sábado, 22 de julio de 2006

Biscarrués, que decida papa Madrid

La actuación final de la Comisión del Agua en el tema Biscarrués, vuelve a poner de manifiesto la mediocridad de nuestros políticos. Su cerrilidad les hace incapaces de alcanzar verdaderos acuerdos, los que aúnan el interés de todos, y no supedita un territorio a otro. El inefable Alfredo Boné, presenta como un acuerdo, que ha supuesto esfuerzos enormes, incluir en el documento final todas las opciones. Eso no es un acuerdo, sino una recopilación, con opiniones tan dispares como no hacer el embalse o hacerlo de 192 hm3, ¿están de acuerdo en lo que hay que hacer sus partidarios?
Erés.
O se ha buscado nuevamente dar una imagen de falso consenso, porque al final CHA y los ecologistas no se han opuesto precisamente porque recoge ese documento su tesis, pero también la contraria. Para hacer este camino no hacía falta esas alforjas, y menos aún colgarse medallas. Su incopetencia y parcialidad han hecho imposible un auténtico debate sobre el agua en Aragón. Sin cosas intocables de antemano ni las cartas marcadas. A lo mejor se cree que hay que darle las gracias por dejarnos expresar nuestra opinión, cuando la decisión está ya tomada de antemano, y no es más que una cortina y un trámite de cara a la sociedad. Esta cerrazón enquista el proceso, e impide el avance a la Nueva Cultura del Agua, a la modernidad, que aporta soluciones a los problemas hídricos sin perjudicar al vecino.
La comisión del agua llegando a sus conclusiones.
Así el Pleno de la Comisión del Agua de Aragón, acuerda: “Elevar el Documento en su conjunto, que comprende las conclusiones de los trabajos desarrollados por la Ponencia de Obras, la redacción del punto 2, las aportaciones complementarias incorporadas a lo largo del proceso de interlocución y los informes del Instituto Aragónes del Agua, a las Instituciones y Órganos competentes para que , bajo los principios de coordinación y colaboración, aborden sin dilación la solución definitiva y la ejecución de los compromisos derivados de la misma, en el ejercicio de sus competencias”. Viendo esto y el Estatuto que se han sacado de la manga, uno llega a la conclusión que estos políticos no se merecen gozar de más competencias, son demasiado mediocres. Ante la dificultad, entre otros errores, recurren a papa Madrid, su incompetencia les hace imposible llegar a acuerdos con todos, así que tiro por la calle de enmedio, recojo en un documento lo que dice cada parte y lo envío al ministerio.
Uno tiembla ante que va a decir el MIMAM, desde donde vino la conformidad a la cota media de Yesa, casi apostaría uno que volverán a tirar por lo mismo, en este caso el embalse de 35 hm3. En mi especulación dudo que acepten el almacenar el agua allá donde se usará, en los Monegros. Tierra usada como estandarte del atavismo del Aragón sediento de regadío. Ese recurrir a Madrid demuestra falta de madurez de nuestros políticos, de audacia, de visión de futuro, de capacidad de cohesión del país, no merecen, ni por supuesto han sido capaces de luchar por ello, un estatuto mejor. Las competencias que tienen así las emplean.
Obras en el entorno del proyectado embalse en 2003.
Se creen que siendo sumisos y fieles van a sacar más rédito de Madrid, cuando Aragón no tiene peso ahí desde los tiempos del conde de Aranda. Lamentablemente su peso es el 3% de población y de PIB que aporta, siendo casi el 10% del territorio. Muy pocas veces han venido cosas positivas, o algo bueno que no fuera a cambio de un perjuicio. Este gobierno de la DGA confunde estabilidad y continuismo con letargo y estar diluído en el conjunto de España, a merced de que tengan interés en sacarnos algo o nos afecte algo de otros indirectamente, pero no porque ningún gobierno central haya tenido interés real en los temas específicos de Aragón. De seguir bajo ese paternalismo y condescendencia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tu blog es una pantomima
Tira pal Ebro anguila! a cascarla!

Choben dijo...

pantomima.
(De pantomimo).
1. f. Representación por figura y gestos sin que intervengan palabras.
2. f. Comedia, farsa, acción de fingir algo que no se siente.

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