jueves, 13 de septiembre de 2007

Inicio del dragado

Se puede pensar que con todo lo ocurrido, e iniciadas las obras del dragado, hemos sido derrotados. En la práctica quizá sí, moralmente no, y seguramente con el paso del tiempo se verá la justicia de nuestra postura, como ha pasado en otros asuntos. Ha quedado constancia de que hay todavía una parte de la sociedad que no acepta sin más lo dictado desde arriba. Que se informa, se forma su propia opinión y planta cara. No es menospreciar a quienes apoyan estas obras, pero sí que o no se han informado más allá de la propaganda oficial, o simplemente carecen de una sensibilidad para estos temas. Todos tenemos nuestros problemas personales y preocupaciones, lo que no quita para que en la medida de lo posible dediquemos un espacio de nuestro tiempo y esfuerzo a los comunes.



La imagen de las máquinas removiendo tierras en el Ebro, me entristece profundamente, como cuando se ve una destrucción. Se retiran más de 8.500 metros cúbicos de tierra, que supone un 3,6% de la superficie del tramo fluvial entre el azud de Vadorrey y el meandro de Ranillas. Según Expoagua tiene un coste de entre 200000 y 300000 euros, más los 6000 anuales para mantener las condicones de navegabilidad. Unas obras que ya no sólo cuentan con la oposición de los "radicales" ecologistas, sino de asociaciones de vecinos como la del Actur. Para más escarnio, conocemos a través del blog de Marisancho Menjón, que donde iba a ir un cacareado gran parque público, ahora parte de esos terrenos son para un campo de golf de nueve hoyos. Esa es la sensibilidad social de la expo. Una cosa es limpiar el río, en la que estamos todos de acuerdo, y otra, actuaciones agresivas y con una finalidad de dudosa rentabilidad.

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