Mientras vemos como la crisis golpea los derechos sociales de la clase trabajadora, hay cantidades escandalosas en la evasión de impuestos, principalmente de las grandes fortunas y empresas. Ya de por sí privilegiadas en el trato de impuestos. Con un nivel de fraude tres veces superior al de la spymes y autónomos, que sufren mayor carga fiscal. Según datos de Hacienda solo el año pasado supuso 42.711 millones de euros y un 71,8% del total defraudado. ¿Cuántos servicios sociales podrían realizarse con ese dinero? En un país que desgraciadamente ha encumbrado la picaresca, los vividores, el dinero fácil y rápido, frente a los pringaos que trabajan honradamente. Por alcanzar aparentar un estatus social. Aunque se cayera en lo hortera. Unas grandes empresas que reciben ayudas públicas en bastantes casos y que aún así amenazan con deslocalizarse, chantajeando y sacando todo el rédito económico que pueden.
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