lunes, 2 de mayo de 2011

Bildu

Más de una vez hemos venido comentando que un cambio en el mundo abertzale no supondría un cambio en la estrategia del gobierno español de turno. Por desgracia así ha sucedido con Bildu y a un nivel de retroceso democrático difícilmente imaginable. La condena de la violencia no ha sido más que una coartada para mantener un conflicto de baja intensidad y prolongarlo sine die. No interesa, es más creo que temen, una salida pacífica y dialogada. Porque podrían encontrase con una decisión soberana del pueblo vasco que no les agradaría.

Sortu se desmarcó claramente y rechazó la violencia como medio para hacer política. No valió. Era un fraude de ley para ellos antes siquiera de dar opción a que se desarrollaran unos acontecimientos que lo pudieran confirmar. La doctrina preventiva imperante. Aquel paso fruto de un amplio proceso de reflexión en el mundo abertzale les pilló con el paso cambiado. Debían cambiar los discursos y las actuaciones. Ante ello emplean la presión al poder judicial para no legalizar. Saltándose el principio básico de separación de poderes. Proceso que repiten ahora y que vienen empleando tiempo ha.

Resulta increíble en un estado democrático las pruebas para demostrar que todo es ETA. Simplona doctrina muy efectiva y populista. Haber acudido a actos políticos, sociales o de ocio ya es prueba suficiente, o haber sido avalista de anteriores candidaturas abertzales. Así 40000 personas son privadas del derecho de participación política y no sólo eso, sino que basta que haya alguna de ellas para hacer lo mismo con el resto de las personas de la candidatura. No se persigue a la violencia sino a unas ideas políticas. Además de amañar y manipular el resultado de unas elecciones. Incluso cabe la maquiavélica táctica de dilación de lo inevitable pero impedir su participación en las elecciones y los ingresos económicos por la representación obtenida. Un fraude democrático.

Si la decisión del Tribunal Supremo con Sortu por primera vez en estos temas estuvo dividida, prueba de su debilidad jurídica, con Bildu ha ocurrido igual. A la espera de la decisión del Tribunal Constitucional. Es difícil de entender el veto a dos partidos legales como Eusko Alkartasuna y Alternatiba. Que no olviden que estas cosas al final se vuelven contra uno, como pasó en Sudáfrica.

Quizá lo más triste de todo ésto es que buena parte de la sociedad española lo ve como algo normal y democrático. La doctrina repetida machaconamente cumple su cometido. Así como la falta de una tradición democrática y de claridad en los conceptos democráticos.

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