lunes, 23 de noviembre de 2009

El PAR defendiendo nuestras lenguas

La actuación del PAR hablando de la ley de lenguas, ha sido uno de los episodios más lamentables y esperpénticos vistos en las cortes aragonesas. Más aún cuando es un partido con la A de aragonesista. María Herrero ha sido la portavoz de una sarta de insensateces y contradicciones. En el tema de la educación es más grave lo que dice por su formación académica y su actividad en la Comisión de Educación, Cultura y Deporte en las cortes.


Empezando por su catalanofobia, para denominar al catalán por su nombre y no confundirlo con las demarcaciones políticas. Llamarla aragonés oriental es faltar al rigor histórico y lingüístico. Eso mismo, que aprendan historia y filología, la psicología salvo ayudarles a comprenderlo no entiendo qué pinta para denominar a una lengua. Como insistir en que cada pueblo denomine a su lengua, cuando no son más que hablas locales del catalán. ¿En el Aragón de lengua castellana también promoverán que cada pueblo de un nombre a su lengua? Así en Aragón tendríamos más de setecientas lenguas. Todas incluidas en la futura Academia de las Lenguas aragonesas, en plural por supuesto con tanta que va a haber.


Más grave por sus consecuencias en la vida cotidiana es su negativa a que el catalán y aragonés sean cooficiales, es que ya ni el aragonés permiten. Lo cual es vergonzoso en un partido llamado aragonesista. Teniendo que pedir permiso a la administración para dirigirse a ella en la lengua propia.


Contradictoria es su propuesta educativa, obligatorio el aragonés y catalán pero optativo para el alumno. Que lo dejen en optativo a secas, porque obligatorio y optativo son incompatibles. Ni que puedan ser las lenguas vehiculares en la educación. Lo que sería fundamental en esas zonas para su pervivencia y su uso social y no sólo doméstico.

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