Es una sensación extraña. Ver como Escó y Tiermas son usadas como escenario de la película Gernika para simular el bombardeo. Es una metáfora cruda de cómo afectan los pantanos a los pueblos. Al punto de convertirse, según los propios cineastas, en el mejor escenario posible. Mejor incluso que uno diseñado a propósito. Y por supuesto, más barato. Basta con conseguir los permisos. Ese es el drama de la construcción de embalses, matan a los pueblos hasta el punto de poder simular ser una población devastada en una película. Hace poco supimos del derrumbe de la cúpula de la iglesia de Tiermas. Lugar recomendado para la película por la propia DGA después de que pidieran podar rodar en Escó. Debería darles vergüenza pedirles cuidado porque es patrimonio y a la vez tenerlo en ese estado. Esto que digo no entra en contradicción con lo expresado hace poco sobre promover rodajes en Aragón. Pero es tremendamente paradójico y un espejo que Tiermas y Escó se usen como escenario de guerra. Han sido igualmente devastados, mimetizados con un escenario de guerra, sin necesidad de bombas. La película tiene el mejor escenario posible. Se irán y volverá a quedar el silencio y abandono.
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