jueves, 8 de enero de 2009

Esperpento

La justicia española y su paranoia están llegando al esperpento. La criminalización del mero acto de reunirse no tiene cabida en una mente normal. Mientras que la instrumentalización política que se hace resulta nauseabunda. El juicio que se celebra por la reunión del PSOE con Batasuna es la culminación, que no el último episodio. Por más que algunos se empeñen, en Euskal Herria existe un conflicto político, y la única manera de solucionarlo va a ser con el diálogo, no criminalizándolo. Aunque algunos, como el PSOE, deban aclararse a sí mismos si están con el diálogo o la represión. No usarlo de manera hipócrita a su conveniencia. Al menos en eso el PP es claro.




Las imágenes resultaban por momentos sardónicas y cáusticas. Ver ahí a gente como Patxi López, que ha defendido la Ley de Partidos y que ahora la sufre, no dejaba de tener su gracia. Aunque no les vaya a pasar nada, debería tomar nota políticamente. ¿Qué consiguen sentando a Ibarretxe en un banquillo? Sólo crispar más la vida política, donde se sienten cómodos. Escenificar quienes son los buenos y los malos. De manera burda y simplona. Los abertzales, acostumbrados a las salas judiciales, llegaban entre vítores y con cierta cara de estar en lo de siempre, casi tomándoselo a chanza. Una justicia así no se puede tomar en serio.

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