viernes, 30 de noviembre de 2007

Los regantes se enfadan por Biscarrués

Aunque suele ser norma habitual, no deja de sorprender que los que exigen obras, se hagan además los ofendidos sino se hace con la celeridad o de la manera que ellos estiman oportunas. Porque además no contemplan siquiera las alternativas que se ofrecen, convierten la obra en un fin y no en un medio. Aún entendiendo que para ellos la noticia de la no adjudicación de Biscarrués ha sido un duro varapalo. Quizá si hubiesen querido contemplar la alternativa, y hubiesen querido ceder parte de su territorio para almacenar el agua del a que se iban a beneficiar, no estarían con este enfado. Ellos con su terquedad son los principales culpables de que ahora dicen no tener agua suficiente. Así que queda el clásico recurso de la pataleta, expresada por su presidente César Trillo. Sin duda es más cómodo pedir a otro territorio que se sacrifique, están acostumbrados a ello y a la subvención. Qué curioso que ahora Riegos del Alto Aragón abandone la ponencia de obras hidráulicas de la Comisión del Agua. Un órgano que siempre ha tirado a su favor, y que emplean para justificarse ante la opinión pública y dar imagen de un falso consenso. Invocando un interés general que debería llamarse particular. No puede ser interés general cuando hace un territorio colonia de agua de otro. Es difícil encontrar un sector al que se le dedique más dinero público. Además ahora viene Gran Scala, y quien sabe si el futuro Biscarrués será para abastecerla de agua, en vez de a los regantes. Eso sí, a casi todo el mundo le parece estupendo porque trae trabajo, aunque se pueda cargar sectores como la agricultura y la ganadería. El abandono de la Comisión ha motivado las críticas de incluso aliados como Boné y la CHE, sólo el PP es comprensivo con la decisión.

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