Sabía que era meterme en una polémica estéril pero cada uno tiene derecho a expresar sus opiniones y a que se le respete. Aparte de algún comentario burlón donde llegaron a meter al colectivo gay (que no me olvidara de ellos en mis reivindicaciones) e incluso contra el aragonés, ya que se pasaban por mi muro para tener algo de lo que escribir dada su manifiesta incapacidad para argumentar.
Por defender el derecho de manifestación y que apoyar el acercamiento no es ni mucho menos apoyar la violencia, cualquier persona con un cociente intelectual normal es capaz de entenderlo. Cayó primero una lluvia de graves insultos y malos deseos. Pasando después a la amenaza, incluyendo en su desvarío el citar su lugar de reunión, el bar Africa, ya sé en que bar no entraré nunca. Tampoco sirvió que expresara mi apoyo y condolencia a las víctimas y familiares. Ni que en mi primer mensaje expresara que detesto la violencia.
Ante la gravedad pedí al señor Riverola dos veces por privado que eliminara esos mensajes, incluyendo alguno mío en que respondía algo a los insultos. Sólo había puesto en el muro que no se admitían insultos ni apología del terrorismo. Lo segundo debe ser que no distingue las cosas o tiene problemas de comprensión para ser periodista. Estoy esperando a que cite dónde se hizo apología. Ahí sigue todo en su muro para el que quiera facilitarse el vómito. Prefiere encubrir a los matones que aprovechan el facebook para vomitar sus frustraciones. Los que dicen odiar el terrorismo y emplean métodos similares, el insulto y la coacción. Así como los que justifican la violencia contra el terrorismo.
Ya sabía que como periodista no era gran cosa, ahora se ve que como persona tampoco. Es inadmisible que permita esos comentarios y no los borre ni reprenda a sus autores.
Para rematar decía que el día anterior no había tenido tiempo para borrar los mensajes, que ahí siguen. Casualmente sí lo tuvo al día siguiente para responder en minutos a un mensaje banal que le dejé. Hasta me he enterado que le han echado de Radio Ebro y que ahora hace su programa en otra emisora. Y que está bien visto en los Ligallo. Tácitamente justificaba lo ocurrido.