martes, 16 de septiembre de 2008

Rechazan las críticas

Los responsables de la Expo, parecen vivir en un mundo paralelo. Todo son aspectos positivos después de finalizada oficialmente la muestra, salvo la prórroga de Belloch hasta el Pilar. Creo que ha sido una oportunidad perdida. Por un lado no se han potenciado unos valores modernos respecto al agua. Ha sido más merchandising en ese sentido que real el mensaje de agua y desarrollo sostenible. Sin tener que citar las tropelías que han cometido en su nombre. Sino en contenidos. Baste decir que varios pabellones más que mostrar contenidos eran stands de venta. Mientras que otros mostraban sólo lo positivo, no los problemas ni la manera de resolverlos. Por no insistir más en mensajes contradictorios de los gobernantes auspiciadores de este acontecimiento.

Una ocasión para concienciar a la población de todo el ciclo del agua. Que los afectados por obras se hayan desmarcado de la misma es significativo. Por otra parte ha dado sensación de fiesta continúa y enorme gasto. Potenciar la ciudad nueva frente a la consolidada. La celebración de una Expo no puede tapar esa realidad. No siempre se va a tener un acontecimiento así para transmitir a la población esa sensación de progreso. Identitariamente, sin duda, la referencia ha sido España. Se debería haber potenciado mucho más la imagen de Aragón aprovechando la celebración de la Expo. Potenciar una imagen de vanguardia y modernidad, ejemplificado en el uso racional y sostenible del agua. La exclusión del aragonés, ese detalle, de los rótulos, es demostrativo. Con ese simple gesto, todos los visitantes habrían sabido de su existencia.

Resumiendo, los augurios sobre la falta de mensaje real de la Expo, y su mala planificación, se han cumplido. Normal viendo quienes la han organizado. Quienes políticamente llevan esa manera de actuar, van a seguir así, no van a hacer en una exposición algo distinto. Me niego a resaltar como positivo que se hayan ejecutado unas obras pendientes desde hace muchos años. No hace falta organizar un acontecimiento así para que se hagan. Sin más.

Sin embargo, la crítica, no entra en los parámetros de sus cabecillas. Como Roque Gistau, presidente de Expoagua.
Sin que suene a inmodestia, podemos calificar esta Expo como un éxito.
No van a reconocer otra cosa. A nivel organizativo, de visitas (sobre todo extranjeras) y de contenidos. Faltaría más. Lo que diga el presidente del Bureau International des Expositions, Jean Pierre Lafon, es secundario.
El cronista de la Expo, Jerónimo Blasco, opina igual. Además es un ejemplo de entendimiento con Belloch.
Se ha superado el reto de dar cabida a seis millones de visitantes en un
recinto pequeño y en un plazo insólitamente corto.
Cantidad por encima de calidad. En consonancia con las políticas en Aragón.

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