domingo, 10 de septiembre de 2006

Adiós Schumi y gracias.

No soy especialmente aficionado a la Fórmula 1, sin embargo me llama la atención Michael Schumacher, no tanto por sus records, victorias, títulos del mundo, sino por el carácter de campeón. Ese que no se mide por los números, sino en dar valor a la superación de sí mismo, buscarse nuevos retos. Sus detractores hablan de soberbia, desaparecida hace muchos años, maniobras antideportivas, se ve que no han debido ver maniobras puntuales de otros grandes del automovilismo como Prost y Senna, estandartes de la época dorada en los ochenta. No empaña esto la categoría como piloto. Además de mostrarse más accesible y cercano con el paso del tiempo. No creo que se puedan comparar distintas épocas, ni designar con certeza científica quien ha sido el mejor, pero sí quién está entre los más grandes.
Buscarse nuevos retos, como tras ser bicampeón con Benetton, ir a Ferrari para devolverle a lo más alto, un duro trabajo de cuatro años costó darle otro título a la Scuderia, aunque ya antes le había devuelto a luchar por las victorias. Trabajo y profesionalidad son dos de las palabras que mejor le definen como piloto. Solo un cambio de normas hizo que dejara de ganar, aún así pasó la temporada con los dientes apretados, y esta ha vuelto a ser competitivo el coche, independientemente del resultdo final del Mundial. Eso es un campeón. Seguir con la misma mentalidad ganadora cuando otros ya están retirados, piensan en ello o han bajado de nivel. Por todos estos años de pilotaje y profesionalidad, por devolver la ilusión a los ferraristas y hacer más grande a la Scuderia, gracias.

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