lunes, 29 de septiembre de 2008

Hasta siempre

Y no es por la canción al Ché. Posiblemente es la noticia política del año en Aragón. El fin del llamado Marcelinato. Marcelino Iglesias anuncia que no se presentará a la reelección en 2011. Quizá un anuncio con demasiado tiempo de antelación. Otros pensarán que es el tiempo necesario para una transición tranquila, sin sobresaltos, como le gusta al interesado. Va a ser interesante ver las luchas intestinas en el PSOE por sucederle. ¿Lambán? ¿Almunia? ¿Algún tapado? Ya lo veremos. Contando que deberá tener el beneplácito del PSOE español.
La decisión no creo que debilite más al actual gobierno PSOE-PAR, instalados en una corriente anodina y de conformismo. Están porque están. Es un pacto extraño, dónde la cara más reconocible es la de Biel, y dónde el socio minoritario parece el mayoritario. Al fondo no es descartable la vuelta a un pacto más natural PP-PAR. Éstos no van a dudar arrimarse al sol que más caliente, como llevan haciéndolo desde 1987. Dos años en dónde entre esta excusa y la falta de ganas, lo más probable es que la ley de lenguas y de la montaña acaben acumulando otros tres años de retraso. Más preocupados estarán en atemperar los efectos de la crisis económica. La falta de previsión, vivir en la burbuja y el falso desarrollo, provoca que sus efectos sean mayores.
Un Marcelinato dónde los únicos momentos reivindicativos se vivieron con el trasvase y el PP gobernando. Rentabilizados y manipulados. Con una incongruencia en lo aplicado en Aragón. La llegada del PSOE supuso un total acatamiento a las directrices emanadas desde la calle Ferraz. Cuyo uno de sus efectos más lamentables es el estatuto. En general muchas promesas y pocas aplicaciones prácticas. Beneficiado por una coyuntura económica positiva. Ahora se ve la debilidad de la base de la economía aragonesa. Por no hablar de la vergüenza que nos hace pasar con proyectos como Gran Scala. Así como la falta de interés en respetar la identidad e idiosincrasia aragonesas. Parece que no hace nada, con ese tono pausado, pero sabe bien lo que hace, y en ocasiones lo que deja de hacer. Más sibilino que a simple vista.
¿Puede estar su futuro en un cargo lejos de Aragón? Porque de la política no parece retirarse.

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