martes, 19 de junio de 2007

Los regantes españoles erre que erre

Tienen esa vieja creencia, de sentirse con más derechos que los demás, como si los demás tuvieran que estar a su servicio. Cuando muchas veces hay que subvencionarles, y ellos en vez de buscar modernizarse y ser suficientes, buscan lo fácil, cultivar algo con subvención. No sólo se creen con el derecho al agua, se chupan el 80% del consumo de agua, sino que el Estado, es decir, todos, tiene la obligación de facilitársela cuasi gratis. Dando por hecho tanto llos de forma interesada, como una mayoría de la sociedad carente de información, la benignidad de estas obras per se. Sin tenmer en cuenta la renatbilidad de los proyectos asociados a la misma, coste y afecciones humanas y medioambientales. Las cosas podrían cambiar si se les hiciese pagar lo que cuesta llevar el agua, acorde a lo fijado en la Directiva marco del Agua de la UE. Pero ésta sólo interesa para poner el cazo. Por lo tanto se necesita una profunda renovación de ideas y estructuras. De cultivar en cada sitio lo más adecuado al terreno y la climatología, castigar el consumo innecesario de agua y premiar el consumo responsable y la innovación, cabe decir que está demostrado que los regadíos más rentables son los que menos agua consumen, y no porque no reclamaran más agua, sino porque no se les dio por la razón que fuera (embalse de Campo en la zona del canal de Aragón y Cataluña), sacan mayor rentabilidad a cada hectárea por agua usada. Muchos de sus aliados y las rémoras están en la política, por turbios intereses de dinero y poder. Se necesita valentía y decisión para llevarlo a cabo.

Frente a todo esto el anquilosamiento de las cúpulas de regantes. Con un egoismo y una carencia de miras que no se pueden permitir desde las autoridades políticas, que deben mirar los intereses de todos y no dar carta blanca. Parece que sólo el llano pueda progresar, sic, frente a unas zonas de montaña a las que se les trata territorios coloniales reserva de agua. Castigados en el pasado y que se persiste en esas políticas en vez de compensar, unas compensaciones e inversiones que vergonzosamente la mayor de las veces viene asociadas a nuevas regulaciones. También deberían cambiar las confederaciones hidrográficas, de estructura predemocrática, y la representación en los órganos consultivos y de decisión, es inadmisible tomar decisiones que quieran ser representativas y justas con un 80-20 de poder. Se necesita más información, más difusión, para que gran parte de la sociedad deje de tener la venda y deje de ser cómplice de estos atropellos. Tan sencillo como un desarrollo equilibrado donde unos no sean paganos de otros.




El presidente de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore), Andrés del Campo, en el Foro Internacional sobre la sequía, celebrado en Sevilla. El plan de sequía del Gobierno para él es insuficiente y no soluciona el que considera problema endémico de escasez hídrica. ¿Escasez o falta de adaptación a lo que hay? Su solución a ésto y a lo que pueda venir del cambio climñático no es otra que más embalses y trasvases, pero claro no quiere almacenar agua en su territorio. Es flagrante su ignorancia o mala intención, cuando se prevé menos recursos que inutilizan obras como trasvases y pantanos, él las reclama, sin haber agua para llenarlos. Expuso que si la sociedad española dependiera para su abastecimiento exclusivamente del agua circulante por los ríos, solo se podría atender, con las ratios actuales de consumo por habitante y día, las necesidades de una población de unos tres millones más de habitantes durante el verano. Catastrofista. El viejo discurso de justificar más obras. ¿Que tal si los regantes dejan de usar tanta agua? Más cuando la ley da prioridad al consumo humano sobre el regadío. Un consumo garantizado el resto del añoa gracias a las obras hidráulicas. Aquí subyace también su visión colonial en cuanto a un desarrollo de la perifería frente al interior.



Considera que las infraestructuras trasvasistas no sólo garantizarán el agua en las cuencas beneficiarias, sino que permitirán amortizar el coste de modernizar los regadíos. Desde luego que sí en su visión de que todos debemos pagarlo y son otros quienes sacan el beneficio. En absoluto se sostiene si se aplica la DMA y que los beneficiarios paguen lo que realmente cuesta traer el agua. Insistiendo en resucitar el PHN. De nada serviría el esfuerzo económico que realizan los regantes en modernizar sus cultivos si no tenemos el agua garantizada para poder regar; no podemos estar pendientes de los designios meteorológicos para saber si podemos regar un día sí y dos no. No sé, cultivando lo adecuado al territorio, pagando el agua a su precio y no vivir de la subvención, si es que encima se presentan como víctimas. Desde luego que no referenció a las verdaderas víctimas de la política que defiende. Curiosoque considera complementaria la desalción por su elevado coste, cuando el de un trasvase es mucho mayor a todos los niveles.



En agosto. cínicamente acusaban a las autonomías de propiciar enfrentamientos por el agua. En los casos de injerencias, la valenciana, es cierto, pero no se refieren a ello sino a la gestión de los ríos. Los regantes son pieza importante en la confrontación cons sus casposas propuestas. Este nuevo sistema ribereño territorial, en el que a través de los estatutos distintas comunidades quieren asumir competencias exclusivas sobre el control de los recursos hídricos que discurren parcialmente por su territorio, puede derivar en un modelo autonómico insolidario y en auténticas guerras del agua entre comunidades autónomas. Reclamar trasvases y pantanos desde fuera no lo deben de propiciar. Su visión centralista, anticuada y colonial.

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