miércoles, 2 de abril de 2008

No a San Glorio

Recibimos con alegría la noticia del veto a la estación de esquí de San Glorio. Ésta vez se ha ganado, a veces pasa y sirve para reafirmar más unos ideales, otras en cambio toca perder, como en Espelunziecha. Otro de los nexos de unión entre Aragón y León, como los embalses o el autogobierno. El Tribunal de Castilla y León tumba el proyecto, relacionándolo con el cambio climático y por tanto con el descenso en las precipitaciones de nieve, algo que desde hace tiempo se tiene en cuenta a nivel europeo.

(Foto Ecologistas en Acción)

Un proyecto pensado desde Castilla, en la que León soportaría la mayor parte de las infraestructuras, y la parte palentina los beneficios. Es vergonzoso que la Junta incluso le quitara la consideración de parque natural a la zona afectada. En vez de potenciar esa declaración para atraer un turismo de calidad a la zona. La mayor parte del parque de los Picos de Europa está en León, sin embargo se relaciona casi exclusivamente con Asturias. Dónde les ha ido bien.


Plano de las pistas (Foto Nevasport)



Con el embalse de Riaño destruyeron gran parte de la riqueza natural de la comarca, que ahora podría ser un activo económico, y parece que querían acabar de destruirlo. No me parece que la fuente del problema que fue el embalse y quienes lo apoyaron, estén capacitados moral y políticamente para venir con soluciones basadas en el mismo modelo de desarrollo que el pantano. Del que también prometieron que sería beneficioso para la comarca, eso sí, después de demoler nueve pueblos y descabezar al más importante de la comarca, como Riaño. No se puede jugar con el futuro de la gente, ni presentar un proyecto depredador del medio como única alternativa, desprestigiando lo demás y calificándolos de que se oponen al progreso y al futuro de esas gentes. Por lo pronto, ha elevado la especulación con el suelo, al amparo del proyecto de cientos de viviendas. Siempre hay alguien que sale ganando, se haga o no finalmente.

San Glorio (Foto Nevasport)


En un momento ahora en que ha explotado la burbuja inmobiliaria. Después de arrasar la costa, van al interior, y pretenden enriquecerse a costa de explotar el encanto de la montaña que van a destruir. Por más que un gobierno que se denomina socialista, les siga ayudando, ya que han impedido que sea un pilar de la economía la especulación urbanística. Los constructores que con total desfachatez invocan ayudas del estado, en su lógica capitalista de deuda pública y beneficio privado. No se ofrecieron a que el estado controlara sus ganancias. Incumpliendo el principio constitucional de acceso a una vivienda digna. Que se metan sus casas por dónde les quepa los especuladores.

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