viernes, 4 de mayo de 2012

Las fusiones de los ayuntamientos

Con independencia de la visión de encaje o no en el estado español, está claro que Aragón tiene unas particularidades demográficas. Básicamente un territorio extenso, 47719 km2 que suponen un 9,4% de la superficie del Estado, y 1.325.000 habitantes que es el 2,84% de la del estado, para una densidad de poco más de 28 habitantes por km2. Esto ya de por sí y aunque es otro tema, justifica la implantación de las comarcas y el vaciado competencial de las diputaciones provinciales, órganos elegidos de modo delegado y no democrático, y cuyas competencias pasen al gobierno aragonés y las comarcas. Unido a que la mitad de la población se concentra en la capital, entre otras cosas por haber sido polo de desarrollo durante el franquismo, unos planes que vaciaron la España rural interior.

La propuesta del ministerio de Hacienda del ínclito Montoro, aparte de colonial es profundamente irrespetuosa y desconocedora de la realidad aragonesa. Solo 25 localidades aragonesas superan los 5.000 habitantes para seguir como ayuntamiento. Quizá eso en otros sitios sea un pueblo, aquí solo las cabeceras comarcales y no todas y ultimamente poblaciones del entorno metropolitano de Zaragoza superan ese número. Es un auténtico disparate y un caos institucional el que se plantea, y que afecta al 96% de ayuntamientos, pero es que en el conjunto del Estado es el 84%. Mientras pretenden eliminar concejos y comarcas que agrupan y prestan servicios colectivos. Solo en el cuñadismo pueden encontrar apoyos. Como apuntan desde la Federación Española de Municipios y Provincias, crearían municipios con una extensión inviable, especialmente en Aragón y Castilla y León. Y además está el añadido de que si no lo hacen les podrían limitar competencias.

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