viernes, 16 de marzo de 2007

Colonialismo consentido

Penoso artículo, ilustrativo una vez más de que al PAR le sobra la A, que la cambie por la E. Esto ya es de despedida y cierre. El artículo aparece publicado en el diario conservador español ABC, el 15 de marzo, buen sitio para exponer esas teorías españolistas y de cipayos, que apoyan el colonialismo español. José Ángel Biel es el autor. El título lo dice ya todo. Lo vamos comentando, que hay tela.

Aragón, con identidad propia y leal a España

POR JOSÉ ÁNGEL BIEL

EL Estatuto de Autonomía de Aragón que, previsiblemente, se aprobará hoy en el Congreso de los Diputados es un gran Estatuto. Respeta el marco constitucional, supone un importante avance en el autogobierno para nuestra Comunidad Autónoma y es fruto de un importante consenso alcanzado en las Cortes de Aragón, donde cuatro grupos votaron a favor y sólo uno se abstuvo.

Por todo lo anterior, no existían razones para que el texto que vino de Zaragoza se enmendara en Madrid, donde reside la soberanía popular, tanto como en las Cortes de Aragón, algo que con frecuencia se olvida. Aunque debo reconocer que durante algunos días tuvimos el temor de que, como sucedió en anteriores ocasiones, se limitaran las competencias de nuestra ley orgánica en aras del mantenimiento de la unidad nacional, del equilibrio territorial y de las competencias propias del Estado central, algo que en Aragón nunca hemos cuestionado.
Aún así se enmendó, además ahí reside la soberanía popular española, no la aragonesa. Renuncia a reivindicar las injusticias cometidas con Aragón en este tema, y deja claro una vez más cual es su nación.

Sin embargo, debo agradecer el esfuerzo que ha realizado la comisión bilateral que se constituyó entre los ponentes aragoneses y los representantes de los grupos parlamentarios en Madrid, que tras un intenso debate han logrado que nuestro Estatuto se apruebe hoy con un amplio respaldo. Sólo contará con la oposición de los grupos más radicales de la Cámara, que han pretendido imponer cuestiones que mayoritariamente se rechazan en Aragón, donde concebimos nuestra tierra como una parte del todo, del conjunto del Estado español. Aragón es una tierra con una fuerte personalidad, herencia de un importante reino fundacional de lo que hoy es España, por lo que sentirse aragonés y español al mismo tiempo es una realidad que no genera ningún conflicto.

Ya sabemos quienes somos los radicales. De la manita de Pintado margina a los hablantes del catalán y el aragonés, y a quienes nos preocupamos por ello, como parte de nuestro patrimonio. Una vez más el marco referencial español, es que Aragón es lo mismo que Albacete por ejemplo, tiene la misma esencia histórica y cultural, sí señor. Además quizá rememorando sus años chicos, da la versión histórica españolista sobre la unidad política de lo que hoy es España, no la real, impuesta por una guerra y la abolición de nuetra personalidad jurídica y política. Habla por ti en lo de los sentimientos nacionales. El conflicto viene cuando se niega la legitimidad de pensar distinto.


Como presidente del Partido Aragonés, debo dejar claro que no es nuestro Estatuto, que aspirábamos a un texto más ambicioso, pero tampoco es el Estatuto del PSOE, ni del PP, ni de IU. Creo sinceramente que es el mejor Estatuto posible, porque de nada hubiera servido presentar en Madrid una propuesta de máximos que hubieran recortado en la Comisión Institucional del Congreso, generando en nuestra tierra una sensación de frustración, como sucedió en 1996 con la segunda reforma.

Es impresentable ir ya con los recortes desde casa, ve con un estatuto de máximos, que ya sacaran la tijera en la metrópoli. Lo contrario es un conformismo y una sumisión inaceptables. No es sus etatuto pero lo apoya desde el principio, y veta cualquier enmienda. La frustración viene cuando se actúa como agentes coloniales.


El alto consenso alcanzado, tanto en Zaragoza como en Madrid, es más importante de lo que parece, y más en estos tiempos en los que impera la crispación y la política de trincheras.


