viernes, 28 de mayo de 2010

Alexander Belostenny

La muerte de Alexander Belostenny me retrotrae a recuerdos de la infancia. A aquellos campeonatos en los que la URSS todavía competía, con sus gigantescos pivots, como Tkachenko y Sabonis. Y sobre todo a la época en la que el CAI jugaba todavía en el huevo y donde nos ayudó decisivamente a ganar la copa del rey de 1990.


Sin ser una de las grandes estrellas de la época era uno de esos pivots rocosos, conocedores de su oficio, de los que cada vez escasean más. Siempre cumplidor, especialmente en el rebote y la defensa, sin ser un mano de madera en ataque. De su nivel y regularidad hablan que el ucraniano compitió ininterrumpidamente con su selección desde 1977 a 1992, exceptuando el Eurobasket de 1987, aún llegó a los JJOO de Barcelona con la Comunidad de Estados Independientes. Campeón olímpico en 1988, aquella derrota estadounidense que hizo que en 1992 juntaran al irrepetible Dream Team. Campeón mundial en Colombia 82. Campeón de Europa en 1979, 1981 y 1985.




En la temporada 89-90 llega al CAI. Donde cumplió sobradamente, con 11,3 puntos y 8,4 rebotes por partido. Unicamente que hubiera que buscar un perfil de jugador más anotador, se fichó a Cummings, impidió verle más tiempo. Davis se llevó los honores con sus 44 puntos al Joventut en la final, pero la aportación de Belostenny fue crucial. Así lo describía.

No he podido comenzar mejor aquí. Me siento orgulloso de todos mis compañeros, que han jugado a un gran nivel. Davis culminó el esfuerzo que se hizo en defensa.

Tímido y algo reservado, y con su curriculum ganador, fue un buen compañero y se esforzó en aprender castellano. Dejó un grato recuerdo como jugador y persona. A los 51 años un cancer de pulmón le ha causado la muerte.

2 comentarios:

La Araña Peluda dijo...

Qué pedazo de artículo, Alejandro. El cáncer de pulmón no perdona a nadie porque dudo mucho que este señor fuera fumador. Fíjate en la paradoja: yo soy fumador empedernido (no: vicioso), tengo la misma edad y aquí estoy.

Alejandro dijo...

En aquella época se podía encontrar algún deportista que fumara algo, hoy en día es impensable. Fíjate Cruyff. Quizá aumentó cuando se retiró. No tengo el dato confirmado pero aún así se es joven para morir de cancer, aunque fumara tres cajetillas diarias.