martes, 23 de octubre de 2012

Armstrong desposeído de sus siete tours

La UCI ha desposeído a Armstrong de sus siete tours de Francia y todas sus victorias tras confirmarse el fraude deportivo por el dopaje sistematizado en su equipo US Postal. A diferencia de la Operación Puerto en España, cerrada en falso, en Estados Unidos su Agencia Antidopaje (USADA) no ha tenido problema en ir hasta el final y cargarse a uno de sus grandes deportistas. Hay que reconocer su valentía y que van hasta el final cuando hay perjurio, no soportan la mentira. Su director ejecutivo Travis Tygart era así de concluyente. 

Las pruebas demuestran, más allá de cualquier duda, que el equipo ciclista US Postal organizó el programa de dopaje más elaborado, profesionalizado y exitoso jamás visto en el deporte.

El palmarés de 1999 a 2005 queda desierto y la USADA afirma que 20 de los 21 ciclistas que subieron aquellos años al podio en los Campos Elíseos, están involucrados en el dopaje.

Sin duda es un duro golpe para la credibilidad del deporte más estigmatizado por el dopaje, a su vez que que más controles realiza. Plantea un debate más allá de Armstrong. Por un lado debería de abrirse un debate de hasta donde llega el dopaje, sobre todo el tecnológico, en cualquier caso siempre por delante de las medidas antidopaje. Armstrong no solo creó esa red sino que captó para su equipo a varios ciclistas que le podían hacer competencia. Tiranizó el ciclismo de un modo nunca antes visto. Nunca antes había visto una etapa de alta montaña donde se lanzara el sprint al ganador. También ha influido en que parezca que solo el Tour importe, siendo la carrera más importante pero no la única. Los grandes campeones han vencido y corrido en las demás carreras, desde clásicas a grandes rondas por etapas. De hecho Armstrong antes de su cáncer era considerado un clasicómano y fue el campeón del mundo más joven, en 1993 con 22 años. Resulta extraño que a su vuelta pasara a ser invencible en el Tour. Su primera gran ronda después fue la Vuelta de 1998 con un meritorio cuarto puesto pero que en absoluto hacía presagiar a un dominador en el Tour.

Un aspecto fundamental ha sido la creación de su figura mediática como ejemplo de victoria ante el cáncer. Con el símbolo de las pulseras Livestrong. Parecía una falta de consideración la propia sospecha de sus victorias ante ese pasado. ¿Desde cuándo nos podemos fiar de campeones limpios? Hasta los años 60 no hay controles, anfetaminas y alcohol eran habituales, con el dramático caso de Simpson como paradigma. La misma retirada de Indurain poco antes del escándalo del Tour de 1998 y el caso Festina. Riis, el hombre que le derrotó en 1996 y contemporáneo en edad, reconoció en 2007 haberse dopado con EPO de 1993 a 1998. fue igualmente desposeído del Tour.

Es también Armstrong ejemplo de en mi opinión excesiva tecnificación del ciclismo, materiales, pinganillos, órdenes de equipo y preparaciones super metódicas para una sola carrera. La afición al ciclismo se hizo en buena parte por la épica. Hace unos años un minuto prácticamente no era nada de ventaja y ahora parece un tesoro. El daño está hecho y lo que debe hacer el ciclismo es recuperar la credibilidad. Pero tampoco ser el único chivo expiatorio del dopaje.

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