viernes, 9 de septiembre de 2011

Diez años de la manifestación en Bruselas

Desde la Plataforma per la defensa de l´Ebre conmemoran el décimo aniversario de la manifestación en Bruselas. Una manifestación que continuaba las de Zaragoza, Amposta, Barcelona y Madrid. Donde la oposición al trasvase del Ebro a nivel estatal había quedado clara y manifiesta. A pesar de muchos pantaneros que realmente no sabían de qué iba el asunto. Reclamando en la misma los pantanos que podían hacer realidad el trasvase al que se oponían. No pude ir a esa manifestación, sí a la de dos años después también en Bruselas.

Después de este tiempo se puede hacer un balance. La amenaza trasvasista sigue ahí y es algo con lo que siempre se ha contado. Ni PSOE ni PP son de fiar. La presumible victoria de este último en las cercanas elecciones generales hará que se retome el proyecto. Un proyecto que parte de algo tan ridículo como que se pague lo mismo. No cuesta lo mismo llevar agua a Castellón que a Almería. Tanto en cemento para la tubería como en energía para llevar el agua. Si entonces ya suponía un disparate económico, ahora lo es más. Y más inasumible en tiempo de crisis. El trasvase no va a ser una solución a la crisis sino un agravamiento por su coste. Y porque los agricultores no van a poder hacer frente al pago, como indica la reversión de costes de la Directiva Marco del Agua. No es un proyecto de solidaridad, sino de colonialismo y de avaricia.

Mientras que el Ebro sigue bajando su caudal, el Delta retrocede y se saliniza, y al mejillón cebra se le suma el caracol manzana. En Aragón se siguen promoviendo los embalses que propician el trasvase, gastando ingentes cantidades de dinero público que ni la crisis parece frenar. Regular lo llaman. Al final para ellos el río es una tubería de agua que disfrazan con los caudales ecológicos. Y donde el caudal para el Delta acaba en una discusión política entre autonomías y el gobierno central.

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