domingo, 28 de octubre de 2007

Marcelino y los bienes

Marcelino se ha puesto gallito con el asunto de los bienes de la Franja. Me parece correcto y saludable el entusiasmo que le cha al asunto, pero debería hacerlo en todos los asuntos, y mejor nos irían las cosas. Al menos dejar constancia, y no tener esa actutud sumisa ante el Gobierno central, el que de verdad manda e influye en los asuntos de Aragón. Echarle la culpa al vecino catalán está muy visto, y forma parte de la estrategia españolista de quien tiene intereses españoles, no aragoneses, y usa a los aragoneses para ello. Ejemplo de ello es que hasta que los catalanes reclamaron sus papeles de Salamanca, no se preocuparon en España de los bienes aragoneses en Lleida. Se usó para atacar a los catalanes, no para defender la causa aragonesa, cuando es un conflicto desde 1995 aproximadamente. Ya de paso me gustaría ver a Marcelino defendiendo con el mismo entusiasmo el patrimonio aragonés en dicho archivo salmantino, que el carnuz de Caldera se encargó de negar excepto a los catalanes. Eso y el patrimonio aragonés en Madrid y otros puntos del mundo. O como la DGA hace ya años no quiso pujar por el Vidal Mayor, actualmente en EEUU. Joya de nuestra historia, recopilación del siglo XIII del obispo de Huesca Vidal Canellas escrita en aragonés de los Fueros.


Hay que defender todo con el mismo entusiasmo, y no por filias o fobias políticas. O ser duro con el débil y blando con el poderoso. Y menos aún hipotecar la relación política con Cataluña a este conflicto concreto. Cuando por historia, cultura e interés económico, convendría estrechar lazos con Cataluña. Tener buenas relaciones. Reclamar lo propio no quita para la otro. Y menos aún la rabieta infantil de salirse de la eurorregión, perjudicando los intereses de Aragón. En una falta de miras preocupante. Aragón debe relacionarse con quien lo ha hecho hoistóricamente, por lazos culturales, económicos e históricos, como se ha citado antes. Más en común tenemos con ellos que con otras zonas de España, aunque ahora sean de Francia alguna de las regiones de esta eurorregión. El españolismo obliga a ser un compartimento estanco español, cuando otros tenemos más en común con otras zonas geográficas. De España vienen más rémoras que beneficios, empezando por la financiación que tienen unos y que tenemos otros. Autonomías acostumbradas a vivir de la subvención, en perjuicio del resto. Amplitud de miras.

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