martes, 1 de junio de 2010

Alhaurín el pequeño

En la localidad malagueña de Alhaurín el Grande, como en tantas otras de la geografía española, es costumbre soltar vaquillas durante las fiestas. Yo en principio no me opongo a ésto, siempre que sea dentro de la plaza de toros, también conocida como váter. En principio el animal no tiene que sufrir daño. Pero para los garrulos descerebrados sin tortura no hay diversión. Aprovechan para sacar su miseria humana ensañándose con un animal al que apenas le han salido los cuernos. La excusa del alcohol más debería ser agravante por salir así. Además pienso que el alcohol no le saca a nadie nada que ya no tenga dentro. Si saca violencia es que ya se tiene ahí latente. Hasta dejar moribunda a la vaquilla que necesitó ser sacrificada de inmediato. Como premio el responsable del "festejo" decidió premiar a los valientes mozos con otra desdichada para que siguieran los golpes. También es de destacar la pasividad total de las fuerzas del orden, para no estropear la diversión a los mozos. Y del público, que tampoco abucheó ni pidió la intervención de nadie. Yo en mi pueblo he visto recriminar un mozo a otro si se sobrepasaba, o el mismo pastor.

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