Mientras en España sigue imperando una visión obsoleta de la política hidráulica, con proyectos carentes de sentido y de carácter populista y electoralista, en Europa se piensa una cosa distinta. Y sobre todo, se cumplen las normativas medioambientales, que para eso están, y de ahí que la UE le pida explicaciones al gobierno español de por qué no lo hace. El colmo es que además además pretenda embarullar enviando una información confusa y contradictoria. Todo ello se recoge en un informe de 32 páginas.
Por un lado, tenemos a Modesto Lobón, que considera que se puede arreglar haciendo ampliaciones. Quizá debería de tener una mayor modestia y acatar las normativas y admitir cuando uno se equivoca. Y por otro, la habitual hipocresía de CHA. Con un Miguel Martínez Tomey muy ufano pero al que no se le puede hablar de Mularroya y la postura histórica de CHA al respecto porque se enfada.
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