viernes, 23 de febrero de 2007

La historia la escriben los vencedores

Una frase tópica y recurrente. Se puede emplear para el caso del preámbulo del estatuto. Lo más potable que salió de las cortes aragonesas y que ya ha sido conveniente mutilado y desfigurado de su sentido en Madrid. Otro tópico que empleamos para ahorrarnos palabras, refiriéndome al menos por mi parte a la camarilla política y la oligarquía económica e influyente con sede en la capital. No a todos sus habitantes. Lo dicho, que parece que Aragón exista como ente político gracias a la magnanimidad política de la constitución española de 1978. Y que da argumentos a los que defendemos la colonización de Aragón, y del intento de quitarle su esencia como pueblo. Cosa que hay que respetar, no el desprecio y mofa que sufrimos, que hay cosas más importantes. Claro que las hay, pero es que ellos bien defienden sus ideas con argumentos históricos manipulados. O vale para todos la historia o para nadie. A fin de cuentas se es nación por la voluntad actual de querer ser, pero ésta generalmente viende de una tradición común con mayor o menor antigüedad, común y con la que se identifican los moradores y nacidos en ese territorio. Querer ser, se puede venir de fuera y ser aragonés, y nacer en Aragón y renunciar a serlo.



Si tanto les preocupa los problemas reales que dicen, que se preocupen de verdad de ellos y dejen de meterse con nosotros, y que dejen de imponer su nacionalidad y criterio a todos como verdad absoluta e indiscutible. Que aprendan a tolerar, respetar, y seguro que mejora la convivencia, sin una crispación que ya asquea y cansa. No acabo de entender este ataque a la identidad aragonesa, ¿que pretenden ocultando la historia aragonesa? Cercenado sabiendo lo que se hacía, casualmente sí se mantienen los que hablan de lazos con Castilla y España. Está ahí, para ser conocida, sin dogmatismos ni tirársela a la cara a nadie. cada cual puede sacar de ella las conclusiones que crea convenientes. Pero no se puede hacer un preámbulo y cargarse aspectos fundamentales, no sólo de la historia de Aragón como reino, sino de cómo la ciudadanía reclamó desde el principio el estatuto, y de primera, no el que salió. Incluso el intento de suprimir los derechos históricos, por otra parte nunca desarrollados políticamente. Es lógico, si no hay historia que los sustente, no tienen razón de existencia. No significa ser más que otros, hasta ahora somos menos, sino un reconocimiento a nuestra trayectoria histórica. No borrar su legado, principalmente los fueros y el derecho aragonés. Defendiendo un igualitarismo absurdo por los acontecimientos históricos de lo que hoy es España, lo que no van a hacer es inventarse en otra autonomía una base para ello. Cínicamente además, por quien creó autonomías de primera y segunda, la mayoría sin tener reconocidos los derechos históricos, y ha incumplido la promesa de ir igualándolas en competencias, que solamente unas irían al principio más rápido que otras.


Bien es cierto que ya venía de las cortes aragonesas con lo de nacionalidad histórica en vez de nación, un eufemismo por miedo y complejos. Se omiten doce siglos de historia, con una vaga referencia, el juramento a los Fueros que debían prestar los reyes, la decapitación de Juan de Lanuza en 1591, los Decretos de Nueva Planta en 1707, la pervivencia del derecho civil, el estatuto de Caspe de 1936 (motivo suficiente para que hubiera ido por la vía rápida como otras autonomías), la histórica manifestación autonomista de 1978, las insuficientes reformas desde 1982 y la referencia a los derechos históricos como base del autogobierno. Es indignante.

http://www.infoadcom.com/chunta/pdf/comparativaexposiciondemotivos.pdf

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