domingo, 11 de septiembre de 2011

La CEOE y los impuestos

Las democracias occidentales siempre han servido al capital, el sistema económico por el que se rigen, aunque traten de taparlo con términos como estado del bienestar, que en España apenas ha llegado. Así los empresarios en su innata prepotencia se sienten crecidos para hacer sus peticiones. Se creen que son fuente de riqueza (para ellos mismos) cuando la riqueza la genera la clase trabajadora. Ellos solo generan desempleo y desiquilibrio social por exprimir los márgenes de beneficio (plusvalía). Los trabajadores no necesitan un patrón, pero éste sí necesita a los trabajadores. 

Juan Rosell es un personaje siniestro que se dedica a crear inquietud social, más de la que hay. Así con impunidad y desfachatez suelta las propuestas de la CEOE. Además de contar con la colaboración de los subvencionados sindicatos desclasados y "mayoritarios" para conseguir la farsa de la "paz social" a través del "diálogo social".

Así aplaude la lamentable  reforma de la constitución, más al servicio del capital. Si le parece dramático como está el crédito en España, uno se pregunta dónde ha ido a parar el dinero público regalado a los bancos para inyectarles capital. La mayor desfachatez e indecencia viene cuando dice que los políticos deberían ganar mucho más, cuando en teoría se entra a servir, y que los funcionarios deben perder privilegios. Un funcionario del estado a lo largo de los últimos 35 años ha perdido algo así como un 30% de su poder adquisitivo, pagano de los desmanes de otros, con la excusa de un puesto fijo ganado por oposición, aunque esas medidas afectan al personal eventual igualmente, es decir, los mejores de los que se presentaron, no puede decir lo mismo la empresa privada. Ni de sus escandalosos repartos de beneficios, jubilaciones, stock-options y contratos blindados. Lo peor es que el populacho inculto aún le apluadirá. Ni se le pasa por la cabeza contener los beneficios empresariales, que el esfuerzo lo hagan los demás.


En su magnanimidad consiente que no haya bajada de impuestos, que tanto les gustan a estos insolidarios. Eso sí se pueden subir los que afectan a todos, como el IRPF o el del alcohol y la gasolina. El que no le gustaba era el de patrimonio. Un impuesto que redistribuía la riqueza. Sobre todo si se aplica a las rentas más altas.

Un auténtico indeseable.

3 comentarios:

JOTAUVE dijo...

Hace poco ya escribí sobre este tipo y la patronal española:


http://insulamotorista.blogspot.com/2011/12/el-discurso-nauseabundo-de-la-ceoe.html

Alejandro dijo...

Buen artículo JOTAUVE.

Un saludo

La Araña Peluda dijo...

¿Democracias occidentales?

Yo lo dejaría sólo en occidentales.