miércoles, 11 de julio de 2012

El congreso de Equo

Siempre he sido poco receptivo a los partidos que se definen verdes o ecologistas, pues para mi sólo recogen una parte del socialismo, creo que hace ya tiempo que la ecología es un pilar fundamental en los partidos socialistas. En su día tuvieron un papel importante para introducir en la agenda política y en el ideario la ecología, pero a día de hoy no lo veo necesario y además estimo que flojean en otros aspectos. Recelo de partidos ambiguos en su ideología como Equo, de la trasversalidad y diverso pelaje de la militancia, donde puede haber desde urbanitas de ciudad a gente realmente comprometida y conocedora del medio ambiente.

Para mí, ineludiblemente un partido ecologista ha de ser anticapitalista, el capitalismo es la mayor amenaza para la supervivencia y viabilidad del planeta Tierra. No me sirve gente que le eche la culpa a los consumidores pero no al sistema capitalista en sí. Hay un cierto elitismo en todo ello y hasta esnobismo. La agricultura ecológica ha de ir de la mano de fijar población en el medio rural y realzar los productos tradicionales. Creo que Equo nace desde un ambiente urbano y con medidas generalistas pero poco concretas a algunas realidades del territorio.

Y hablando de conocimiento del territorio, está bien que se incorpore el voto por internet y facilitar la participación, pero no pasa de una medida puramente estética si en cuestiones fundamentales no se sale del establishment del 78 y la unidad de España como algo intocable. Que a día de hoy un partido nuevo no reconozca la plurinacionalidad del Estado español y el derecho de autodeterminación, nace viciado por el centralismo, y por cierta visión que careciendo de un conocimiento real, de una manera quizá bienintencionada en el mejor de los casos, pretende emanar desde Madrid récetas válidas para todos los sitios. Más el soniquete de "las cosas importantes". Creo que está más que demostrada la ligazón entre soberanía y defensa del territorio.

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