sábado, 18 de abril de 2009

Hillsborough

Se cumplen veinte años de una tragedia que marcó un antes y un después en la concepción de los estadios de fútbol. Si la tragedia de Heysel ya fue un punto de inflexión, lo ocurrido en Sheffield fue ya definitivo. Siempre me sorprendió que aquella final de la Copa de Europa de 1985 entre Juventus y Liverpool, dominador aquellos años, se llegara a jugar con 39 muertos en la grada, víctimas de una salvaje avalancha de hooligans ingleses. A los jugadores se les ocultó la magnitud de lo sucedido. Una final ganada por la Juventus gracias a un penalty fuera del área. Luego Platini dijo que nunca se perdonaría haber celebrado ese gol. Los equipos ingleses fueron expulsados de las competiciones europeas cinco años, y el Liverpool diez, luego reducido a seis. El estadio de Heysel fue demolido y reedificado, rebautizado como Rey Balduino.


Reencuentro europeo Liverpool - Juventus veinte años después.


Volviendo a Sheffield, aquel 15 de marzo de 1989 se jugaba la semifinal de la copa inglesa entre el Liverpool y el Nottingham Forest, como es habitual en campo neutral. El vetusto estadio y un exceso de aforo, intentar meter a 3000 personas en un sector para 1600, provocó que muchos seguidores con entrada vieran que su ubicación en el estadio estaba ya totalmente llena. Entonces empezó una marea humana a empujar, aplastando a decenas de seguidores contra las vallas. La policía se vio incapaz de frenarlo y cerrar los accesos ni de abrir las vallas. Increiblemente el partido empezó a jugarse, con la televisión centrada en ese fondo. Las imágenes son espeluznantes. Hasta que algunos seguidores pudieron saltar la valla y dar cuenta de lo que pasaba. Cuando se derribó una valla una marea de gente comprimida irrumpió en el césped. Noventa y seis personas murieron. Desde ese día el Liverpool nunca juega un 15 de abril.




La investigación encargada al juez Peter Taylor determinó que la violencia no fue la causante, sino la falta de previsión y las malas condiciones del estadio. El gobierno británico asumió las conclusiones del informe Taylor, aprovechando también para acabar con el hooliganismo, para lavarle la cara por completo al fútbol inglés. Se dio paso al fútbol que hoy conocemos en cuanto a los estadios se refiere. Desaparecieron las vallas y todas las localidades pasaron a ser de asiento, remodelándose los estadios profundamente. Unos estadios que durante décadas habían acogido a la clase trabajadora en las gradas de pie.


Monumento a las 96 víctimas en Anfield Road.



Cada año en el místico y mítico Anfield se rinde sincero homenaje a las víctimas. Y cada domingo en el monumento erigido a la entrada, donde siempre hay flores frescas y recuerdos. De una manera emotiva que lleva al recogimiento, silencio en honor de unos muertos que veinte años después aún esperan justicia. En 1990 la sentencia dijo que había sido una muerte por asfixia accidental. No fue accidental sino las circunstancias pésimas que rodearon aquel encuentro. Incluida la actuación policial al no abrir las vallas hasta que se derribaron. Uno de los muertos era un niño de 10 años, primo del actual capitán del Liverpool Steven Gerrard, que ha reconocido que le sirvió de estímulo para llegar donde está.


Gerrard y Carragher durante la ceremonia del veinte aniversario.


Para entender el sentido profundo hay que saber la relación entre el equipo de fútbol y la ciudad. Una relación especial. Ver jugar y verse representado por los suyos. Especialmente en la grada The Kop. Un equipo que ha servido de unión y para dar alegrías en momentos sociales difíciles. Una historia de fidelidad. Expresado de la manera más famosa en el You´ll never walk alone. Como seguidor red fue una de las cosas que me atrajo para hacerme seguidor.

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