miércoles, 2 de abril de 2008

La catetez sigue en alza

Como estaba previsto, el españolista José Bono es el nuevo presidente del congreso español. Es difícil entender ésta elección, la de una persona visceral y trasnochada, con fobias tan notorias y a la que le encanta ser centro de atención. Difícilmente puede moderar el debate parlamentario una persona con unas antipatías tan evidentes. Alguien que es incapaz de respetar la pluralidad política no puede estar ahí. Hasta Alfonso Guerra, otro españolista, con poltrona desde 1977, se oponía a su designación.

Los únicos aplausos (El Periódico)


Ahora cínicamente y por compromiso que no por convicción, a éstas alturas no va a cambiar. Pretende dar otra imagen, más dialogante y comprensiva. Significativo es que sea el único presidente desde 1977 que no es elegido por mayoría absoluta ni en la primera votación. En un asunto que suele concitar cierto consenso. Intentó salir del paso Ser justo es en lo que comprometo el honor que hoy me otorgan. Patético intento. La trascripción hace ligeras modificaciones de pronunciación. La diversidad y la diferencia entre nosotros, como entre los españoles, es un hecho; pero la igualdad es el derecho principal. Tomen ejemplo de la sociedad. Una sociedad con múltiples identidades, permisiva, solidaria y generosa. Extraño discurso el suyo. ¿Qué le ha hecho cambiar?

Jaume Riera

Por otro lado, causa estupor, a pesar de la desvergüenza en éste asunto de Gran Scala, las declaraciones en Radio Zaragoza del ejecutivo de ILD Jaume Riera. Con total descaro capitalista, la administración pública para dar facilidades, y los beneficios, privados. Siento sorpresa y decepción. Apelo a la riqueza que va a crear. El proyecto debería estar encontrando facilidades para salir adelante. No lo entiendo. Esto se ha convertido en un mercadeo en torno a los suelos. Todo el mundo debe entender que en todo el mundo para estos proyectos se regala el suelo y se pone una alfombra roja. Espero un acuerdo para la adquisición de los suelos en muy breve plazo. Todo lo demás sería para mí una escandalosa sorpresa. La verdad es que no hay por dónde cogerlo. Si quieren comprar, que demuestren tener solvencia financiera, cosa que no han demostrado. Cualquier otro gobierno sería lo primero que les pediría, y aquí no se ha hecho. No sé que más espera. Que se los den gratis y que los paguemos todos los aragoneses, para beneficiarse ellos. Y aún se hace el ofendido. Es impresentable y escandaloso.

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