domingo, 19 de noviembre de 2006

Revilla y la catetez

Miguel Ángel Revilla es de esa clase de políticos, emparentada con Bono e Ibarra, campechanos, Revilla hizo su agosto con sus explicaciones sobre la boda de los príncipes, que gustan a la gente por esa forma cercana que intentan llevar, aunque para mi es una forma de populismo. Necesitan llamar periódicamente la atención para satisfacer su ego. Por que tiñen del españolismo más rancio sus manifestaciones, algo que saben que cala en gran parte de la población española, consecuencias de los avatares históricos y lo que se ha venido dando desde el poder. Haciendo la clásica y simplona diferenciación entre buenos y malos en función de los sentimientos nacionales. Vistos estos antecedentes no es de extrañar sus manifestaciones sobre el Athletic de Bilbao. Un problema de esta gente es que no ve más allá de sus narices, lo que a ellos les va bien o creen que es así, lo quieren imponer a los demás, sin ver que el contexto y el entorno es distinto y no hay que dar intrisecamente por buena la uniformidad, más cuando siempre son los mismos quienes quieren imponerla de acuerdo a su criterio. En el caso de Revilla su aspecto de falangista se traduce a veces en sus declaraciones.





Con aquello de que en la capital del reino hay que fardar y gustar, sin venir a cuento y yendo al Bernabéu a ver al Racing habló de la política del Athletic, esa que tanto cuesta entender, empezando con el clásico, Navarra no es vasca o este jugador es nacido no sé donde. La política del Athletic es fichar jugadores nacidos en Euskal Herria o con relación con ella, ya sea antecedentes familiares o formación futbolística. Sin más. Como política de club es admirable, y hace que el Athletic sea un club respetado y querido, y muy meritorio haber estado siempr een primera y tener esa sala de trofeos. Le hace ser un club especial y que el sentimiento sea tan fuerte, la fidelidad y el ambiente en San Mamés. Y causa de que muchos españolazos le tengan manía, por cuestiones políticas y no deportivas, los que cínicamente hablan de no mezclar política y deporte. Por supuesto que no te puede gustar esto, ni los criterios, pero hay que respetarlo y no ser torticero.


Revilla, contertulio cada dos semanas de Luís del Olmo, curioso en un político activo y da cuenta de su pico. Tras una broma de un reportero de Antena 3 sobre que iba a jugar, eso sí lo situaba bien en el campo, de extremo derecho. Sobre si el Racing jugaría sólo con jugadores cántabros, este año han repescado alguno, dijo "Nosotros no somos xenófobos como el Bilbao". Para empezar dice mal el nombre, se llama Athletic, como es el Racing y no el Santander. Según la definición de la RAE xenofobia es: Odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros. ¿Qué tiene que ver con la política deportiva de un club de fútbol? La LFP también pone límites a la contratación de extranjeros, mientras que un comunitario cuenta con ventajas. No es la mejor comparación pero si nos ponemos quisquillosos. La ignorancia es atrevida y hace una mezcla fatal con las ganas de protagonismo. Menos mal que es un club xenófobo, cuenta con miles de seguidores en todas las partes. O por ello una de las joyas de Lezama es camerunés, al ser formado en Lezama es considerado vasco para jugar en el Athletic, en fin. Luego vino la esperada petición de disculpas, sui generis, pues cambiaba xenófobo por excluyente, tampoco es que fuera para tirar cohetes, pese al triple perdón y el fax a Ana Urkijo. Un lamentable episodio, en el que creo que subyace la creencia de preeminencia de la visión que tienen algunos del españolismo rancio frente a otros sentimientos nacionales, se empeñan en llevarlo a ese terreno.

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