domingo, 22 de enero de 2012

Chunta, satisfecha (de sí misma)

En el año 2004 se empezó a resquebrajar CHA, se venía de casi 100.000 votos en las elecciones autonómicas de 2003, superando por vez primera al PAR, y la ejecutiva no supo digerir ni manejar el éxito. Unido a su miedo a lo que diga la opinión pública y la prensa regionalista sobre batasunización y radicalismo. Decidieron empezar a "asimilarse" aún más al sistema y empezar a soltar lastre por su izquierda. Por primera vez consiguieron ser portada del Heraldo de Aragón tras la vergonzosa expulsión de Chobenalla Aragonesista y las miserables acusaciones de las que fueron objeto a nivel personal. Algo que Bernal calificó de "Vamos a hablar de cosas serias". En las generales de 2004 casi se igualaron resultados por el tirón de Labordeta, que en ningún momento CHA supo gestionar para extender su proyecto político y hacer país. Pero el gran varapalo llegó en las elecciones de 2007 donde se perdieron más de 40.000 votos y se pasó de 9 a 4 escaños. Nadie hizo autocrítica y como siempre fueron factores externos. En 2008 se escindía la corriente Puyalón y en 2011 hacía lo propio Cucha y País. Con ello se iba buena parte de la militancia más activa, comprometida e ideologizada, dejando el soberanismo en CHA casi como un erial. Su progresiva bunkerización y alejamiento de los movimientos sociales, con el tema Mularroya como punto clave, cada vez alejaban más a CHA de la buena idea de la que se partió en 1986, cuando el ahora tan gastado término aragonesismo político, estaba en sus momentos más bajos tras el huracán del PSOE y el fin del PSA.

No era fácil efectivamente la labor de Nieves Ibeas, agradable en el trato, pero continuadora de buena parte de los errores políticos que han llevado a CHA a seguir bajando electoralmente y a ir coaligada con IU a las generales de 2011. Nadie parece responsable de que se haya quedado en un tercio los votos a CHA. Por no hablar de su implicación social o en temas de soberanismo. Pero conociéndoles no sorprende tanto que estén satisfechos de si mismos y su labor, según el informe de gestión de la ejecutiva previo a la asamblea nacional.

Partíamos de unos momentos muy complicados y han sido años de intenso trabajo de todos los compañeros hasta llegar a la posición de cohesión y fuerza que tenemos ahora, con fuerte presencia en las instituciones y en la calle.

Nada se ha hecho para recuperar a la afiliación perdida, como nada se hizo para evitar su maltrato, especialmente sangrante en comarcas como Valdejalón siempre con Mularroya de fondo. La cohesión ya solo faltaría que siguiera habiendo desunión. Una cosa son diferencias políticas y otra esos ataques personales. A personas que eran las que más defendían el pensamiento de CHA expresado en sus ponencias y estatutos. Siguen en una realidad paralela que empieza a causar más risa que otra cosa, como su presencia en las calles, eso sí, en las instituciones bien que intentan meterse, que no viene mal los dineros que se reparten por estar en ellas.

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