lunes, 9 de julio de 2012

Sesenta años en Navia

Es difícil pensar en estar sesenta años bajo la amenaza de un proyecto de embalse que condiciona toda la vida en el territorio. El pueblo de Navia de Suarna, en Lugo, ha vivido así desde 1951, hasta que finalmente salió desestimado en el BOE el proyecto de salto hidroeléctrico, al 50% entre Endesa y HC,  por no superar la Evaluación de Impacto Ambiental. Dentro del desarrollismo franquista la presa pasó de una altura de 75 metros a 130 y hasta 150 metros, el doble de lo inicialmente previsto, y anegando cuatro pueblos a caballo entre Galicia y Asturias. Las obras llegaron a comenzar como regalo de Nochebuena en 1964, paralizadas por la frontal oposición vecinal,  y en plena democracia el ayuntamiento siguió pleiteando para que la concesionaria no esgrimiera el aval franquista sin pasar por la Evaluación de Impacto Ambiental, como ha tenido que pasar finalmente, dándole la razón el Tribunal Supremo en 2004. Aún con todo la concesionaria presentó un nuevo proyecto en 2007, con una presa de 96 metros de altura. Endesa es la misma que se está aprovechando de la concesión de  Jánovas. Esgrimiendo de un modo torticero e interesado la lucha contra el cambio y promover energía limpia, como si un pantano no tuviera afecciones. O donde esgrimen que anegar quince yacimientos arqueológicos no es destruirlos. En un río ya castigado por tres embalses más. No se puede dejar al interés económico de una hidroeléctrica la planificación ambiental de un río. Supeditando el interés privado al común. En palabras de Pedro Brufao de AEMS-Ríos con Vida "Es otro Riaño pero con final feliz".

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