sábado, 8 de mayo de 2010

Homenaje a Navegante

El sino del toro es la muerte, salvo que según el matavacas haya demostrado tal casta bravura (en su argot), que merezca ser indultado y pasar a ser semental. Donde buscan toros con similares características para pasar el mismo tormento. En buena ley cuando un toro cornea al torero también debería ser indultado, ya que hablan de una lucha de igual a igual.

Por supuesto no ha sido el caso de Navegante, en la plaza de Aguascalientes (México), un gran toro que ha cercenado la actividad de José Tomás por una buena temporada. Según las crónicas ha estado a punto de pasar al club de Islero, Burlero o Avispado. Desde aquí le homenajeamos. Su legítima defensa es digna de ser recordada. En un noble intento de hacer justicia a tantos toros ajusticiados por el sanguinario de Galapagar, tantas veces con el rostro ensangrentado y la mirada perdida. Para mayor desfachatez taurino los adjetivos que corresponden al torero son empleados en calificar al toro.


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