jueves, 11 de mayo de 2006

Papaloukas, el héroe moderno

Doble campeón europeo, con su selección y su equipo, el CSKA de Moscú, que por otro lado rompía 35 años de sequía en la máxima competición. Siendo además el MVP de la final de la Euroliga y jugando una soberbia final contra la Alemania de Nowitzki, el mejor jugador europeo en la actualidad, inolvidable momento cuando fue sustituido Dirk con el pabellón en pie aplaudiendo.


Papaloukas reivindica la figura del base, a pesar de sus 2 metros de altura, y que pueda actuar en otras posiciones exteriores. Por que esa es una de sus grandes virtudes, sabe hacer de todo. Quizá la inteligencia en el juego sea su mejor virtud, y la cabeza es lo que diferencia a los buenos jugadores de los grandes. Un base alto, en los cánones del baloncesto actual, sin perder las virtudes de toda la vida, a las que añade las nuevas. Si Gallis se consagró como el dios griego en 1987, aunque ya lo era posiblemente, a él se debe la existencia de baloncesto competitivo en Grecia, Papaloukas es un héroe y un jugador moderno. Ni las épocas ni el juego de ambos son comparables, aparte de que Gallis actuara como escolta, con una increible efectividad anotadora. Lo que no cabe duda es que son dos ejemplos de ganadores.
Tiene aspecto de jugón, y aire de cierta chulería, emanada seguramente de la confianza en sí mismo. Junto al carácter griego. Pero no es egoista, reparte asistencias, y se sacrifica en defensa. Dispone de un físico privilegiado para este deporte y lo sabe aprovechar. En ataque penetra con decisión, sacando casi siempre canasta o falta, postea con buenos movimientos, anota de tres si la situación lo requiere. Es difícil verle tomar una decisión precipitada o equivocada. Se le con ascendencia para dirigir al equipo, darle seguridad, y elegir lo que hay que hacer en cada momento. Ahora mismo el mejor jugador en Europa. Es un disfrute su juego, la única pena es que solo le podemos ver en las grandes competiciones. Tenerlo aquí sería un lujo. La conjugación de talento, físico e inteligencia, en plena madurez con 29 años. Baloncesto en estado puro.

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