jueves, 7 de febrero de 2008

Rajoy sigue imponiendo

Una vez más, asistimos al nacionalismo españolista de Rajoy y su partido. La vieja idea de uniformización cultural bajo los preceptos escogidos, la imposición y no un proceso natural. Bajo el sugerente nombre de contrato de integración, los inmigrantes se verán obligados a firmarlo. Los mismos a los que el PP acusa de varios males como la delincuencia o la inseguridad. Sin ver que son parte importante del mantenimiento económico y demográfico de varias zonas. Por supuesto que hay mafias y delincuentes, pero que es otro tipo de inmigración esa, y muchas veces viene al amparo de los turbios negocios que se mueven sobre todo en las zonas costeras. No se puede hacer el simplismo de meterlos a todos en el mismo saco. Porque el problema de fondo es el mismo, la desesperación para jugarse la vida por venir a España. Tendrían que hacerse verdaderas políticas de desarrollo para esos países, no limosnas, dependencia económica, venta de armas y políticas económicas capitalistas mandadas por el FMI y el Banco Mundial. Por no hablar de la deuda y los créditos monetarios. Un problema de difícil solución, pero que hay que acometerlo, no porque no vengan aquí, sino por justicia social.
Lo que la derecha llama orden, frente a lo que hacen los demás que daña a España. Se comprometerían con ese contrato a cumplir las leyes, a respetar las costumbres de los españoles, a aprender la lengua, a pagar sus impuestos, a trabajar activamente para integrarse en la sociedad española y a regresar a su país si durante un tiempo no encuentran empleo. Tendría valor jurídico. Casi recuerda a la época de los moriscos y la limpieza de sangre. Frente a lo que sería una integración natural, dependiendo del carácter de la persona, no es lo mismo un rumano, más parecido en costumbres e idioma, que un subsahariano o magrebí, sin contar que los países de la UE son de libre circulación, y aún así precisan de una adaptación. Me parecen mejor las cosas naturales que por obligación. Aparte que por propio interés le convendrá aprender el idioma y si no aceptar, sí respetar las costumbres, no le puedes obligar a cambiarlas ni a aceptar las nuestras, sólo a respetarlas. Pero su idea es siempre la asimilación cultural. Sólo Francia ha hecho algo similar.
Algo quiere dar a cambio Rajoy los mismos derechos y prestaciones que a un español, a ayudarles en su integración y a respetar sus creencias y costumbres, siempre que no sean contrarias a las leyes españolas. Difícil que un partido que no respeta la diversidad cultural española, lo vaya a hacer con las extranjeras. Aparte que las prestaciones no creo que deban de venir por nacionalidad sino por la condición de ser humano. La clásica solución salvadora de la derecha basada en lo de siempre, la mira desde una óptica de superioridad. Habría que ver la reacción si la Generalitat obligara a los inmigrantes de otras zonas de l estado, a aprender catalán, se tacharía de sectario y racista, cuando igualmente si vas a un país o comunidad con un idioma propio te conviene aprenderlo para integrarte mejor, eres tu quien debe adaptarse, no la sociedad a ti, y quedarte cerrado en lo tuyo. La norma básica es el respeto, tanto a lo propio como lo ajeno. Sin imposiciones, de manera natural.

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