jueves, 13 de septiembre de 2007

Arguilé y las obras hidráulicas

Gonzalo Arguilé es el consejero de agricultura aragonés. Es algo complicado distinguirlo del consejero de medioa ambiente Alfredo Boné. Parecen del mismo partido, el PAR, cuando él es del PSOE. La principal misión de ambos parece ser la de pedir pantanos, que no tengan suficiente trabajo en sus consejerías, o que ellos no lo vean. El citado Arguilé no calibró sus fuerzas, o quizá le enviaron alguna foto de algún pantano y se envalentonó, y criticó a Narbona. Críticas que comparto pero en sentido contrario.



Arguilé


La ministra no es santo de mi devoción. Las obras hidráulicas que necesita Aragón no avanzan. Le instó a rendir cuentas y a su jucio deberían cambiarla por otro mejor. La cateta idea de que está para hacer pantanos, y no para gestionar el agua, o como si esa fuera la única manera. La autorización de Narbona al modificado del proyecto de Yesa le ha molestado. Eso le importa la seguridad. Cuando además ese ministerio abarca otros aspectos importantes. Luego se quedó calvo. Para regar hace falta agua. En lo más anclado del pensamiento hidráulico rescató el Pacto del Agua, citando Yesa y Biscarrués. Seguro que se habrá reunido muchas veces con sus beneficiarios, a quien no necesita ganarse, ni siquiera con estas declaraciones contra Narbona, pero nunca lo habrá hecho con los afectados. Es intolerable que siga reclamando Santaliestra, proyecto ya desechado y con la alternativa aprobada de San Salvador. El patán exige estas tres obras, trilogía del despropósito y la inseguridad. Si Narbona los hace diré OK, y si no, la seguiré criticando porque no se merece otra cosa. Semejante consejero no se merece otra cosa que la desaprobación y le exigimos una adecuación a los tiempos, y que trate a todos los aragoneses por igual.



Narbona


Entre sus cualidades está la sumisión a lo mandado desde la metrópoli, a pesar de todo. Parece claro el motivo de su rectificación, no que haya cambiado su pensamiento general sobre el tema, ni su opinión particular sobre Narbona. Ni que piense en el tono de su crítica. Ejemplificación de lo que importa Aragón en el PSOE español. A pesar de mi desacuerdo con el tema. Lamento profundamente lo ocurrido. En ningún momento fue mi intención disminuir los méritos de Narbona. Ni enturbiar las buenas relaciones del Gobierno autónomo con el Ministerio de Medio Ambiente. Llamada al orden y bajada de pantalones. Incapaz de defender su postura y su forma de ver lo mejor que él entiende para su país, tierra para él, otro eufemismo, no vaya a ser que los miren mal.




Soy consciente de las dificultades que lleva consigo la ejecución de las obras hidráulicas. A pesar de los acuerdos. Lo que ocurre es que los que estamos a pie de obra, recibiendo la presión directa de los usuarios, la presión política y la angustia de los regantes, como humanos que somos y sensibles a las necesidades de la gente, en momentos muy concretos vertemos opiniones poco acertadas, que molestan a quien recibe esa opinión crítica. El viejo discurso llorón de los agricultores irredentos. ¿Que sabrá de angustia? ¿La de perder tu casa, recuerdos, tu medio de vida? Sus opiniones son en efecto poco acertadas, o nada.



Naturalmente, la oposición me pidió cuentas por el retraso de las obras de regulación. Yo, en lugar de responder a los problemas concretos del regadío, cargué las tintas erróneamente en el Ministerio de Medio Ambiente, al que le corresponde resolver las cuestiones más complejas, tanto medioambientales como de seguridad. Si sabe de problemas de seguridad, ¿por qué cínicamente y con despreocupación exige celeridad? será que el ministerio no es el prrincipal responsable como organismo superior para hacer las obras, o la política hidráulica. El sujeto de la crítica es acertado, pero no la razón. Finalmente la incompetente es la que va a traer el maná de las aguas. Narbona se ha comprometido a llevar a cabo tanto las obras emanantes del Pacto del Agua como otros proyectos de gran importancia para Aragón. Creo que, desde la reflexión serena, debo pedir excusas a mi compañera la ministra, reconociendo, como decimos en esta tierra, que me salí del tiesto de una manera poco política e irrespetuosa. Ya que está en ello que se las pida también a los afectados, por su falta de respeto. Sólo los de su calaña como Lambán le apoyan, y el pusilánime de Marcelino. Me gusta más la gente que rectifica cuando considera que ha cometido un error que la gente que se encasquilla y persiste en los errores. Se lo podía aplicar él y unos cuantos más. En este tema del agua por ejemplo. Es un excelente consejero y espero que esté mucho tiempo ahí; es un hombre combativo, trabajador, que sabe muy bien cuál es la realidad del campo aragonés, y la sufre directamente. Sin más.

No hay comentarios: