Por un lado está PSE, que habla de que el fin de ETA lo trajo el estado de derecho. No sé si son los más indicados para hablar de lucha contra ETA y estado de derecho.
El fin de ETA lo trajo la firmeza del Estado de Derecho y no la izquierda abertzale, por mucho que ahora, en pomposos actos, se afanen en revestir a sus líderes como los grandes gestores de la paz. No, los auténticos 'hombres y mujeres de paz' fueron los que durante años resistieron a la amenaza y el acoso terrorista en este país. Esos son los verdaderos héroes y quienes merecen nuestro reconocimiento.
Efectivamente hay que reconocer a las víctimas, y es un paso que ya ha dado la izquierda abertzale. Pero por otro lado, la paz no se hubiera logrado sin gente como Otegi que ayudaron a virar la estrategia política. Cuesta reconocer al adversario. E internacionalmente y en la gestión del fin de cualquier conflicto, así ha sido. No se puede hablar de concordia sin contar con una parte de la sociedad.
Por otro lado, por mucho que adopte una estética más aperturista, la izquierda española sigue siendo más española que izquierda. Como se puede ver en las condescendientes palabras de Pablo Iglesias. Lo primero, sentirse orgulloso de ser español. Nadie le niega ese sentimiento. Aunque creo que desde la II República española hay poco motivos para hacerlo a nivel político.
Estoy orgulloso de ser español y claro que mi patria se puede democratizar. Nosotros no nos vamos a hacer independentistas, pero no me parece mal que los haya y que podamos debatir.
Ya está reconociendo implícitamente que hay cosas que mejorar y aún así se siente orgulloso. Veo difícil democratizar el estado español y más aún en el marco del régimen del 78. Con condescendencia no le parece mal que haya independentistas, para lo que no necesitamos su permiso ni su parabién. Ni que nos venga a dar lecciones de nada y más cuando responde con un va a ser que no prepotente a la propuesta de iniciar un proceso constituyente.
Pero peor es Monedero, un auténtico jacobino. A esta gente no le crea contradicciones tener un sentimiento nacional y ser de izquierdas, como acostumbran a hacer con otros.
Prestar demasiada atención a cuestiones de identidad nacional deja fuera de foco lo realmente relevante, que es la urgencia social que están atravesando muchos vascos y muchos españoles.
La trampa de patria o izquierda como si fueran cosas excluyentes.
Ayer Otegi se equivocó; quiso seguir entendiendo que España es un sitio de guardias civiles decimonónicos con mostacho y folclóricas y no, en España hay muchos que luchamos por los derechos humanos; se equivoca cuando cree que España es poco menos que una cárcel, no es cierto.
No tiene nada que ver la visión positiva o negativa sobre un país y menos aún sobre la gente de a pie. Simplemente queremos decidir nuestro futuro. Sin odiar a nadie. Sin impedir que nadie se exprese libremente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario