lunes, 9 de noviembre de 2009

La caída del Muro de Berlín

Cuando cayó el Muro de Berlín tenía nueve años. Recuerdo que entonces me impactó bastante ver las imágenes del acontecimiento. Ver a esas personas que se ayudaban unas a otras a saltarlo mientras otros lo derribaban a golpe de maza. Alguna noción tenía de que al otro lado vivían en un mundo diferente al nuestro, bajo una ideología llamada comunismo, y que la frontal disparidad de criterios era la causa de la separación con el mundo occidental. Algo importante estaba pasando y las caras de alegría de la gente mostraban un cambio.





Se suele poner esta fecha como fin de la época de la Guerra Fría y la progresiva apertura de los regímenes comunistas de Europa del Este por una cuestión de agotamiento y hastío de la población. La caída del llamado Telón de Acero. Junto a la Perestroika (Reestructuración) iniciada por Gorbachov en 1985. El sistema comunista daba sus últimos coletazos, bajo mi punto de vista por la mala aplicación práctica de sus principios, y la URSS acabaría siendo sarcásticamente un país capitalista con unas diferencias sociales agrandadas. Y aquel que parecía un sólido edificio, el de la URSS se vendría abajo en pocos años, a comienzos de los 90 nuevas repúblicas eran reconocidas en el concierto internacional.


Aquel muro había dividido la ciudad desde 1961 de manera física, consecuencia a su vez del reparto entre las cuatro potencias del territorio alemán. 45 kilómetros que dividían la ciudad y 115 que la separaban de la República Democrática Alemana. Con decenas de personas que murieron intentando superarlo.




Lamentablemente hay quienes no ha aprendido la lección de todo aquello. Sigue habiendo muros que separan a las personas en diversas partes del mundo. Algunos ignorados por los medios, otros cercanos, otros de actualidad. Pero igualmente vergonzosos. Los que rememoran hoy aquello como ejemplo a no seguir deberían aplicarse más lo que dicen.

No hay comentarios: