domingo, 30 de septiembre de 2007

Referendum en Euskadi

La actualidad política se ha convulsionado, o mejor dicho, se han convulsionado los de siempre, con el anuncio del lehendakari Ibarretxe de un referéndum de autodeterminación para el 2008. Los mismos que hablan de las soluciones democráticas y no violentas, son los que tratan por todos los medios de impedir su celebración. España y su unidad de destino en lo universal está por encima de todo. La fuerza del estado de derecho, a gusto y acomodo del nacionalismo español, ante los desafíos. Son las leyes que hay sí, también susceptibles de cambiarse, hechas a su acomodo. Si cambiaran ¿sería entonces legítima la propuesta? ¿sólo porque lo dice un papel? Se les acabaría el pobre argumento del estado de derecho, ya no les respaldaría sus leyes. La idea está por encima de ello, para ser legítima o no, sobre todo de leyes restrictivas.
Aderezado por esplendorosas reacciones llenas de esa democracia que proclaman y presumen, ya se sabe el refrán. Calificando de disparate, desafío, locura, una idea tan respetable como la suya. Ahí está su pluralidad y amplitud de miras. Los no nacionalistas que no dejan expresarse a otras naciones, que imponen su dominio y no dejan cauces de expresión. Incluso aquí se condena, poniendo una idea al nivel de una acción violenta. Apoyar este referéndum no es comulgar con las ideas del PNV, sino con una alternativa y una solución pacífica y democrática. No es patrimonio del PNV. Aquí PSOE y PP es de esos temas que apenas se les diferencia. Compiten a ver cual es más español, y con eso ganan votos, o eso creen, muy triste. Quien habla para solucionar un conflicto, a la cárcel, aunque yo lo haya hecho antes, pero lo niego ante la masa ciega y tan pancho, quien convoca un referéndum también a la cárcel. Esa es su expresión democrática. Si tan seguros están de que son más, ¿por qué no permiten un referéndum? De ganar ya no podrán decir los otros que no ha habido cauces participativos, o sólo con que no saque la mayoría cualificada suficiente. Tienen miedo. Y supera también su capacidad de asimilación democrática. Y además es más rentable vivir políticamente del conflicto que resolverlo. Por más que lo intenten, no pueden ocultar una realidad que les incomoda, aparte que podría ser un punto de partida que desencadenara procesos similares en otras autonomías. Son procesos naturales a lo largo de la historia.

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