mularroya ni mucho menos sobre la ZEPA. La misma retórica gastada de siempre, de augurar grandes beneficios, sin especificar.

Jesús Isla


No se queda atrás Jesús Isla. Mularroya es un proyecto que parte de una importante inversión que se hace en el territorio, que nunca es malo. Nos permitirá regular el Jalón, que en la actualidad carece de ese control. Por tanto, de primera, se va a regular un río de avenidas muy grandes y de un caudal respetable en invierno, pero con ausencia de caudal en agosto. Primero da por bueno un proyecto sólo por la cantidad de dinero, una cantidad importante que le vendría muy bien a la comarca aunque fuese la mitad para cualquier tipo de proyecto menos éste. El argumento es increiblemente simple. Sobre todo justificar una inversión que consiste en destruir tu patrimonio natural, por los que no lo saben apreciar, como comentaba en el primer párrafo. Incluyendo algunos endemismos presentes en Mularroya. Es lamentable la aceptación social de tales inversiones en éstas obras y con tan pocos argumentos. Además miente cuando dice que el Jalón no está regulado, está el embalse de la Tranquera, de 84 hm3 y desde 1959, y algún afectado aparece en el libro de Marisancho Menjón. También desconoce el ciclo natural dél río, que incluye las crecidas. Precisamente la mayor parte de los días que he pasado en Ricla el cauce estaba estancado, con muy poca agua, en marzo, cuando debería llevar un buen caudal, y a la par que la crecida del Ebro. El mismo Jalón que pasa por las afueras de Calatorao. Una estampa que no es extraña, gracias a la regulación de la Tranquera, situado en el afluente Piedra, y que está muy cerca del Monasterio de Piedra. Otro asunto es ver la regulación como algo intrínsecamente bueno. Lo único que puede decir es que se aproveche más en la comarca de Calatayud.

Vista de Mularroya con Google


Sigue. Tenemos, por tanto, la posibilidad de guardar el agua para poder utilizarla después; y ese es el principio básico del ahorro. Pero es que, además, con las posibilidades que ésta tierra tiene, nuestra única limitación actual era la falta de agua, porque no nos podemos olvidar que vivimos en el desierto de la depresión del Ebro. Tenemos una necesidad de regular agua y Mularroya nos permite hacerlo. Disparate tras disparate. Reformula las teorías sobre ahorro de agua, que predican no aumentar la demanda, es decir, no hacer más pantanos ni trasvases, destino real del agua de Mularroya, el trasvase por otra parte, sino la eficiencia con los recursos actuales y el respeto al entorno. Pese a esa limitación, Valdejalón es una de las comarcas frutícolas más importantes del país, Aragón, porque para él sería España, por los pozos y aguas subterráneas. No sé que industras pretende que se instalen que consuman tanta agua. Valdejalón es cierto que tiene zonas áridas, pero precisamente por eso, es incongruente talar una parte importante de tu mayor masa forestal. Se presenta como la única alternativa posible. De coger el agua y hacer una balsa en el llano, cediendo terreno, ni se comenta. Estoy de acuerdo en que el principio de agua por tierra es lo más justo.

domingo, 14 de octubre de 2007

Apuntes de viaje

Este pasado fuente aproveché para ir al pueblo, es algo que me regenra interiormente. Alejarse de los malos olores de Miranda siempre viene bien, y además espiritualmente, por así decirlo también es positivo. Ver a los amigos, sentirte en tu ambiente, la tranquilidad. Tengo la suerte de que mi casa da al campo, es bonito quedarse mirando, relajado, reflexionando, relaja sólo contemplarlo. Eso sí, el mismo paisaje, por la noche y en su oscuridad se vuelve sobrecogedor, casi atemoriza. Pienso en esos pueblos perdidos de montaña en noches oscuras y de tormenta, lo insignificante que se debe sentir uno ante la grandiosidad de la naturaleza. Al pasar con el coche por algunos pueblos riojanos, que no tienen variante o pasa muy cerca del casco urbano, pude observar como varios de sus habitantes habían seguido la invitación de Rajoy de manifestar su españolidad, colgando banderas españolas de los balcones. Como si les hiciera falta. Para Rajoy eso es lo que preocupa a los españoles, ya que dice que su partido se preocupa de lo que realmente importa a la gente. Normal en la Rioja, una de esas comunidades peperas, sin agobios, dónde la vida trascurre y más en el valle del Ebro de una forma tranquila y sin grandes dificultades. Al menos en comparación con otros, junto a esa dosis de conservadurismo inherente a muchos pueblos. Dónde muchas cosas no se rebaten ni se discuten sino que se dan por hechas. Aún así eligieron separarse de Castilla la Vieja e ir por su lado.


Paisaje a finales de abril desde mi casa.


