sábado, 22 de mayo de 2010

Aznar y la democracia

El cinismo es una de las características de Aznar. Un personaje siniestro que se cree por encima del bien y del mal como si fuera un nuevo caudillo. Una persona que tan poco respeto ha tenido a los valores democráticos ahora viene diciendo que hay que ponerle límites a la democracia.Por si hubieran sido pocos los que él le puso.

Debemos restaurar el verdadero sentido de la democracia y sus límites. Creo sinceramente que en estos momentos el poder político ha traspasado todos los límites razonables y ha invadido terrenos que no deben ser de su competencia, porque no es asunto suyo iluminar verdades sino generar y gestionar consensos como instrumento de la paz social. El matrimonio y la paternidad no pueden regirse por lo que el poder político quiera. Una tarea liberal para devolver al poder a su lugar y para que la vida pública se apoye en un liberalismo de raíz ética cristiana. Que el Estado sea sólo eso y no haga de escuela, familia o iglesia

Para poder actuar al margen de ella y llevar a un país a una guerra por ejemplo. O no ponerle límites a la voracidad del capitalismo. Revestido de una hipócrita moral cristiana. La cuestión es que el Estado debe dar libertad que es lo que se ha hecho ahora mínimamente. No negar derechos por causa sexual. Las creencias son de ámbito privado. Por eso tampoco pueden imponer sus creencias al Estado ni para elaborar leyes, ahí no ve que haya que poner límites. Es una pena que tampoco opine de los escándalos de pederastia en la Iglesia.

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