No me despierta ningún entusiasmo, más bien al contrario, la investidura de Lambán como presidente de Aragón. Combina las características del nacionalismo español más recalcitrante y el ser un fanático pantanero. De estos que se creen aún que es un elemento redentor de los secanos aragoneses. Nunca le he leído o escuchado algo mínimamente empático con quienes sufren en su territorio estas obras.
Para ello, va a contar con el apoyo de todos los partidos a la izquierda del PSOE, es decir, CHA, IU y Podemos. No cuento con que ellos vayan a ser ni mucho menos un elemento fiscalizador. Sino que van a estar más pendientes de su pequeña cuota de poder. Algo que les puede pasar factura a medio plazo. Ninguno de ellos ha destacado precisamente por un pensamiento de ese tipo.
Resulta cómico que al PP, le parezca un discurso de izquierda radical. Lambán, vamos a repetir, Lambán. Sin embargo es un mantra que el PP emplea a nivel general como asustaviejas sin importarle el contexto ni a quién se lo aplican. Aparte que no les sepa bien salir del gobierno, evidentemente.
No resulta sorprendente, aunque ande igual de desatinado que el PP, que sea CHA a quien más le haya agradado el discurso de Lambán. Llegando a decir que habla de aragonesismo sin complejos, volvemos a decir, Lambán.
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