A su vez escuchando la radio, me enteré de que un grupo de exaltados, grandes patriotas, habían aprovechado el minuto de silencio por los soldados caídos, a los que tanto dicen respetar, para abuchear a Zapatero. Un gran respeto por su parte y muy cobarde. Pero para meterse con un rojo hasta se saltan lo que más dicen respetar. Cabe decir que es triste que el día nacional lo celebren con un desfile militar. Dónde muchos asistentes dan rienda suelta su carácter predemocrático, y se llenan de ese vacuo orgullos de soldaditos y banderitas, como si estuviéramos en la época del imperio. Heredero directo del desfile del día de la victoria. Cómo se ve que ellos no sufren las molestias que ocasionan ni les coartan su desarrollo, ni lanzan sus proyectiles cerca de dónde viven. Desde la metrópoli se ve todo muy rosa por algunos. Con una realidad imaginaria y dónde quieren meter a todos bajo su criterio, que es el eterno problema. Recuerdo que los soldados mueren porque su oficio es ese, es de riesgo, llevan armas, no van en plan ONG como se trata de hacer ver, y eligen libremente ser soldados profesionales, morir por la patria es un invento para dar heroísmo a lo que no lo tiene, no es más que cruda realidad, y algo abstracto. Los que mandan, los culpables, siempre les pilla lejos y bien protegidos. Los ejércitos son eso, sangre, muertos, mutilados, destrucción, no un desfile en la metrópoli.





Como en las casas grandes de pueblo, siempre hay cosas que hacer, no da tiempo a gran cosa, más si no vives ahí, casi no sabes por dónde empezar. Aún así me hacía ilusión ir a Tobed, la anterior no pude hacer fotos de la iglesia de Santa María, una de las hermosas de Aragón y de los mejores ejemplos de arte mudéjar. Construída en la segunda mitad del siglo XIV, y transformado su interior en el siglo XVIII. Es una pena que queden tan pocos ejemplos de interiores mudéjares, daban a la iglesia un aire singular. La decoración exterior de cerámica y juegos geométricos con ladrillos, tan típicos del mudéjar y que emanan del arte musulmán, es simplemente deslumbrante y espectacular.






Me gusta del arte mudéjar la unión de las culturas musulmana, cristiana y judía, sigue siendo un ejemplo para nuestros días, y evocación del Aragón multicultural y tolerante. Eso sí, cuesta algo de esfuerzo llegar, a través de una sinuosa carretera de montaña, a través de la sierra de Algairén siguiendo el valle del río Grío. Entre pinos, carrascas y campos de cultivo con olivos y cerezos. Me gusta la tranquilidad e pueblos así, la amabilidad de la gente, la costumbre de saludar siempre aunque vengas de fuera, los sanos aires. Supongo que otros se morirían de aburrimiento en sitios así. Depende de la escala de valores de cada uno y de su personalidad. La carrasca también puede trasponerse al carácter aragonés, de adaptarse a cualquier circunstancia, su resistencia a los distintos terrenos y condiciones atmosféricas. En general el paisaje de esa zona, es agreste, bello, no es idílico ni suave. Voviendo por El Frasno y no por Mularroya como a la ida, al llegar a la autovía se ve una sucesión de montañas y al fondo la montaña mágica del Moncayo.






A la vuelta quise parar en Magallón, dónde viví hasta casi los trece años. Por fin están restaurando la iglesia de Santa María de la Huerta, otra joya mudéjar aunque no tan conocida, y que presenta un aspecto ruinoso por el abandono y la desidia de décadas. Si bien empieza su declive con la invasión napoléonica, su estado se ha agravado por lo dicho anteriormente. Edificada sobre una ermita románica anterior. Tiene uno de los pocos ábsides mudéjares de siete lados sin contrafuertes entre ellos, salvo en los extremos, que sirven de unión con la nave única, con dos capillas a cada lado. Mediados del siglo XIV. Más conocida como iglesia de los dominicos, éstos no llegan hasta el año 1612, cuando construyen el magnífico convento anexo, por algo eligieron ese lugar. Actual casa de cultura y ayuntamiento, hasta que restauren el antiguo convento de la compañía de María, en el centro del pueblo, visita pendiente, también en remodelación. El convento se restauró en los años ochenta, cuando se hicieron algunas pequeñas obras de refuerzo a la iglesia.








Conseva unas hermosas celosías de yeso en los ventanales del ábside, con atauriques o formas vegetales y geométricas abstractas, y decoración mural pintada. Tiene otra joyita, en una capilla en el lado del hastial, que taponó la primitiva entrada, una pequeña capilla que conserva restos de decoración de grutesco en el intrados del arco, en estuco. Un pueblo con mucho arte e historia como patrimonio cultural. La imagen de Santa María de la Huerta, el convento y en lo alto la iglesia de San Lorenzo, es la típica de Magallón.


(Foto web ayuntamiento)

Morrissey en Zaragoza

 La primera reacción fue como hallar una serendipia. Morrissey actuaría en Zaragoza. Así que un amigo estuvo rápido para conseguir entradas ...