miércoles, 24 de noviembre de 2010

Las laderas de Yesa son seguras

La desfachatez de los pantaneros no conoce límite.Resulta sarcástico que vengan a hablar de seguridad los primeros interesados en que se haga la obra de Yesa, la Sociedad Española de Presas y Embalses. Con su presidente Moisés Rubín, quizá envalentonados por las declaraciones favorables de la ministra Rosa Aguilar. Unos expertos que el periódico debería aclarar que son parte interesada, que no son independientes, los que sí lo son opinan algo diferente. Incluso el ingeniero de la presa actual Rene Petit no lo recrecería. Pero contar esto es malo para la campaña publicitaria de desinformación sobre el abastecimiento a Zaragoza.


Moisés Rubín

Denuncio la existencia de una versión absolutamente catastrofista del proyecto de Yesa, que conozco en profundidad. Las laderas de Yesa están muy bien estudiadas, y no van a tener ninguna trascendencia para la explotación de este embalse, por lo que se puede estar absolutamente tranquilos.


Sustentada en informes técnicos y la falta de avances significativos en la obra. Quizá por eso que las conocen bien están gastando tanto tiempo y dinero en intentar que sean seguras y soporten la presión del embalse. Es su cometido tranquilizar a la opinión pública, total nueve años de obras para ésto no es significativo.

Las laderas se están moviendo siempre, porque la geomorfología evoluciona, por lo que hay que estudiar cada caso y ver que trascendencia tiene de cara a una presa, bien durante su construcción o bien en su explotación.


Eso ya lo sabemos, por eso meter una presión añadida es lo que causa peligro si se sobrepasa el límite, pero la palabra humildad les es desconocida. Ni les importa mucho el peligro para la gente, tienen para ello la teoría del micromuerto. ¿No sería mejor estudiar antes de hacer la obra y no durante y después? ¿Se van a echar atrás si no da la seguridad suficiente?


Rafael Romeo no se quedó atrás en el triunfalismo inherente a esta gente.

Sin presas en este país estaríamos en el siglo XIX, porque gracias a los embalses tenemos un país desarrollado económicamente y nos permiten desarrollarnos cultural y socialmente.


Pensamiento sociológico típico del franquismo. Del desarrollismo y los grandes planes hidroeléctricos y de regadío. Muy repetido todavía y creído como dogma de fe. Todos los pueblos arrasados y el desarraigo y desestructuración social y territorial debe ser la parte del desarrollo que indica.

Las nuevas obras en construcción son tan necesarias como las antiguas porque todas ellas están contribuyendo a satisfacer unas demandas necesarias para el desarrollo del país. Todos estamos orgullosos del patrimonio de presas heredado. En la actualidad pocos creen que no son necesarias porque si queremos un país desarrollado necesitamos esas presas.


Teniendo un contexto agrario y social diferente no puede tener la misma validez. Unas demandas donde se confunde el fin con el medio, atávicas, que se creen que se les debe algo y que no miran la armonía territorial sino la subordinación de unas zonas a otras. Orgullosos los pantaneros, aunque por suerte y para su desgracia cada vez son más quienes lo cuestionan.

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