martes, 22 de julio de 2008

Fayón

En 1967 el municipio de Fayón y gran parte de su término municipal, fue inundado por el llenado del embalse de Ribarroja, que está entre tierras catalanas y aragonesas. Formando una triada Mequinenza, Ribarroja y Flix. Gestionados por ENHER, que luego pasó a formar parte de Endesa. La historia es que obligaron al desalojo obligado a los vecinos de Fayón, cuando aún no se habían puesto de acuerdo con las indemnizaciones a percibir. Una manera típica de amedrentar. El caso es literal porque les metieron el agua en casa, empezando a llenar el embalse, en un acto deplorable y los vecinos tuvieron que salir en barca, como se ve en la foto. Quedando hoy en día la torre de la iglesia de mudo testigo de lo acontecido, irguiéndose sobre las aguas.

Vuelve a ser actualidad por la negativa del INAGA, a instalar primero un parque eólico y luego la propuesta de instalación de una central térmica de ciclo combinado. Un parque eólico en plena ZEPA, pero el alcalde del PAR, José Arbonés, en vez de ver eso como un motivo de posible desarrollo, lo ve como un estorbo. Usando la demagogia y el populismo. Parece que las águilas perdiceras tengan más derechos que los vecinos. Muy en la línea de su partido.





Su razón tiene, en la situación del pueblo, pero debería ver también, que quienes han traído los problemas, es difícil que traigan las soluciones. Sino que van a aprovecharse de una situación casi desesperado y hacerse pasar por salvadores. Saben del rechazo social a éstas instalaciones y van a instalarlas en lugares así. Fayón ha vivido cuarenta años sin futuro, y si no se hace nada en las comunicaciones, la agricultura, la industria y el turismo, acabará desapareciendo. Es una oportunidad que no podemos desaprovechar. Crearía entre ochenta y noventa puestos de trabajo. ¿A qué coste?

2 comentarios:

entrenomadas dijo...

Completamente de acuerdo. La foto de la torre de la Iglesia me encoge el estómago.

Un abrazo,

M

Alejandro dijo...

Gracias entrenomadas. Tengo algún amigo pajarero, y me cuentan sobre el número de aficionados, siendo una alternativa al menos a valorar en el medio rural. No digo que sea la base económica. Pero habría que desterrar la idea de ver la naturaleza como enemigo del desarrollo.

Un abrazo.