jueves, 18 de octubre de 2007

Hay que pedirles permiso

Parece que sí, que hay que pedírselo a los herederos directos del franquismo, el PP. Los que no condenan ni intención tienen de ello. Pero exigen otras condenas a los demás y se escandalizan. No vaya a ser que la normalización democrática con la ley memoria histórica les moleste, o les que las vergüenzas que llevan desde entonces intentando tapar. Los que de manera mezquina, interesada y carente de sentimientos y respeto por las víctimas del franquismo, llaman reavivar viejas heridas, las que no han querido tapar. Mientras que durante los 36 años de dictadura se siguió reprimiendo, y se honró a las víctimas de la guerra de un bando, el caballero mutilado o el rojo cojo. Mucha hipocresía, y falta de madurez y valores democráticos. Sólo los retorcidos pueden pensar así. Que el Gobierno pierde el tiempo con esto en vez de los problemas reales. Como si fuera incompatible, o como si ésto no fuera un acto de justicia. Para Rajoy es prioritario en cambio sacar la bandera española el día de la hispanidad. Además es una ley que se podía haber ido más allá, pero después de 30 años parece que no es posible, por no molestar más a esa España reaccionaria y ultracatólica, que ha sido la mayor rémora para España en todos los sentidos.



Lo que en cualquier país democrático y normal es un acto de normalidad que a nadie molesta, y que la exaltación de un dictador se castiga duramente, aquí es visto como revanchismo y provoca tormentas políticas. Los de antes quieren seguir mandando, porque se creen que siempre ha sido así por derecho divino, y que la gente llana no puede acceder al mismo. Piden un consenso que nunca proponen cuando mandan ellos, entonces no se discute. Y ahora hay que darles las gracias por apoyar siete de los veintidos artículos de la Ley de la Memoria Histórica. Con enorme esfuerzo admiten honrar a las víctimas y despolitizar el Valle de los Caídos, caso único y vergonzoso en Europa de honra a un dictador y su obra, y donde estos 32 últimos años los franquistas han podido campar a sus anchas. Claro, ni en Alemania ni en Italia se permite ésto con Hitler ni Mussolini, pero aquí no hay que molestar a los fascistas, que viene otra guerra, ni inculcar valores ciudadanos y democráticos en la educación. Así va la cosa.

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