Como presidente del PAR, un partido aragonesista y de centro, debo decir que no estamos dispuestos a entrar en ninguna trinchera, que no vamos a participar en esa sinrazón y que, al contrario, nuestro compromiso es el de la constante búsqueda de espacios de diálogo, de encuentro y de construcción, porque siempre hemos entendido la política como el arte de llegar a acuerdos en beneficio de la mayoría. De esta forma, como partido centrista que somos, hemos hecho todo lo posible para que el Partido Popular se pudiera sumar a un acuerdo que no tendría sentido si dejase fuera al representante de una parte muy importante de la sociedad, tanto como a la que representa el Partido Socialista.

Más bien un partido de derechas, aunque no venga demasiado al caso en esto.¿Es diálogo echar atrás todas las enmiendas de los demás? En Aragón ya sabemos la perversión de las mayorías, tanto a nivel nacional como estatal. Así que es mejor integrar a la ultraderecha española que a un partido aragonés como CHA, en el estatuto aragonés. Los partidos coloniales ya se bastan para sacr lo que quieren sin ayudas, y en este temas PP y PSOE van históricamente de la mano. No me importa la sociedad española, sino la aragonesa.


Recientemente tuve la oportunidad de decirle al presidente del Gobierno que cuando mire a comunidades periféricas a las que tradicionalmente se presta mucha, demasiada, atención, mire con el rabillo del ojo a Aragón. Y le dije esto porque creo que comunidades como la nuestra merecen respeto, y durante años se deberían haber ganado la confianza de los diferentes gobernantes. No somos una tierra sumisa, pero sí leal a España. Como también lo son otras comunidades del valle medio del Ebro, con las que hemos conformado un espacio socioeconómico de gran pujanza y que merecen ser una piedra angular sobre la que apoyarse para reequilibrar este país, que ha crecido en exceso en la periferia y ha dejado, salvo la capital, un gran espacio en el centro.

Excusatio non petita acusatio manifesta, no es lo mismo sumiso que leal, y además una lealtad no correspondida, como él mismo deja entrever. Más el eufemismo de tierra, ni país, autonomía... Sí emplea país para referirse a España.


Aragón va bien. No lo digo yo, lo dicen todos los indicadores económicos que nos sitúan a un nivel de riqueza como la media alemana o francesa. Se ha generado un clima de confianza en las instituciones y en la sociedad que favorece la llegada de inversores y el desarrollo de proyectos punteros a nivel europeo.

Con los números se hacen maravillas. Y más si se toma la media, y no se toam en cuenta la depoblación y el desequilibrio interno.


Un bienestar que se consolidará ahora con este nuevo Estatuto, que nos faculta para desarrollar competencias más amplias, como la gestión de aeropuertos, una mejora en la financiación y el mantenimiento de una reserva hidráulica que garantice las necesidades de Aragón. Quizás este aspecto haya levantado más suspicacias y generado dudas de otras comunidades, a las que debemos decirles que Aragón ha desarrollado modernos sistemas de riego, pese a los cuales seguimos teniendo problemas de abastecimiento ante la falta de inversiones del Estado, que retrasa sistemáticamente la aplicación de los planes de Cuenca.

¿Qué compromiso ha adquirido el Estado con Aragón? Ninguno. Por supuesto no puede faltar el alegato pantanero.


Otro aspecto que han llegado a cuestionar algunas formaciones en Madrid es el reconocimiento de los derechos históricos de Aragón, una condición recogida en nuestro Estatuto desde su primera revisión. ¿Acaso alguien duda de las peculiaridades históricas de Aragón y su antiguo régimen foral?

Sí, los españoles. Un informe no vinculante los ponía en duda. Por otra parte, ¿por que nunca se han desarrollado?


También se recoge la necesidad de establecer vías de participación en la planificación de todas aquellas infraestructuras de competencia estatal que afectan a la Comunidad Autónoma. Es lógico pensar que, por ejemplo, Aragón tiene algo que decir sobre una autovía que cruza su territorio, una línea eléctrica o la construcción de un pantano.


Se favorece pues la creación de comisiones de negociación, o mesas en las que propiciar encuentros, generar diálogo y buscar el mejor acuerdo para todo el Estado, sin el frentismo y crispación que se ha instaurado en la política nacional.


Para acabar reafirma cual es su marco referencial nacional.

Con políticos así, es muy sencillo adivinar las causas de la actúal situación. Pena de país.

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